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Noticias que molan

28respuestas

Lo abrió Ex-usuaria el

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fresmebu #2

no me estraña que te indigne! grgrgrgrgrgr

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más que la trucha al trucho...
rachelable #3

Sosiega brigitte!! ^^

Por desgracia hay miles de casos como este cada día...

anifriki #4

Aunque me repugna, por lo que he leído, creo que en vez de acusar de injurias deberían haber ido en la dirección del despido improcedente o trato vejatorio.

¿Se sabe de alguna sentencia similar por llamar "negrata", "sudaca" u otros tipos de adjetivos empleados discriminatoriamente? Seguro que las hay y si fallaron a favor, quizás puedan recurrir.

selenna #6

Esta no es una noticia en la línea del post, pero no sabía donde ubicarla; y creo que es interesante.

ENTREVISTA A EMMA THOMPSON "El catolicismo creó un mercado para la prostitución" | Actriz con dos Oscar y presidenta de la Fundación Helen Bamber

Siete contenedores de barco instalados en el Paseo de Coches del Parque del Retiro reproducen el viaje de Elena. Esta moldava, que fue engañada por traficantes de esclavas sexuales, llegó al Reino Unido con 18 años. Hasta entonces, no había visto a un hombre desnudo, no sabía poner un condón, no tenía idea de practicar sexo oral. Lo aprendió a base de malos tratos.

Y cuando se libró de esa tortura, gracias a la Fundación Helen Bamber, quiso explicar la experiencia a su presidenta, Emma Thompson. Tras la charla, la actriz británica concibió Journey, una exposición que ya ha pasado por Londres, Viena y Nueva York, y que trae a Madrid el Ministerio de Igualdad.

¿Por qué una instalación?

Descarté una película, porque es muy difícil contar esta historia sin que resulte pornográfica. No quería que el público se limitara a estar sentado y a mirar. La idea era implicar a quien lo viera y que, al recorrer la exposición, sintiera algo de lo que vivió Elena.

¿Y cuál es su reacción al entrar en un container que apesta como los cuartos donde viven las mujeres prostituidas? ¿O en otro donde se mezclan las caras de decenas de clientes?

Tanto hombres como mujeres salen impactados. La gente desconoce en qué consiste la trata. Creen saberlo, porque leen los periódicos y se convencen de que las chicas traficadas sabían a qué venían, pero no es verdad. Incluso la Policía duda, a veces, porque le falta formación en esta materia. Los agentes que las interrogan no entienden que nieguen ser víctimas de tráfico.

¿Cómo pueden reconocer a una víctima de trata?

Por supuesto, no todas la prostitutas ejercen por obligación ni son víctimas de trata. Pero también es cierto que las que lo son no van a explicárselo al primer agente con el que hablen. Están amenazadas por los traficantes. Les dicen que las golpearán, que matarán a sus familiares. Los proxenetas son muy inteligentes, saben cómo destruir sus defensas y hacerlas sentir avergonzadas por lo que han vivido.

¿Se está avanzando en la sensibilización?

Lentamente. ¿En España también usáis la expresión "el oficio más antiguo del mundo" para definir la prostitución? Yo me niego a aceptarla. Solía creérmela antes, pero ya no. ¿Por qué algunas mujeres se prostituyen? Pues sencillamente porque en muchos lugares lo tienen muy jodido para encontrar un trabajo que les permita ganar dinero. Nadie tiene la vocación de acostarse con 40 tíos distintos las 24 horas del día. Si tuvieran oportunidades, no lo harían. Si yo necesitara dinero para mis hijos, también me prostituiría.

¿Está a favor de reglamentar la prostitución?

En países como Suecia, donde se ha prohibido, los hombres viajan a Alemania y a Holanda, donde es legal. Reglamentarla parece la solución, pero en los países donde es legal también hay mafias. Lo que necesitamos es una revolución.

¿De qué tipo?

El problema es que cada vez hay más hombres que pagan por tener sexo. Y eso es una disfunción. ¡El sexo es gratis! Es cierto que algunos no pueden acceder a él por distintas razones, y para ellos hay que llegar a algún tipo de acuerdo. Pero eso no tiene nada que ver con esos hombres comunes, con buen nivel adquisitivo, que ven a las mujeres como objetos sexuales. No podemos aceptarlo en pleno siglo XXI.

¿Cómo se puede cambiar esa mentalidad?

Con educación. Para ello tienen que implicarse los gobiernos, las escuelas y la Iglesia. El catolicismo hizo florecer la prostitución, al convertir a las mujeres en el fruto prohibido. Al obligarlas a actuar como vírgenes, creó un mercado para la prostitución.

¿Qué queda de esos viejos estereotipos?

Las mujeres seguimos siendo vistas como objetos. Por eso, debemos rebelarnos hasta lograr el control de nuestros cuerpos, rechazar que se nos sexualice y se nos use para vender cualquier tipo de producto. Tengo una hija y veo cómo reacciona ante toda esa publicidad. Las jóvenes no se rebelan, temen parecer ridículas o no son conscientes de la desigualdad. Cuando se les dan los datos y se les dice que esto es serio, cambian. No soy una joven feminista. Tengo 50 años, llevo mucho tiempo en este mundo y ahora estoy más enfadada que nunca.

¿Por qué?

Porque tenemos un grave problema. Debemos reflexionar sobre nuestros hábitos sexuales, porque lo que está sucediendo es difícil de entender. Hay que investigar por qué los hombres recurren cada vez más a la prostitución. Para comprenderlos, deben ser incluidos en este debate.

angelina #8

estoy contigo Cierzo!!!

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*...L'AMoR Ha De SeR LliURe...*
angelina #9

repe!

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*...L'AMoR Ha De SeR LliURe...*
samachan #13

Vamos a ver qué sucede, pero vamos, me espero cualquier decisión.

selenna #19

MECAGOENTOLOQUESEMENEA

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

  Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente
  del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de
  partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros
  -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura.

  Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -
  el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos
  cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en
  los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este
  autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De
  vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el
  latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis
  inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo,
  ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois
  culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa,
  nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados
  se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y
  los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias
  evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre
  es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y
  vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la
  culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores
  datos del informe Pisa 2009, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo
  para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es
  cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-,
  pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de
  posterior gobierno, el amigo Aznar y sus secuaces se estuvieron tocando
  literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza
  pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo
  electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete
  sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos
  devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que
  ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones
  oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por
  ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo,
  donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de
  cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ex-ministra de Educación,
  la señora Cabrera, o al ahora ministro Gabilondo, capaces de afirmar impávidos, que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el
  sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy
  bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los
  retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen
  su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente, deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo   rendimiento educativo, fruto del país que tenemos»
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de
  Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós,
  Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por
  fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin,
  gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y
  ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y
  génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas,
  esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos
  y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la
  causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la
  tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo
  rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez
  Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente
  que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen
  Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas,
  Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros
  analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

  Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene
  un imbécil, que un malvado.