Bien, intentando ser objetiva, he hallado cierta coherencia lógica en el argumento contrario que insiste en que, en la medida en que en una pareja homosexual la fertilidad no va aparejada -es cierto, ya que habría que recurrir a otros métodos más allá del apareamiento- se supone que vamos a recibir unos beneficios como pensiones de viudedad y demás, a los cuales, en principio, no vamos a contribuir, puesto que si no vamos a tener hijos, éstos no podrán cotizar a la Seguridad Social.
Claro, pero asumiendo esto como cierto, por mucho que la homosexualidad afecte tanto a hombres como a mujeres, creo que entonces deberían hacer una diferenciación entre gays y lesbianas.
Y es que, en el caso de los gays, efectivamente, tendrán muchas más dificultades -por mera fisiología, vaya- para recurrir a métodos alternativos con los que tener hijos. Así, ya sabemos que la adopción nacional es un proceso bien largo y, a su vez, en los últimos días hemos leído informaciones que indican que numerosos países con los que existe acuerdo para la adopción internacional prohiben expresamente que se entreguen niños a parejas homosexuales.
Me direis que ese obstáculo se salva con la posibilidad de que, bien se revisen esos convenios o bien el adoptante lo haga como persona soltera. Vale, pero aún así, será un proceso largo en la medida en que se trata de adopción.
Sin embargo, en el caso de las lesbianas, esos procesos alternativos se amplían, puesto que, más que le pese a algunos, tenemos la regla cada mes y podemos procrear directamente recurriendo a relaciones esporádicas o a la inseminación artificial, que es relativamente asequible incluso en términos económicos.
De esta forma, los que se oponen al matrimonio homosexual, considero que deberían hacer esta distinción porque, al menos a nosotras, no nos afecta ese argumento de "niños que cotizarán a la SS", ya que la facilidad para que tengamos niños es casi la misma que si fuésemos heterosexuales.
Pero claro, la cuestión ahora es ¿permitimos matrimonio sólo a las lesbianas? Obviamente, me parecería injusto, pese a que siguiendo el citado planteamiento, me resulte coherente a él. ¿Cómo desmontamos entonces el argumento? Pues recurro al tan mentado "interés del menor". Es evidente que hay hombres, homosexuales o no, que desean con locura tener hijos.
Si se trata de un gay, recurrirá para ello -a falta de cauces legales para tener uno- a una relación heterosexual que será ficticia, utilitaria, en la medida en que esa persona se está casando o está teniendo un hijo con una mujer sólo porque no le queda otra alternativa. Esto significa que, en un futuro más o menos cercano, la pareja terminará divorciándose, lo cual, siempre, es negativo para el menor.
Por tanto, la prohibición de estas nuevas normas sólo llevará aparejadas más mentiras y más sufrimiento para las diferentes partes -incluida la mujer, a la que, subconscientemente o no, se le ha engañado sólo para procrear-. Resultado social de esto: negativo.
En conclusión, ante estos argumentos, creo que la siguiente reivindicación del colectivo homosexual -hay que dejarse de chorradas como las residencias de ancianos para homosexuales- es que se revisen los convenios con terceros países en los que se prohibe la adopción homosexual, ya que de esta forma, se cerará la boca a quienes utilizan ese argumento "cotizador" para atacarnos. Por supuesto, a esto debería ir aparejada una reforma en global que agilizase los trámites de cualquier tipo de adopción, puesto que está claro que el problema no es que haya pocos niños abandonados...
Siento haberme extendido, pero había que fundamentarlo bien, me parece... ![]()