Los obispos católicos estadounidenses aprobaron ayer una declaración que pide a los estados que no reconozcan los matrimonios entre individuos del mismo sexo.
Los obispos dijeron que no pretenden ofender a los homosexuales, y manifestaron que la discriminación contra éstos es injusta, pero indicaron que igualmente tienen la obligación de ''dar testimonio absoluto de la verdad moral'', y reforzar la enseñanza católica de que las relaciones homosexuales son pecado.
''El matrimonio está en crisis y se devaluará y erosionará más a menos que seamos fuertes al señalar que las uniones del mismo sexo no son el equivalente del matrimonio'', indicó el obispo J. Kevin Boland, de la Diócesis de Savannah, Georgia, que encabezó el comité que elaboró la declaración.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos dio en septiembre su respaldo general a que se enmiende la Constitución para definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. El papa Juan Pablo II también habló el verano pasado en contra del matrimonio homosexual.
Los prelados dijeron que sentían la necesidad de hacer ahora otra declaración pública, en momentos en que las parejas homosexuales obtienen mayor aceptación pública en la sociedad y buscan los mismos beneficios que las parejas heterosexuales.
Vermont admite las uniones civiles entre homosexuales, y leyes en California y Hawai extienden algunos beneficios económicos a las parejas del mismo sexo. Dos provincias canadienses recientemente legalizaron el matrimonio homosexual.
Por otra parte, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de la nación, Wilton Gregory, indicó que la divulgación de un estudio sobre los abusos sexuales cometidos en Estados Unidos por sacerdotes durante medio siglo ``será penosa''.
Después de dos años en los que salieron a la luz cientos de acusaciones contra sacerdotes, los obispos ordenaron que las 195 diócesis estadounidenses revisaran sus documentos y presentaran informes sobre tales transgresiones.
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