Y supongo que son esos malos tragos los que nos hacen saborear con más intensidad aquellos que nos son gratos.
De otra manera todo sería demasiado sencillo, y es sabido que ningún camino fácil conduce a algún lugar que merezca la pena.
Sin embargo la subjetividad con la que a cada momento observamos nuestras propias vidas impide que, precisamente en esos momentos bajos, seamos capaces de dar un pequeño paso hacía atrás con el fin de ver las cosas desde una perspectiva más global, cuando precisamente ese es el bálsamo que nos reconfortaría en esos instantes.
Hoy, por ejemplo, me siento desanimado, un poco gris, y la verdad es que tampoco tengo un motivo claro, si no más bien la suma de algunas pequeñeces que, agrupadas, constituyen una barrera, otra más.
Sin embargo hoy he decidido dar ese paso hacia atrás. Una vez más, en compañía de la música, voy a salir corriendo de esta pesada capa de tristeza que intenta no dejarme ver los rayos del sol. Voy a andar muy rápido hasta encontrar un pedazo de césped en el que poder revolcarme y ver si, con un poco de suerte, el riego está conectado y se ha formado algún charco en el que chapotear como cuando tenía diez años.
Luego seguiré corriendo hasta encontrar un árbol de fuertes ramas al que trepar, para estar un poco más cerca del sol y un poco más cerca de la luna, y un poco más cerca de todo, y dejar las penas en el suelo, aprovechando que ellas no saben trepar.
Y ver como la gente me mira, pensando que estoy loco, que habría que encerrarme, que hasta puedo ser peligroso (es cierto, la gente feliz es peligrosa para este modelo social), JAJAJAJAJA ¡me da igual! Y no puedo parar de sonreír, y a quien no le guste que no mire.
Ya está, ya he vuelto, ya estoy aquí otra vez. Sobre mi cuerpo: ni se ha revolcado en el césped, ni ha trepado a un árbol, ni ha saltado en los charcos. Pero da igual, que mi organismo no haya estado allí no significa que YO no haya estado allí.
Se que algunas personas a las que quiero con locura están ahora en esa fase de sombra. Alargad la mano y corred conmigo por el césped, saltad en los charcos, trepad a los árboles. ¡Vamos! ¡Os estoy esperando!
David.
Mil besos para mi princesita guapa