El sábado, varias parejas de gays y lesbianas se reunieron en el centro de Roma, a un paso del Vaticano, para casarse en un acto simbólico con objeto de pedir que las leyes italianas cambien.
Curiosos compradores observaron las ceremonias, celebradas por activistas de los derechos gays y concejales de la ciudad, que tuvieron lugar frente a un cartel en el que se leía "Liberemos al amor de fobias religiosas".
Italia, donde el Vaticano tiene una poderosa influencia en la política, se mantiene al margen de leyes como la recientemente presentada en España, que permitirá el matrimonio entre homosexuales. Sin embargo, las asociaciones de gays y lesbianas del país están presionando al parlamento para que conceda a las uniones homosexuales el mismo estatus en áreas como las pensiones, los impuestos y concursos para trabajar como funcionario.
"Es la madre de todas las batallas", dijo Franco Grillini, del grupo de derechos gays Arcigay. "Confío en que (una ley) se apruebe en alguna de las sesiones del parlamento antes de que concluya la legislatura (en mayo de 2006).
Las parejas "casadas" el sábado en la plaza San Lorenzo en Lucina, junto a la famosa Via del Corso, hicieron frente al hecho de que las ceremonias no tuvieran validez legal: "En Italia, los matrimonios gays no existen, y creo que tardarán años en llegar", dijo Claudio Borri. "Pero para nosotros es como sellar nuestra relación".
"Si nos amamos el uno al otro también podemos tener la necesidad de crear una familia. No hay derecho a que no podamos hacerlo", dijo Sabrina junto con su compañera Daniela
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