Los organizadores del LGCM (Lesbian and Gay Christian Movement) de Inglaterra, que hace unos meses reservaron la Catedral para oficiar un servicio especial para los visitantes de una conferencia que el grupo había organizado para el 26 de octubre en la Catedral de Manchester, han visto cómo los responsables de la Catedral daban marcha atrás y cancelaban el oficio, debido a "sensibilidades" en el seno de la Iglesia, y a los "debates" que el tema está suscitando.
Richard Kirker, el secretario general del LGCM, declaró que "Al intentar elevar nuestras voces para adorar a Dios, nos han silenciado". Lamentó que a una persona se le pueda impedir el ejercicio de una obligación sagrada para todos los cristianos, y agregó que la comunidad anglicana debe escuchar a los gays y lesbianas.
Según los portavoces de la catedral, "el veto a la celebración se debe tan sólo a sensibilidades y debates internos que están teniendo lugar en la iglesia de Inglaterra y la comunidad anglicana, sin perjuicio de considerar al LGCM una organización cristiana legítima y desearles lo mejor para su próxima conferencia".
Los tradicionalistas afirman que la Catedral nunca debería haber dado el visto bueno a aquella celebración.
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