Cuentos, historias o paranoias de menos de 100 palabras. Decirlo todo en un espacio reducido. ¿Alguien se atreve?
Había una vez un hombre que fue pintado de naranja por un duende. Por más que se lavaba, la pintura no se iba. Probó todo tipo de jabones, detergentes y disolventes, pero nada, seguía siendo naranja. Desesperado el hombre no pudo aguantar más y se puso a llorar. Para su sorpresa, cuando se miró al espejo, descubrió que las lágrimas se habían llevado la pintura de su cara, así que se fue a hacer sufrir a la gente para limpiarse con sus lágrimas y recuperar su color natural.
No me malinterprete señor Bond, yo solo quería manosearle los muslos. Pero ha resultado ser usted un frígido desconsiderado. Le invito a cenar, abro una botella de mi mejor vino, en la gramola suena Barry White y usted me aparta la cara. ¿Le aprietan las correas? Podría desaflojárselas un poco, pero me arriesgo a que escape utilizando una de sus artimañas.
Muy bueno, Vircoph, me alegro de que te hayas lanzado.
Aquí dejo otro aún más corto
Las cuatro paredes acolchadas eran el castigo por su locura, por ver una flor en vez de un cuchillo, por ver tierra en vez del pecho del hombre, por querer tener un jardín.
Demasiado rápido. Ahora se encontraba sin ningún aliciente. La conoció, el mundo se iluminó con su luz y para cuando empezó a darse cuenta de que era suya, la perdía... ¿Cómo? ¿Porqué?. Apenas tres horas.... Y ya no estaba. ¿Que había ocurrido? Simplemente se había marchado. Acaba de hacerlo. Lo había confundido todo. Estaba soñando despierta. ¿Y ahora qué?
-Joven... Si va a subir al bus, hágalo. Pero aquí hay gente que quiere subir. Si piensa dejarlo escapar, hágalo. Pero aquí hay gente que no lo piensa perder. Miró a aquella mujer. Y salió corriendo tras ella...
97 palabras. ¿Qué tal?
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Hay puñales más afilados que cualquiera que podamos fabricar con nuestras manos, y mucho más peligrosos, pues son invisibles y d
-Mamá ¿Qué es el período de adaptación?- Preguntó Ana con inquietud, tamborileando en la mesa con los cubiertos.
-¿Qué? Anda, deja de preguntar idioteces y ponte a comer en condiciones.- Dijo su madre terminando de servir la cena.
-¡No son tonterías! Necesito saberlo.
-Y ¿Por qué? Si se puede saber.
-Porque te oí hablar con la señorita y ella dijo que transcurrido el período de adaptación estaría bien, y quiero saber qué es para saber cuanto tiempo tendré que esperar.
Gracias ^^ aunque no creo que sea para tanto Espero que te animes a subir alguno, que abrí el tema con la intención de que participase todo el que quiera
-Ven conmigo.- Le dijo, cogió su mano y la sacó de la cama, abrió la ventana de la habitación y echó a volar arrastrándola con ella. Su camisón ondeaba con el viento y al verlas desde la tierra, parecían una estrella fugaz, el hada, que brillaba, la estrella; y ella, con blanco camisón de seda, su estela. Nunca más se la volvió a ver, pero todas las noches hay una estrella en el cielo que brilla más que las demás.
El día es tan claro que me hace daño. No me gustan estos días. Prefiero la oscuridad. Así que camino hacia el bar con mis gafas de sol y mi blusa negra abierta enseñando un generoso escote. Las cadenas hacen un curioso tintineo contra el pantalón, también oscuro. Hay quien me llama blacker, yo sólo digo que me gusta el color. Me suda la frente, lo odio, pero me paso la muñequera y lo soluciono, para algo la llevo... Y llego a la tercera mesa empezando por la derecha. Allí está, la rosa roja.
- ¿Perdona, eres Cris?
- Sí.
P.D: 100 justas... ¿Qué tal? Precioso guada.
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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)
Son realmente geniales, la verdad es que si. Me encanta este post, pero se me seca la mente cuando quiero intentarlo... ¡ES todo un reto esto de las 100 palabras! Uff....
24 horas. Era todo cuanto tenia, 24 horas. Después todo terminaria de repente y lo que no hubiera hecho quedaría sin hacer. ¡Que responsabilidad! Y que haria... tenía tan poco tiempo... Las horas empezaron a pasar. No habia trabajo, no habia nadie a quien atender. Si tuvera algo qu ehacer... aquellas horas sabria aprovecharlas. Pero la única persona a contentar era ella misma. 23 horas... 22... 20... 12... 8... 5... 3... 1... Apenas unos minutos hasta el final y aun no sabía que hacer con ellos... Pero como siempre el tiempo se le pasó... y aquellas 24 horas se terminaron.
Justitas ^^
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Hay puñales más afilados que cualquiera que podamos fabricar con nuestras manos, y mucho más peligrosos, pues son invisibles y d
Quieres ver bellos paisajes, oir dulces melodías, pero el velo de las maravillas no te deja ver la realidad. Eres uno más. Lleno de falsos ideales y propósitos, cuyo único miedo es que un huracán se lleve volando el trapo mugriento que protege su cerebro y empiece a ver las cosas como son. Si no quieres ver más allá de tu nariz ¿Cómo verás los bellos paisajes? Si no quieres oir más que un "todo va bien" ¿Cómo oirás dulces melodías? Sólo eres uno más. Métete en tu cajita, cierra la tapa y tírate al mar.
Coges una piedra. La tiras al mar ahogando un sonoro grito. No la miras. Simplemente canalizas tu agresividad intentando lanzarla lo más lejos posible. Ahora te encuentras bien. Has superado tu marca y ya no estás ansioso. Te vas a tu casa tranquilamente. Nunca sabrás que has matado a Neptuno.
Siento el nudo en mi estómago... Creo que voy a vomitar. Se me agarrotan los brazos y las piernas y me da la impresión de que he olvidado hasta mi nombre. El sudor frío resbala por mi frente, callendo por mi mejilla, acariciando mi cuello y colándose sin rozar siquiera la ropa y reptando por mi espalda. La luz todavía está encendida, en cuanto se apague dejaré de ser yo; en cuanto se apague todo empezará; en cuanto se apague será el final. Y entonces, la luz se apaga. Ya está, llegó la hora. Tengo que salir a escena.
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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)
Se miraron un segundo y sonrieron sin razón, una siguió leyendo, y otra se centró en su papel.Una suave brisa las mecía en aquel mirador, como empujándolas.
Levantó la mirada del libro y la observó por un momento. Cuando dibujaba no era ella, o quizás sólo era ella cuando dibujaba.
¿Por qué siempre nos damos cuenta de cuando nos están mirando? Sus miradas volvieron a cruzarse, a sonreirse sin razón; esta vez las sostuvieron por un momento, y justo cuando ella bajaba la mirada de nuevo hacia el papel, oyo cómo le decía.
Su corazón se detuvo un instante. No estaba segura de haber oído bien. En realidad no estaba segura de nada.
- ¿Qué has dicho?
- He dicho que te quiero.
Se hizo un incómodo silencio entre las dos, mientras la luz de un coche cegaba a la morena. Cuando volvió a abrir los ojos la otra mujer no estaba. Se había esfumado.
- ¡No puedes decirme eso y luego desaparecer!
- ¿Ah, no? ¿Y por qué? -susurró una voz a sus espaldas, cálida como el fuego pero afilada como el filo de una navaja.
- Porque yo también te quiero.
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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)