Pero, ¿cuántas de esas veces hemos sabido el origen de estas expresiones?
Personalmente me encantaría conocer el de tantas y tantas frases hechas que utilizamos habitualmente en nuestras conversaciones coloquiales.
Os invito a ir compartiendo las que conozcáis.
Yo me voy a atrever a explicar un par de estas frases: pegar una hostia, la primera, y otra que a mí parecer, es de las menos conocidas, excepto para las especialistas en Clásicas, la de la manzana de la discordia.
Pegar una hostia.
Antiguamente, los sobres postales no llevaban incorporado un engomado y para poder cerrarlo se les ponía lacre y después se aplicaba sobre éste un sello metálico antes de que se solidificara, así se garantizaba la integridad del envío.
Sin embargo, este método era bastante engorroso y sólo se usaba ante los envíos que era necesario garantizar su secreto; pero cuando la correspondencia carecía de la importancia que le hacía susceptible de ser violada, lo que se utilizaba eran unas pequeñas etiquetas, de forma redonda y blanca, engomadas por una de sus superficies que, tras humedecerla, se situaba en el borde de la solapa que cerraba el sobre y se daba un golpe con el puño cerrado para ayudar a que quedara bien adherida.
A esta etiqueta, por su forma y color, se la denominaba hostia.
Pegar una hostia, por tanto, no es otra cosa que dar un golpe con el puño cerrado sobre una etiqueta redonda y blanca para adherirla más firmemente. Curioso ¿no?
La manzana de la discordia.
La pugna entre Oriente y Occidente, que se admite, por lo general, que tuvo efecto hacia 1200 A.J., había puesto en juego la dominación del Helesponto. Sin embargo, para la imaginación popular las causas económicas y políticas son demasiado abstractas y prosaicas. El sentimiento del vulgo imaginó un motivo de guerra completamente distinto: el rapto de la bella Helena, causa mítica tomada de una leyenda popular. De los cantos sobre la guerra de Troya y sus héroes han nacido los dos grandes poemas de Homero: Ia Ilíada, que trata de la guerra misma, y la Odisea, que describe las aventuras del héroe Ulises una vez terminados los combates.
La historia de la guerra de Troya comienza con el relato de la manzana de la discordia:
Eris, diosa de la discordia, trató de sembrar cizaña entre las tres diosas: Hera, esposa de Zeus, Palas Atenea, diosa protectora de las artes y las ciencias, y Afrodita, diosa del amor. Eris fue la única divinidad que no pudo asistir a una fiesta nupcial a la que fueron invitados todos los dioses y diosas, y se vengó arrojando a los convidados una manzana de oro con la leyenda: Para la más bella. Y el ambiente de la fiesta se agrió por completo. Al fin, Zeus, padre de los dioses, consiguió hacer entrar en razón a las tres diosas que se disputaban el galardón, convenciéndolas en someter la decisión al príncipe Paris, cuya belleza también era muy celebrada. El padre de Paris, Príamo, era rey de Troya o Ilión, como asimismo se la llamaba.
Paris apacentaba los rebaños de su padre en el monte Ida, cerca de Troya. Un día se le acercaron las tres diosas y le pidieron que zanjara la cuestión: Hera prometió hacerle el rey más poderoso de la Tierra si le concedía la manzana, Palas Atenea le prometió hacerle el más sabio si se la entregaba a ella y Afrodita que le concedería como recompensa la mujer más bella del mundo. La manzana te pertenece, dijo Paris sin titubear, ofreciéndola a la diosa del amor.
Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, era considerada como la mujer más bella del mundo, y allí se dirigió Paris, donde el rey le acogió con hospitalidad. La bella Helena se enamoró pronto de él, pero temía ser infiel a su esposo. Entonces, Paris determinó precipitar los acontecimientos: penetró una noche en los aposentos de la reina, la condujo a su nave y partió rumbo a Troya. Al saberse la noticia del rapto, en toda Grecia se levantó una ola de indignación. Menelao y su hermano, el poderoso rey Agamenón de Micenas, llamaron a todos los príncipes griegos al combate para vengarse del infame seductor. Sedientos de guerra, todos respondieron al llamamiento y la flota griega reunió más de 1200 barcos. Agamenón fue nombrado generalísimo de este ejército...
La manzana de la discordia fue, según la leyenda, el origen de la guerra de Troya.

