Qué es lo que te convierte en madre

Cuando Page Britain dio a luz a un bebé en 1995, su pareja estable, Mian Carvin, estaba a su lado. Ella fue la primera en coger en brazos a la niña, dándole la bienvenida al mundo mientras susurraba la canción de los Beatles "Blackbird". En poco tiempo, la niña ya llamaba a Carvin "mamá". Madre e hija fueron juntas a clases de natación y de fútbol.

Pero ahora, ocho años después, Carvin se enfrenta a la posibilidad de no ver nunca más a su hija. Después de separarse de Britain en el 2001, Carvin se mudó de su hogar común en Seattle. Algunos meses después, Britain limitó al principio y finalmente interrumpió las visitas con la niña, reclamando sus derechos como única tutora al ser la madre biológica. Carvin no ha visto a la niña desde su séptimo cumpleaños, hace ahora 18 meses.

"No hay duda de que soy la madre de nuestra hija", declara Carvin. "Page y yo decidimos tener un hijo juntas. Yo estaba allí cuando fue concebida, estuve allí cuando nació y he estado a su lado durante su crecimiento. Tenemos un vínculo que va más allá de la sangre".

Aunque hay gente que discrepará con respecto al sentimiento maternal de Carvin, sus derechos legales son aún más confusos. Este año, Michael Trickey, un juez de la Corte Suprema de King County (Washington), reconoció que la pareja había compartido la educación de la niña, pero dictaminó que las leyes estatales no reconocían los derechos de los padres no biológicos. En octubre, Carvin presentó una apelación a la corte estatal solicitando el reconocimiento de su derecho a la custodia compartida, o al menos al establecimiento de un régimen de visitas -en ambos casos se establecería un precedente legal en el Estado-. No se espera que haya una sentencia antes del año que viene.

La situación para los padres no biológicos no es mucho mejor en el resto de la nación norteamericana, si añadimos la batalla por la legalización de los matrimonios entre parejas del mismo sexo, mientras el "gayby-boom" está llegando a su cénit. Sólo unos pocos estados, como Vermont, California y Rhode Island, tienen estatutos que reconocerían a Carvin como madre legal. Sólo dos estados, Delaware y Texas, han adoptado aspectos de un modelo legal que se ha diseñado para estandarizar las leyes relativas a la adopción, la maternidad de alquiler, la inseminación artificial y los núcleos parentales del mismo sexo, entre otras reformas.

"Esta es nuestra mayor área de litigación", dice Shannon Minter, directora legal del Centro Nacional para los Derechos de las Lesbianas, un grupo de abogados con sede en San Francisco. "Más y más parejas homosexuales están teniendo la oportunidad de tener hijos, con lo que aumenta la posibilidad de que haya separaciones y disputas por los niños. En un principio eran casi siempre parejas de lesbianas, pero últimamente están aumentando los casos entre parejas de hombres. Dado que hay tantos estados que no reconocen las parejas del mismo sexo, esto se está convirtiendo en un gran problema para todos los que están involucrados. Ciertamente, a ningún estado le favorece tener el sistema judicial saturado por casos de este tipo".

La ausencia de reconocimiento de la paternidad homosexual en las leyes estatales puede tentar a algunos padres, en el fragor de una batalla por la custodia de los hijos, a explotar esta vía de escape. "La verdad es que es mucho más que una vía de escape, es un agujero negro legal", dice Minter. "La gente, debido a la desesperación, puede fácilmente caer en la tentación de abusar de la discriminación homófoba del sistema legal. No comprendo cómo la gente puede vivir consigo misma en semejante situación. Puede que la ley lo permita, pero eso no quiere decir que esté bien. Verdaderamente, en la gran mayoría de los casos, las parejas son capaces de llegar a un acuerdo sin recurrir a los jueces".

Gayle Brenchley, la abogada de Page Britain, también sabe todo esto. "Soy lesbiana, mi cliente es lesbiana, y estoy a favor de los derechos de las lesbianas", explica, "pero éste no es un caso de lesbianas. Según la ley de este estado, Mian tenía derecho a adoptar a la hija de Page mientras que ella estaba en disposición de darle su consentimiento. Pero no lo hizo, y ahora mi cliente no desea concederle ese derecho, por razones en las que no voy a entrar. Mian está intentando infringir los derechos legales de mi cliente".

Brenchley, veterana en casos de divorcio, insiste en que los conceptos de ley y justicia no son siempre sinónimos. "¿Es justa esta situación? Yo no puedo hablar de justicia. No puedo decir que ése sea el propósito de la ley. No vivimos en un mundo perfecto".

Page se casó con el donante de esperma para su hija, un hombre declaradamente gay, poco antes de que Mian presentara su solicitud de régimen de visitas. Page no quiso hacer declaraciones para este artículo, pero su abogada dice que los dos "decidieron que el matrimonio sería lo mejor para su hija. Sin duda, es algo inusual. Pero creo que ambos querían formalizar una relación de familia. Han vivido juntos durante un tiempo".

Cuando Mian conoció a Page en 1989, se imaginó un futuro muy diferente. Las dos mujeres comenzaron inmediatamente a soñar en tener al menos un hijo juntas, decidiendo que Page sería la madre biológica porque es seis años más joven que Mian. Ambas estuvieron también de acuerdo en quién sería el donante de esperma, un amigo común que trabajaba con Mian.

"Recuerdo lo divertida que era Page", dice Mian. "Pasábamos tantísimo tiempo juntas, simplemente riendo y disfrutando de la compañía de la otra. Soñábamos con criar niños algún día. Pero ya no existe un nosotras. Sólo existe nuestra hija y el hecho de que ella necesita a sus dos madres. En este momento, eso es lo único que me importa".

En España, COLEGAS realizó un estudio entre familias homoparentales para obtener datos sobre la integración social de estas familias y de qué forma afectaba al desarrollo psicológico de los hijos el hecho de tener dos padres o dos madres. Las conclusiones fueron las siguientes:

- Los niños y niñas viven en hogares estables, cálidos, con padres o madres implicados y competentes, y apoyados por una red social amplia.

- No muestran diferencia con sus compañeros de clase, excepto en su mayor flexibilidad en los roles de género y en la aceptación de la homosexualidad.

- La orientación sexual de los progenitores no determina o compromete el desarrollo infantil; más bien parece tomar una relevancia mucho mayor la dinámica de las relaciones en el seno de la familia.

Este estudio coincide con los realizados en otros países de la Unión Europea.

Sólo queda esperar que el hecho visible de las unidades familiares homoparentales sea objeto por fin de un debate serio y comprometido en el aspecto legal, y rellenar ese vacío que señala con un dedo acusador a los políticos que cierran los ojos ante la realidad social.

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