Los matrimonios entre gays convierten en boom turístico algunas ciudades de Canadá.

Los más optimistas creen que el turismo gay podría aportarle unos 1.000 millones de dólares al país norteamericano en los próximos tres años. Los estadounidenses, son sus principales clientes. Tal vez haya mucha gente excitada frente a la perspectiva de la legalización de los matrimonios entre gays en el estado de Massachusetts, Estados Unidos. Pero este, seguramente, no es el caso de las autoridades del área de turismo de Canadá. En las provincias canadienses de Ontario y British Columbia, donde los matrimonios entre personas del mismo sexo son legales desde hace unos meses, se dedicaron a hacer negocios con los gays y lesbianas de los Estados Unidos que quieren casarse allí. Durante 2002, ocho especialistas en matrimonios entre personas del mismo sexo, abrieron negocios en Vancouver, British Columbia. Por su parte, muchos de los hoteles para gays y lesbianas de Toronto registraron un 15 por ciento de incremento en su actividad comercial durante 2003 y lo atribuyen a las parejas que vienen de Estados Unidos, debido a las nuevas leyes. El hotel Gloucester Square Inns (www.gloucestersquare.com) de Toronto, que ofrece paquetes de bodas de tres días para gays, ya lleva organizadas 24 ceremonias y tiene otras 12 reservas sólo para el mes de abril. “Nunca tuvimos reservas con tanta anticipación”, dijo Ric Tremaine, el propietario. La popularidad del negocio de los casamientos entre homosexuales no pasó inadvertida para la industria del turismo de Massachusetts. Los expertos en dicen que el negocio de los viajes relacionados con los gays podría recibir un espaldarazo importante tras el dictamen de la Corte Suprema del estado de Massachusetts del 18 de noviembre, que determinó que la legislatura estatal tenía 180 días para volver a redactar las leyes matrimoniales del estado a fin de incluir los matrimonios entre parejas homosexuales. “Las empresas y los negocios son conscientes del impacto potencial”, dijo Rob Tosner, director del Provincetown Business Guild, que realizará seminarios para empresas locales sobre el mercado matrimonial y las ceremonias de casamiento. Mientras tanto, Olivia, una compañía que “conecta, transforma y celebra la vida de las lesbianas”, está organizando un crucero de una semana en julio desde Boston hasta Montreal que, además de dos conciertos en vivo, comenzará con ceremonias de casamiento en Boston para cualquiera de las 1.200 pasajeras que quieran empezar el viaje casándose. Las ceremonias de matrimonio entre personas del mismo sexo son una parte tan importante de la industria del turismo gay que Out & About (www.outandabout.com), una revista para viajeros homosexuales, le dedica parte de su edición de enero al tema. Dado que los negocios en Canadá se vieron afectados este año por el miedo al contagio del Sars y por la economía débil, los “paquetes matrimoniales” harán que los norteamericanos vuelvan a cruzar la frontera. De hecho, el turismo gay podría aportarle alrededor de 1.000 millones de dólares a la industria turística canadiense en los próximos tres años, según Travel Alternatives Group, una consultora de San francisco. “Es un mercado muy bien encaminado y en plena expansión que puede generar mucho dinero”, dijo Margot Booth, de la Asociación de la Industria del Turismo de Canadá. De todas maneras, no todos ven una mina de oro al final del camino. La cantidad de parejas homosexuales provenientes de Estados Unidos que fueron a casarse a Canadá sigue siendo relativamente baja –356 en Toronto y 729 en British Columbia, según datos del gobierno-. Y como el matrimonio entre personas del mismo sexo sigue siendo un tema político sensible, algunos hoteles se niegan a lanzar una campaña agresiva. “Si el cliente normal es un hombre heterosexual de más de 50 años, hay que tener cuidado”, dijo Shane Wagg, presidente de Wilde Marketing, una firma de marketing gay de Toronto. Además, muchos matrimonios entre personas del mismo sexo fueron bodas tranquilas: a veces, sólo asistía la pareja que iba a casarse. Después de que el matrimonio entre personas del mismo sexo se legalizó en Canadá, hubo un brote de interés por parte de floristas, hoteles de categoría y moteles. “Pero para muchos fue una desilusión”, dijo Tremaine de Gloucester Square en Toronto. Los matrimonios entre personas del mismo sexo “son ceremonias muy diferentes, con estructuras diferentes”. “Por ejemplo, la gente no gasta una cantidad de dinero extravagante en flores”, dijo. En muchos casos, agregó, las parejas eligen un servicio sencillo en Canadá y luego organizan una recepción más importante cuando regresan a los Estados Unidos. Sin embargo, los fans dicen que la industria del turismo entre parejas del mismo sexo está despegando por una simple razón: los planificadores se ocupan de todos los detalles que tienen que ver con la organización de una boda en una ciudad en el exterior con nuevas leyes matrimoniales. Una pareja de Seattle, Curtis Crawford, un fotógrafo, y Kevin Chestnut, un ejecutivo de software, le pagaron 500 dólares a un organizador de bodas para que se ocupara de las flores, la torta, el fotógrafo y un restaurante para la cena del día de la boda en Vancouver. “Nosotros no tuvimos que hacer otra cosa más que participar. Ellos hicieron un gran trabajo detrás de escena y se aseguraron de que todo saliera bien”, dijo Crawford. Traducción de Claudia Martínez. © The New York Times.

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