Hola Isabela.
En mi caso no estoy como tú, sino quizás un poco más del otro lado de la moneda.
Noto que andas un poco desconcertada o con muchos interrogantes,mientras te leo, y lo único que me atrevo a hacer por ti, es poner mi grano de arena contándote algo de mi vida, que aunque no soy muy dada a ello, creo que podría ayudarte un poco......al menos eso espero.
Tengo 34 años y soy madre de una niña de 10, Jud.
Iré al grano y te diré que aún no tengo los papeles de separación y divorcio, por unas causas meramente prácticas.
El día que dije a mi ex (tengo que llamarlo así porque pese a que no tenga papeles de ex-nada, es asi como lo siento, y porque de otro modo no podría llamar "mi mujer", a la mujer que amo y ocupa mi corazón).
Muchas veces las circunstancias nos hacen hacer lo que debemos, y no lo que queremos en ese mismo instante. Y en base a ello, diré que hacía 4 años que habíamos roto la relación y estaba bien lejos de pensar que podría encontrarme con la persona que verdaderamente ganaría mi amor y me enseñaría, sin firmar nada, lo que una mujer como yo, enamorada, puede llegar a dar.
Le confesé a él mi amor por ella, porque nunca me habia planteado la separación formal hasta entonces, dado que todo el proceso fue tan sinuoso, que no habíamos pensado sino en el lado económico, que era lo que por entonces a mi me preocupaba, eso y que simplemente me conformaba con la separación de hecho ( me refiero a antes de conocerla a ella). Al fin y al cavo vivía libre y tranquila que era lo que quería.
Sin embargo tras 4 años, ella entró en mi vida, en sus idas y venidas , ella se ha ganado el corazón no solo mío, sino el de mi hija, el de mi hermano, mis amigas, y hasta el de él. Se volvió un sólido defensor de las causas como la nuestra.......porqué??......Supongo que por las lágrimas, las despedidas y las injusticias que se cometen contra las parejas como las nuestras...Homosexuales.
Desde entonces, nuestra causa, la de mi mujer y mía, se volvió la suya ( de él), y desde entonces aporta lo que puede, su paciencia para que nosotras estemos juntas. Para ello y por causas meramente económicas, porque cada dinero que caía en mis manos lo usaba para ir a México a visitarla o viseversa, pues la separación se fue demorando.....así sin más. Mi prioridad siempre fue verla, estar con ella, y luchar porque no tuviera que haber esas despedidas de meses que tantos nos ahogaba a ambas. Por esa única razón, demoramos ese trámite para ocuparnos en ver si podíamos contratarla con nuestras dos nóminas (te hablo de contratos de trabajos, de ministerios de extranjería, te hablo de todas esas causas ajenas a la voluntad de tantas que no podemos lidiar sino con medios económicos por delante), y muchas más causas del tipo burocrático que necesitaba del máximo aporte económico de mi parte.
Lo irónico de todo es sentirse en medio de una batalla, por un lado el quiere rehacer su vida y mi mujer quiere rehacerla conmigo. Y yo mientras solo espero que ella esté en casa definitivamente para solucionar ese tema de una vez por todas.
Ahora mismo solo espero la resolución de la nueva ley que se hará en enero donde acortan el plazo de separación -divorcio, acortándolo un año menos y lograr así que todos seamos felices.
Mi hija sabe que estoy con mi mujer, no solo lo acepta sino que es participe de ello. Ayer mismo fuimos ambas a llevar sus papeleos cargadas de la ilusión que lo hacíamos por tenerla en casa al fin. Su padre sigue haciendose cargo de gastos de la casa por mientras pongo orden en mi vida.
Con todo esto no quiero decir nada más que, muchas veces es necesario dejar de comportarnos como pareja, como madre o padre. A veces es necesario recordar que somos personas y tratar de solucionar nuestros problemas como tales. De un modo civilizado.
Ahora mi pareja y yo, estamos a punto de cumplir nuestros 5 años juntas, y créeme que necesito tanto como ella el poner fin y un principio a una vida nueva. No digo que eso empiece con esos papeles, sino con tener su presencia a mi lado, y no tener que andar ahorrando para visitarla sino para atar esos cavos que un día se quedaron sueltos y dejemos así por no perder ocasión ni dinero por vernos y que hoy ya es hora de romper porque ni al caso....al final no sirvió de nada.
Por suerte a veces las cosas son como una amiga de mi novia dice...el amor no es basante, se necesitan hechos. Yo, en particular me alegro de que aún a falta de ciertos hechos, el amor si lo ha sido. Ese amor nos ha colmado de paciencia a ambas y a los que nos han rodeado. Poco a poco el apoyo de nuestras familias , amigos y ex, ha sido más rotunda y cercana. No ha sido un camino fácil, pero mi hija hoy tiene dos madres, un padre y solo ve por los ojos de quien a donde mire, nos ve que todos estamos felices. No he tenido que darle más explicaciones que esa y confiar que la educación de que cada persona es lo que le hace feliz si no hiere en su camino, sea la única ley no escrita más arraigada que le he heredado.
Ayer mismo me preguntó si era les y le respondí, que pasaba si lo fuera, la niña solo respondió que yo era su madre y que le daba igual. Yo le expliqué que ser les, no era ni más ni menos que ser feliz como estos años me ha visto serlo junto con mi mujer...y riendo seguimos jugando en la piscina.
Mi separación, pues qué puedo decir. Su padre está seguro y de acuerdo que la niña con quien mejor está es conmigo, es algo que siempre estuvo claro antes y después de aparecer mi novia en mi camino. Aunque ahora tras conocerla, está más seguro que antes y más seguro de que su hija está en las mejores manos, eso a veces es un miedo del que ha sido padre. No me refiero a desconfiar de la elección de su expareja, pero si importarle con quien compartirá su educación y criterios. A ningún padre le gusta que le dejen fuera del corazón de su hijo, pase lo que pase. Y muchas veces conocer a la persona que se ocupará en formar parte de la vida de un hijo, ayuda muchísimo.
Por otro lado mi ex, ni se mete ni sale de mi vida. Yo tomo mis decisiones de cuando, cómo y porqué hacer las cosas con mi mujer. Solo está ahí porque quiere y lo único que le agradezco es que no me haya hecho la vida a cuadritos como podría haberlo hecho si hubiera querido, y a mi mujer, pues qúe decir.
A mi mujer le agradezco todo lo que hoy soy, que haya tenido paciencia como yo. Por haberme consolado y dejarme consolarla a ella. Decirle que lo que ella siempre quiso no es sino lo que yo más quiero....caminar juntas. A los que desonfiaron de mí, pues que vivan con ello, los que nunca dejaron de confiar en mí, que sepan que siempre tendrán una amiga incondicional, amiga.....o como se le quiera llamar a quien se siente en deuda por no mucho más que creer lo que he dicho y les he confiado.
Y sí, a veces las circunstancias nos mueven a hacer cosas que no queremos porque es la única salida, como ella sabe bien, porque conoce cada demora, cada pausa que hemos tenido que hacer por ella vivir en Mexico y yo en España. Cuanto desconsuelo habremos pasado, cuantas lágrimas habremos derramado, lo feo que se siente al sentir que encima hemos arrollado a otras gentes ajenas a nosotras a nuestro paso........en fin, un cúmulo de cosas.
Pero que a su vez, no han podido con la fe, la paciencia y el buen sabor que da saber que no se está sola, que cuentas con la comprensión y el apoyo de quienes te quieren y en el caso de que no lo tuvieras tienes lo mejor que puedes tener, la conciencia tranquila de saber que a veces se actúa como queremos y esta vez, aunque tenía las manos atadas por amor, aunque sea a mordizcos, se ha logrado salir a flote y el próximo enero los papeles de "descasamiento" estarán en trámite. Ese día no solo seré una mujer separada jurídicamente, seré una mujer que ha logrado lo que se propuso gracias al apoyo de todos y de una paciencia que me llevó al límite.
Y ya, si quieres preguntar algo o pudiera ayudarte en algo más, ya sabes en donde ando.
Genix ( de regreso al chiringuito número 7 )