Madonna, mezclada con música pop española y aderezada con losvocales de la mismísima Mónica Naranjo es lo que se puede encontrar enlas paredes del Mos d’Eva. Un intimo local que a priori tiene muy buenapinta. Pero el único pub de lesbianas de Valencia está abriendo unnuevo camino hacia la discriminación dentro del propio colectivohomosexual mediante la exclusión del género masculino y el maltratoverbal a aquéllos clientes que no son del agrado del personalcontratado.
La marginación comenzó con la decisión de cobrarles a los chicoscasi el doble de dinero por su entrada del que paga cualquier mujer quepisa el pequeño local. La excusa de las propietarias ha sido siempreque no quieren altercados (otra prueba más de que el estereotipo de queel hombre es más bárbaro que la mujer lo llevan grabado en cada arrugade su piel).
Pero no todo es discriminación en este pub. De hecho, en un lapsussentimental de las susodichas, consideraron que ofrecer dos tipos deconsumiciones, una más cara para aquéllos que pagan mayor precio por laentrada y otra menor para las que abonan una menor cantidad (aunquesiempre elevada para las condiciones que ofrece el local) seríademasiado extremista porque separaría a sus clientes, de modo que loschicos pagan cinco euros y tienen derecho a beberse un refresco de colao, como mucho, una cerveza que no sea de una marca muy conocida, porquesi no deberán añadir tres euros más, que es lo que cuesta en cualquierpub. De modo que los chicos sólo tienen derecho a consumir una cervezabarata cuyo precio no alcanza ni la cuarta parte de lo que cuesta suentrada al local.
El pasado viernes 31 de octubre, dos clientes ocasionales se vieronagredidos verbalmente por las trabajadoras del Mos d’Eva después dehaber pagado ambas entradas y de haber permanecido dentro del local contotal normalidad y sin ningún tipo de conflicto. C. C. asegura que, alsalir del local, un fuerte empujón la hizo dirigirse hacia una de lasresponsables de la seguridad del pub y rogarle que tuviese cuidado, ydicho acontecimiento desembocó en una fuente de gritos y falta derespeto que llegó a convertirse en una discusión de tres mujeres encontra de una.“Yo me encontraba con un amigo dentro del pub”, aseguraC. C., “al salir me vi acorralada por dos de las trabajadoras y una delas propietarias que no paraban de gritarme y que me dijeron que ya noiba a entrar más en ese pub sin yo haberles hecho nada”.
J. M. manifiesta que vivió todo el “espectáculo” en directo y semuestra “indignado porque en Valencia existan personajes de semejantecalaña”, ya que “ninguno de los dos usamos palabras despectivas hacianinguna de las presentes y allí se nos trató con una total falta deeducación”.
En un momento en el que el colectivo homosexual debería estar másunido que nunca ante las poco acertadas declaraciones de la reinaSofía, parece que existen bastantes incidencias causadas por el sexismoy la discriminación dentro de la comunidad gay valenciana.
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