Os escribo hoy consternada, afectada y triste, profundamente triste con la única finalidad de demandar vuestra ayuda, mas que ayuda, vuestro apoyo. Sé que la mayoría no me conocéis y tampoco tenéis la necesidad de hacerlo ahora porque bien es cierto que el respaldo que os ánimo a brindar tiene intereses propios pero, más bien, lo lanzo como una petición común.
Aclarado esto pues procedo a el porqué de este escrito. Resulta que a menudo me detengo a observar este mundo en que vivimos o intentamos vivir y aunque diariamente consigo llevarlo con naturalidad y una ligera pero constante alegría hay baches, miento, increíbles montañas que me impiden sentirme cien por cien cómoda, completamente integrada; y cómo no, uno de estos obstáculos inesquivables es mi sexualidad. Aunque siempre lo he llevado con naturalidad, aunque nunca he mentido acerca de mi condición sexual, aunque no he ocultado ni me he avergonzado nunca de lo que siento, no puedo evitar encontrarme desplazada. No puedo evitarlo porque en mi característico amor al cine han sido millones las veces que me he plantado delante de esas estanterias repletas y rebosantes de películas con ganas de tragarme un "culebrón de amor" y desdichada y rabiosa me he vuelto a casa no con las manos vacías, pero si con un film cuyo amor queda plasmado tiene grandes diferencias al que yo vivo o viviré en mi vida real. No quiero decir con ésto que excluya la condición heterosexual de la pantalla, adoro la variedad y la pluralidad de todo tipo, solo quiero, solo anhelo verme plasmada en esta sociedad, en este "cerco" en que me muevo cada día. Decidída y segura llegué a mi videoclub favorito uno de esos dias que prefiero olvidar y tras buscar y rebuscar le pregunté al hombre:
-Disculpe, ¿ Es que no tiene ninguna película de temática lésbica ?.
El chico con una gran e inocente sonrisa en la cara me dijo:
-si, claro al final del pasillo.
Y ahi estaba yo, delante de un sinfín de películas phorno entre confusa i tremendamente indignada. Fue entonces cuando regresé de nuevo hasta donde éste hombre se posicionaba y le dije:
- Perdone de nuevo, pero, ¿No tiene alguna película lésbica que no sea phorno?
El pobre chico facinado i con cara de culpabilidad negó con la cabeza.
- ¿ Puedo saber porqué ? - le pregunté
Seguido el respondió educadamente que nadie alquila ese tipo de películas y no salía rentable tenerlas y fue entonces, justo en ese preciso momento cuando toda la frustración del planeta se concentró en mí y llegué a la conclusión de que no solo era la única lesbiana que alquilaba películas de temática sino que, además, me iba a quedar con las ganas.
Todo este incidente ocurrido ya hace un año permanecía olvidado hasta que no hace mucho me fui a una librería bastante amplia y completa de los alrededores con la esperanza de reservarme un buen libro ñoño de los míos así que con paciencia empecé mi búsqueda; leí la tesis de más de cincuenta novelas de amor y en todas ellas aparecía un él y ella que me hacía perder la esperanza y sentirme cada vez más y más cansada de como ya dije en un principio, no sentirme parte de este charco en el que me muevo. En un principio me llevó a preguntarme ¿ Es que por ser lesbiana no tengo derecho al cine, la literatura o la música ? ¿ Es que estoy condenada a invertir mi esfuerzo en la localización de éstos lugares para mi tan preciados (como Lesbian Lips) donde se nos brindan los medios, la información necesaria para llegar a esos objetos deseados pero tan escasos ?. Afortunadamente pronto caí en el terrible error que estaba cometiendo en el enfoque de mis preguntas. No es que OH! pobre homosexual de mi! perdure en esta sociedad como un trozo de carne sin reconocimiento alguno, no. El problema es que estos pequeños ámbitos que se mantienen del capital invertido por el comprador, venden un reflejo del mundo en que vivimos e insisto y subrayo, si, nosotros hemos estado ahí, el problema es que NO compramos. Con esto no pretendo iniciar una "bollooleada" en busca de una compra compulsiva ( tampoco creo que fuese capaz de conseguirlo ) sino hacer patente que el problema no está en la S O C I E D A D que a menudo tanto criticamos y en la que nos escudamos para seguir con las eternas y jodidamente (si me permitiis el taco) piadosas excusas. Cierto que no somos el pan de cada día, es obvio, pero tenemos un lugar en la ley y derechos, muchos de ellos inimaginables en otros paises por desgracia, solo por ello, por respeto a ese homosexual que muere cada 2 días a manos de los integrantes de una verdadera sociedad homòfoba deberíamos hacer pleno uso de nuestros reconocimientos, con prudencia pero a su vez con atrevimiento y orgullo porque nos encontraremos con situaciones escalofriantes es cierto, solo hay que leer el post de "agresiones", pero también conseguiremos nuestros objetivos y el reconocimiento que creo ( y espero que vosotras también) nos merecemos, porque remarco y espero me perdonéis la insistencia pero, la homofobia, aquí en nuestro país, es un delito. Aquí viene mi verdadera petición compañeras, vosotras que sois lectoras, amigas, primas, foreras, hermanas, madres... pero ante todo personas, no mintais más. No más engaños piadosos, ni verdades a medias y sí, callar es ocultar, y quien oculta debe ser consciente de que no solo no esta avanzando, sino que nos impide avanzar a las demás que tragamos cada día con lo que nos toca sea bueno o malo, porque aquello que se oculta por algo es ¿no?, mi sexualidad no es motivo de verguenza, no hagas tu que los demás piensen lo contrario. No quiero que os lo toméis como un ataque, yo misma tengo oculto mi vil secreto cual tesoro robado para miembros de mi familia muy mayores que supongo no lo podrían soportar, pero seamos sinceras por un momento si no con el resto, con vosotras mismas ¿Cuantas veces habéis mentido sin necesidad alguna? ¿ solo por miedo ? Llega aquí el punto considerado por mí más difícil de mi destape sexual; el de aceptar que aquellos que no te aceptan tal cual eres realmente y os fascinaría la frialdad con que me sorprendo confesándolo, no te quieren de verdad, porque queridas mías: quien te quiere auténticamente desea tu felicidad, sea cómo sea; he aquí el secreto de que padres, madres, tíos incluso abuelos habiendo, nacido, crecido y madurado en una dictadura, acaban aceptándolo aun con todo el dolor en su corazón.
Así me despido aun siendo consciente de que ésta carta no será bien recibida por mucha gente y a sabiendas de que mucha otra pensará para sí misma aquello de.. " mi sexualidad no le importa a nadie, no tengo porque ir proclamándola, al fin y al cabo es algo que debemos tratar con naturalidad ... ¿no?" y así quedan (se sienten) libres de toda culpa (posible cargo de conciencia). Ante esto dejar claro que no pretendo comerle la cabeza a nadie, es más, me viene ahora a la mente aquella famosa frase de " Discrepo de todo lo que dices, estoy en total desacuerdo, pero daría mi vida por tu derecho a hacerlo", quiero, intento decir, que aunque a veces sea la más perjudicada y me llenen de rabia ciertas posturas/conductas, adoro, amo con todo mi corazón el derecho que tenemos cada un@ de nosotr@s a vivir nuestra vida como nos plazca. Así, de este modo y llegados a esta conclusión, sólo me quedaba pedíroslo como un favor y animaros a que aparcarais los miedos a un lado, a que descuartizarais los prejuicios, a que os merendarais el "que dirán", a que lucharais por el amor, por la libertad sexual, por un lugar, por un AHORA o simplemente para aguardar en nosotras la esperanza de que quizás no hoy, pero si mañana, nos sea posible de elegir realmente sin consecuencias desfavorables con quien queremos compartir toda una sexualidad repleta de ternura, respeto y pasión.
Gracias chicas.
Nerea Miralles Aguilar.