Una pareja de lesbianas de San Francisco en disputa por la custodia de sus hijas planteó ante los tribunales una situación que dejaría perplejo al propio Rey Salomón, ya que desde el punto de vista científico ambas son madres de las pequeñas.
Una de las mujeres (identificada con las siglas K.M.) suministró los óvulos necesarios para la fecundación, mientras que otra mujer, que responde a las siglas E.G., llevó el embarazo a término.
Ambas se encargaron de la crianza de las gemelas, que hoy tienen siete años, hasta la ruptura de la pareja, dos años atrás.
El caso por la custodia de las niñas llegó a los tribunales, y un juez decidió conceder la custodia a la mujer que se quedó embarazada y rechazar la petición de la donante.
Esta última recurrió ante un tribunal de apelaciones, que decidirá en enero sobre un caso que, según los expertos legales, podría tener implicaciones en lo que se refiere a los derechos de paternidad de los homosexuales, la fertilización in vitro y las leyes que regulan la custodia de los niños.
Marcelle Cedars, directora del Centro para la Salud Reproductiva de la Universidad de California en San Francisco (donde acudieron ambas mujeres), reconoció lo difícil de la tesitura.
"Es poco afortunado que nuestra especialidad presente problemas tan complejos sin que dispongamos de instrucciones por parte de la sociedad", indicó la doctora al diario "San Francisco Chronicle".
E.G. trató durante un tiempo de quedarse embarazada infructuosamente, ya que no conseguía producir óvulos, mientras que K.M no podía llevar el embarazo a término a causa de un quiste en el útero. Ante esta situación, los médicos sugirieron a la pareja que considerase la fertilización in vitro.
El problema surgió cuando los responsables del hospital requirieron que K.M. firmase los documentos estándar en estos casos, en los que la donante renuncia a sus derechos, sin que se le advirtiese de las implicaciones o posibles alternativas.
Jill Hersh, abogada de K.M., indicó que, a pesar de la existencia de esos documentos, su cliente debería tener derechos sobre las niñas porque participó en la crianza de las pequeñas desde que estas nacieron.
El Centro Nacional para los Derechos de las Lesbianas también apoya a K.M., ya que, en opinión de sus representantes legales, el hecho de que K.M. criase a las niñas debería pesar más que los documentos que en su día firmó.
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