El pasado miércoles, cuando Dick Cheney, terminó su discurso de aceptación de la candidatura a la Vicepresidencia de Estados Unidos, su familia se reunió con él en el escenario.
Esta “reunión” familiar se ha convertido ya en una tradición en las convenciones de los partidos políticos despues de las intervenciones de los candidatos a la Vicepresidencia y a la Presidencia.
Pero el miércoles hubo una ausencia notable: Mary Cheney, la hija del Vicepresidente no subió al escenario y ello a pesar de que, durante esta campaña, se ha convertido en una de sus principales confidentes y asesoras. Mary sí estuvo en el Madison Square Garden, de hecho acudió allí con su novia Heather Poe, en la que fue su primera aparición pública en un acto politico.
Durante su intervención, el Vicepresidente del gobierno estadounidense hizo referencia a sus nietos pero obvió toda mención a sus hijas Elisabeth y Mary, no fuera a ser que los ultraconservadores delegados e invitados -una excelente representación de la América profunda- se cabrearan.
Hace pocas semanas, en respuesta a una pregunta, Cheney hizo referencia a la homosexualidad de su hija: “Lynne y yo tenemos una hija lesbiana por lo que este es un asunto al que estamos acostumbrados en nuestra familia”, contestó el Vicepresidente en lo que fue sin duda una respuesta cuidadosamente preparada.
“Mi opinión es que libertad significa libertad para todos. Las personas deberían ser libres para elegir el tipo de relaciones que quieran”. Cheney llegó incluso a discrepar con su ‘jefe’, que ha propuesto una enmienda a la Constitución que, de ser aprobada, definirá el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, prohibiendo así los matrimonios gays.
La “platform” o programa electoral del Partido Republicano, aprobado durante su Convención Nacional en Nueva York, apoya esa enmienda, pero va todavía más lejos al oponerse a las parejas de hecho y a la inclusion de gays y lesbianas en el ejército.
Dick Cheney debió pensar que él ya había hecho todo lo que le correspondía para apoyar los derechos de gays y lesbianas y que “enseñar” al país a la hija “rara” en horario de máxima audiencia en televisión, era ya demasiado.
Demasiado para algunas mentes como la del senador Rick Santorum, el reverendo Jerry Falwell o el senador Alan Keyes, quien el martes había atacado a los homosexuales llamándoles “hedonistas autocomplacientes”. Cuando se le preguntó si esa expresión era también aplicable a Mary Cheney, Keyes contestó que por supuesto.
Muchas organizaciones de gays y lesbianas estadounidenses llevan meses atacando duramente a Mary Cheney por el apoyo que está prestando a su padre, y como consecuencia a George Bush y a los ideales del Partido Republicano.
La derecha religiosa, componente fundamental del Partido, desea expulsar a gentes como_“la Cheney” o al grupo gay Republicano, The Log Cabin Republicans, incluido su Director, el atractivo y excelente orador Patrick Guerriero, que considera -se lo dijo a este corresponsal- que para lograr la inclusión hay que luchar “desde dentro”.
Guerriero cree que el matrimonio gay va a ser una realidad que puede tardar entre 10 y 100 años. Cheney, Guerriero y otros 12.000 gays y lesbianas republicanos quieren conseguirlo desde dentro y en el menor tiempo possible. Pero que nadie espere verles próximamente en el podio de una Convención o en un acto público, al menos no para defender sus convicciones.
Mary, calladita y escondida está mejor, deben pensar algunos, y que no salga al escenario. A sus 35 años, Mary está castigada. Por lesbiana.
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