Marguerite Yourcenar (1903-1987) es el anagrama que esta célebre escritora francesa utilizó para remplazar su verdadero nombre: “Marguerite de Crayencour”.
Lo último que he leído de ella es “Alexis ou le traité du vain combat” (“Alexis o el tratado del inútil combate”) (1929). Marguerite escribió obras que son mundialmente conocidas como “Les mémoires d'Hadrien” (“Memorias de Adrián”) (1951), entre otras.
Vivió una vida llena de peripecias en Francia, Grecia, Italia y otros lugares, acabó instalándose en una isla atlántica de Estados Unidos en 1949, tras conocer a Grace Frick en París, profesora americana que se convirtió en su compañera sentimental.
Alexis o el tratado del inútil combate
En Francia es considerada como la primera “salida del armario” de la literatura gala, para mí es simplemente la mejor. En esta novela de apenas 100 páginas, Alexis confiesa poco a poco a Monique, su esposa, su homosexualidad a través de una larga carta, en la que empieza por describir su infancia y acaba diciéndole adiós, con ello no desvelo nada, puesto que no hay intriga, lo fascinante está en la forma, en la poesía interior de la obra.
Alexis libra una guerra íntima contra sus deseos durante años, intenta pertenecer a un mundo “moralmente correcto”, se reprime, llora y se consuela, pretende que sus pensamientos oscuros desaparezcan durante días, luego semanas, su meta es reprimirlos cada vez unos instantes más, hasta que desaparezcan completamente. El único medio de expresión libre que le queda es la música, pero poco a poco se vuelve insuficiente. Los deseos oprimen su alma, Alexis llega a preguntarse si podrá extirparla un día de su cuerpo para acabar con todo ese dolor inmenso. El joven piensa en el suicidio, cae enfermo, se recupera y acaba por admitir la realidad: No se puede vivir siendo otro, la vida no vale nada sin asumirse plenamente.
Con su aceptación llega el aire fresco a sus pulmones, la libertad.
Es una obra de extrema sensibilidad, pese a que se escribió hace mucho tiempo, os daréis cuenta de que la sociedad no ha cambiado tanto, de que ese dolor, siguen siendo, desgraciadamente, para muchas personas el mismo. No os la perdáis.
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