Descubrí esta página gracias a mi amiga Pilar y aunque nunca he escrito en ella, os leo con cierta asiduidad. Pilar tampoco escribía ( tiene cuatro mensajes publicados) pero se pasaba por aquí a diario. Paseaba en pijama por esta web y aprendía de todas vosotras.
Conocí a Pilar en mayo del 2001, recién separado y en unos momentos en que me sentía como un felpudo, pisoteado y sin ganas de vivir. Aquella noche estaba más borracho que sereno, pero aún con esa consciencia que te permite regodearte en el dolor. Sentado en un banco, de madrugada, lloraba y mi pinta no era la más adecuada para que una niña de 19 años se acercara a mí; pero Pilar no era una niña, era un ángel. Se sentó al lado y dijo "no quiero saber por qué lloras, sólo quiero lograr que sonrías". Así fue el principio y no deseo aburriros con los dos años siguientes, llenos de anécdotas y amistad. Sólo hemos tenido un problema en este tiempo: a los dos nos gustaban las mujeres. Ya se sabe, nadie es perfecto.
Pilar se fue de manera repentina hace diez días, lejos de casi todos sus amigos, en un viaje a Santander, subió al cielo y allí, desde el mejor asiento, el reservado para la gente buena de verdad estará viendo como garabateo estas letras y reprendiéndome cariñosamente por hacerlo.
Escribo esto, aquí y ahora, tras pensar si debía o no, porque Pilar en la última semana de su vida irradiaba felicidad, aunque ella siempre estaba feliz pero ahora con una alegría distinta, una felicidad enamorada. Seas quien seas, tú, el amor de Pilar, gracias.
pili_gu, espérame y vete buscándome un buen sitio, aunque mi prisa por abrazarte no rebosa inmediatez.