¿No hay lesbianas?
Anna Lladó / Carmen Fernández Barcelona
Diario ADN Barcelona - 21.11.07
http://www.adn.es/impresa/20071121/NWS- ... s-hay.html
[i1qu]Son mujeres, homosexuales y sin apenas representación en la esfera pública española. A diferencia de los gays, a ellas aún les queda romper una última barrera, la de la visibilidad ante los med[/i1qu]ios
Invisibles. Son mujeres lesbianas que buscan hacerse un lugar en un mundo de hombres. Y es que ¿hay lesbianas en la vida pública española que hayan admitido públicamente su condición sexual?
Salvando las distancias fruto de recientes realities televisivos, en España apenas hay equivalentes lésbicos tan populares, como bien considerados, iguales al presentador Jesús Vázquez, al escritor Boris Izaguirre, al cineasta Alejandro Amenábar o al juez Fernando Grande-Marlaska.
"Es necesario que las lesbianas tengamos una presencia en la sociedad, que existamos. Cuando menos visibles seamos, más persistirán los tabúes, los tópicos y los mitos sobre nosotras", asegura Empar Pineda, activista del movimiento feminista y homosexual. Es una invisibilidad, la de las lesbianas, que en la esfera privada ya se ha roto, pero que aún persiste en la vida pública.
[b1qu]Miedo al rechazo[/b1qu]
Y para que sean visibles, las mujeres deben "tener independencia económica y emocional. Nosotras seguimos teniendo los trabajos y los sueldos más precarios", apunta Carmen G. Hernández, coordinadora del área de políticas lésbicas de la Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT). "Muchas mujeres homosexuales tienen miedo a perder su trabajo y por eso no hacen pública su condición sexual", añade.
"La dependencia que muchas mujeres tienen de sus padres y madres es mucho mayor que la que sienten los hombres", señala Pineda como otro de los factores que impiden que muchas lesbianas salgan del armario. "Tenemos miedo al rechazo familiar, al de los amigos, de los compañeros... Y sobre todo a hacer daño a nuestros padres -agrega Hernández-. El imaginario colectivo sobre la homosexualidad está cambiando, pero para la mayoría de nuestros padres aún es algo negativo".
La invisibilidad de las lesbianas en las esferas públicas se debe también a la poca presencia de mujeres -independientemente de su condición sexual- en los cargos de poder. "Hay menos políticas, científicas, directivas... porque la igualdad entre hombres y mujeres no está conseguida", recalca la escritora uruguaya afincada en Barcelona, Cristina Peri Rossi.
La situación de España en lo que respecta a derechos de gays y lesbianas ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Pero aún así, "a pesar del enorme adelanto que supone el matrimonio homosexual, muchas veces hay miedo a sufrir una doble discriminación: por mujeres y por lesbianas", apunta Peri Rossi.El secretario de Movimientos sociales y relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, le da la razón: "Las lesbianas sufren múltiples discriminaciones. Viven situaciones de mayor fragilidad, material y social. Por eso es más difícil que sean visibles".Esta situación discriminatoria hacia las mujeres que se apunta puede también trasladarse, según Zerolo, al colectivo homosexual. "Hay mucho machismo y misoginia dentro de este colectivo", sentencia. Y para hacer frente a esta situación, la receta de Zerolo es clara: "Más educación y voluntad política". "Es necesario que se creen políticas contra la homofobia y la lesbofobia", añade Empar Pineda.
Mientras, las mujeres homosexuales se organizan y reclaman su papel. "La sociedad ganará muchísimo conociéndonos, y nosotras ganaremos mucho si nos conocen", insiste Carmen G. Hernández. Sin embargo, el sentimiento de arraigo entre el colectivo no es compartido por todas. "Yo no espero que nadie me represente, ni necesito personajes populares en los que reflejarme", comenta Alba, estudiante de Madrid. La sensación de desapego a un lema común también existe entre ellas y creen que la identidad de un gay no es comparable a la de una lesbiana. "Él es un hombre, yo una mujer", dice Alba.
[b1qu]"Sólo para chicas"[/b1qu]
Otras, a pesar de no simpatizar con lemas colectivos, reconocen que lo conseguido hoy es fruto de años de militancia. "Eso sí, mira las fiestas para chicas, y la cantidad de bares de ambiente... Hace décadas era impensable", explica Alba. Para muestra, un sólo acontecimiento. El pasado 6 de agosto, unas 4.000 mujeres se reunieron en The Legend Party, una rave anual que cada verano se celebra en Sitges (Barcelona). Muchas de ellas apuntan que, mientras persiste la militancia, las fiestas sólo para chicas han dado un golpe de efecto a la asignatura pendiente de la visibilidad. Parte de las asistentes rompen el arquetipo lésbico y aportan, sin saberlo, su grano de arena para que las mujeres que lo decidan salgan no sólo del armario, sino de detrás de él.
[b1qu]Del "Yep, I"m gay!" al "lesbian chic" de "L"[/b1qu]
Frente a 42 millones de espectadores, la protagonista de la serie Ellen reconocía su homosexualidad en un aeropuerto ante la chica de sus sueños. Y el "I"m gay" de la ficción, se hizo real en 1997 en la portada de la revista Time con el titular "Yep, I"m gay!".
La cómica Ellen DeGeneres, hoy pareja de Portia de Rossi (actriz en Ally McBeal), abrió la veda. Y el revuelo estuvo servido. Grupos conservadores pidieron que su serie fuese retirada, y un año después, la cadena ABC la canceló. Hoy presenta The Ellen DeGeneres Show, teniendo en su haber varios premios Emmy.
Tras la actriz, se fue dibujando en EE UU una estela más popular de famosas lesbianas salidas del armario. Y los iconos se multiplicaron. No sólo lo eran las cantantes K.D. Lang y Tracey Chapman. Ni la actriz Rosie O"Donnell o la fotógrafa Annie Leibovitz, pareja de la ensayista Susan Sontag. Mary Cheney, hija del ex vicepresidente republicano Dick Cheney, se dejaba ver en 2004 en actos políticos acompañada de su novia frente a una derecha escandalizada. La primogénita de la cantante Cher, Chastity Bono, ya no era la única lesbiana hija de.
Y para suerte del colectivo, la serie Ellen encontró una digna alternativa, The L Word, producida por Show Time y emitida en España por Canal +. La serie escenifica la vida de un grupo de lesbianas (para todos los gustos) residentes en Los Ángeles. La audiencia en EE UU hizo que sólo 11 días después del primer episodio se firmase una segunda temporada. El lesbian chic de L, aunque ficticio, ha dejado atrás el lastre del estereotipo.