Noticias / Sin categoría 16·10·2007

Madame Clítoris

Muchas de las fanáticas de la serie de TV, "The L Word", recuerdan la conversación del grupo de amigas protagonistas en torno a la vagina y al clítoris. En una conversación memorable, cada una de ellas trataba de recordar cómo nombran en la "intimidad" a ese organo sexual oculto, que no se nombra y que aún provoca el pudor de la mayoría de las mujeres que recién experimentan con él las sensaciones del placer.

"Concha, conchita, zorra, cotorra o almeja (o chorito) del lado soez; vagina, del lado de la falsa corrección anatómica; lo cierto es que para la vulva no hay palabra que quede cómoda y por tanto ella, que tiene labios mayores y menores, infinidad de terminales nerviosas que convocan al placer en el clítoris y otras tantas glándulas y conductos; ella se queda muda", fue la introducción de un reportaje publicado en el suplemento argetino "Las 12" dedicado completamente a los organos sexuales femeninos. Podriamos agregar otros términos "íntimos" que a muchas les provoca esa risa hilarante del pudor: "sapito" "florcita", "cosita", "arañita" u otros apodos más donde parece quedar corta la flora y fauna del planeta.

¿Pero qué pasa con las lesbianas y esa parte de la sexualidad que en la mayoría de las mujeres aún provoca escozor? Hagamos un poco de historia y busquemos algunos significados:

En 1785, un diccionario británico lo definía como “palabra desagradable utilizada para referirse a algo desagradable.” Y se agregaba como sinónimo la palabra "cunt" (equivalente a la denoniminación española "coño" o "concha", en Chile).

"No cayó mejor suerte sobre el Monte de Venus durante el victoriano siglo XIX, y a pesar de las batallas ganadas por las feministas en el XX, probada la existencia de la sexualidad femenina —y de la mujer misma— “aquello” siguió sin nombre, atascado entre la imprecisión y el error", se relata en "Las 12".

Mediante la atrasada educación sexual latinoamericana, hoy en día, muchas niñas pueden nombrar eso que "está ahí abajo", pero cuyo desconocimiento sigue vigente desde el punto de vista del placer: los manuales enseñan toda la estructura de una vulva, pero sólo destinada, en términos heteronormativos, a la reproducción. Si alguna joven intenta conocer cosas sobre ella mediante internet, puede que se encuentre con interesantes páginas como www.the-clitoris.com o también, caiga en las redes de la pornografía donde la visualización de una vagina tiene esa mirada masculina del morbo.

La psicoanalista Harriet Lerner advertía hace unos 30 años ya en su libro The Dance of Fear, que el fracaso en nombrar correctamente los genitales externos femeninos contribuye a crear vergüenza y confusión sobre la sexualidad. Desde la década del 70, se recomienda a las adolescentes el uso del espejo como forma de conocimiento de su cuerpo. "Porque, de acuerdo con nuestro modo de relacionarnos con las verdades, lo que no se nombra no existe y aunque esté a la vista, no se ve".

La periodista francesa, Rosemonde Pujol - de 89 años - dice que el clítoris posee entre 8 mil y 10 mil captores sensoriales, siendo que el pene posee entre 3 mil y 4 mil. Los captores neuronales del clítoris, una vez estimulados, permiten la liberación de la hormona del placer.

"Es lo que me dijeron los médicos, - afirma Rosemonde-, es gracias a esta hormona, que el clítoris es un medio de sobrevivencia para las mujeres. Un baño de juventud, un producto de belleza”, cuenta.

Como dos de sus amigas de su misma edad, ella ve el secreto de la longevidad en el clítoris. "Las matronas de la edad media, acariciaban el clítoris de las mujeres embarazadas, porque todo lo que brindaba a la madre contenta, brindaba al hijo contento. Ahora, el discurso a las niñas todavia es: "No hagas eso, ten cuidado con esto". Tengo la impresión de estar en 1917, el año en que nací, no en el 2007".

¡El coño atenta contra el sistema!

“Mientras queden mujeres en el mundo a las que se les mutile los labios de la vulva o se les extirpe el clítoris, no me digan que el feminismo es un movimiento superado”, declaró la fallecida filósofa Susan Sontag hace pocos años.

En efecto, este tipo de aberraciones se siguen cometiendo en algunas localidades del mundo. La ablación es uno de los femicidios más crueles y atentan con la mutilación genital femenina, porque tal vez la existencia de ese organo pueda resultar amenazante para quienes quieren ejercer control en el cuerpo de las mujeres. Sólo en marzo de este año, una mujer indigena en Colombia, murio producto de las infecciones provocadas por la extirpación de su clirotis. La muerte de una menor indígena de la etnia emberá chamí, en el centro-oeste de Colombia, desató una polémica al ponerse al descubierto la práctica de la ablación en esa comunidad en la misma América del Sur, cuando se pensaba que esas practicas ocurrian en otras como Africa. Las familias de esa etnia someten a las adolescentes, entre 14 y 17 años, a ese proceso de mutilación.

¿Qué tiene ese organo sexual que provoca las decisiones ignorantes de toda una humanidad? "En el mundo en que vivimos, a muchas mujeres nos da pena hablar de manera explícita sobre ciertas partes de nuestro cuerpo. Muchas, no nos masturbamos o si lo hacemos, no lo admitimos. Estos ejemplos demuestran cómo a la mujer, en tanto que grupo, se le ha negado acceso a nuestro ser físico. Sin control sobre nuestro cuerpo, poco control podemos tener sobre nuestro destino", indica Zoe Leornard en el libro "La Mujer y el activismo".

El aún desconocido y vapuleado término, Clítoris, ha irrumpido en los correos electrónicos masivos. Hace unos meses, una ONG de mujeres denunció la circulación de fotografias por los correos en que se titulaba "a esto le tienen miedo los hombres heterosexuales y gays", mostrando una vagina como "monstruosa", sucia y de mal aspecto, indicando que la inferioridad de este órgano sexual se ve plenamente justificada ante el reinado del pene.

Las y los italianos, cuando hablan de las caricias al clítoris, dicen que "tocan la mandolina". A Rosemande le gusta la metáfora. “El clítoris es un órgano poético, porque es uno de los organos que no tienen ninguna utilidad reproductiva. Nos ofrece el viaje, la dulzura”. Hace una pausa y se sonríe. “El clítoris permite a la mujer sentirse bella. En realidad, ella no siente nada de nada: ella flota en la felicidad”.

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