¿¿¿Pero cómo he podido sobrevivir hasta hoy sin haber encontrado este tema??? ¡Estoy superfeliz, la música clásica me vuelve loca!
Precioso lo de los sonidos rosa y blanco y los distintos tonos según sea el estado de ánimo. he leído un poco sobre musicoterapia y en líneas generales se acuerda que para activar el primer chakra (el básico, el primero, en la pelvis) nada como los timbales, tambores y percusión y su nota es el Do; para el segundo (a la altura de la vejiga), que rige la emocionalidad, los mismos sonidos más piano, y su nota es el Re; el tercero, el plexo solar a la altura del estómago, flautas, fagots, clarinetes, maderas, cuerdas, pìano. Nota: Mi; para el chacra corazón (el Fa), el chacra de la garganta (Sol), el frontal (La) y el corona(Si), que en reglas generales rigen tanto la intelectualidad como las emociones y la espiritualidad, las arpas, cuerdas de tesitura aguda, órgano, piano, flautas.
Podemos elegir la música que deseemos (el cuerpo es sabio, elige por sí mismo

) según sea lo que querramos estimular p aplacar o lo que sea.
Por dar un ejemplo, cuando estoy muy cargada o agobiada una música donde timbales y percusión a tutiplén sean protagonistas me deja como nueva. Si estoy trincada de emociones y deseo desfogarme, nada como un concierto de violín, por ejemplo el opus 35 de Tckaicowsky o el en Re menor del Betho, suelto el moco que da gusto. También tengo mis arias de ópera, con la Divina (Callas, sobra decirlo) cantando por ejemplo Son giunta, grazie a Dio de La forza del destino, u Orfeo y Euridice, o La Wally, en fin, esas fuertes y sentimiento a tope, me equivalen a varias horas de psicoterapia, jajaja.
Y si estoy contentita y festiva, wawww, hay montón de clásica que me pone aún más, la gozo divinamente.
No suelo dormir con música, no puedo, la clásica me absorbe de tal manera la atención que estoy pendiente de ella y claro, así cualquiera duerme. Tampoco puedo escucharla de fondo en la vida cotidiana, no sé, estar escuchando a Brahms y tender la colada, imposible, me atrapa totalmente.
Uf, vaya tocho!
