Cap 1. Bienvenidas a Venecia
Sonó el teléfono, retumbando en mis oídos como una tormenta, rompiendo el silencio ansiado después de una larga noche de música, baile y risas.
- ¿Diga?
- Nos han aceptado.
- ¿Qué?
- Nos han aceptado en la universidad.
- ¿En serio? Eso es ups tengo que hacer mil cosas ¿Cuándo?
- Salimos en dos días, el lunes a las tres en el puerto de Barcelona.
- Vale, nos vemos luego.
Miriam, Elisa y yo habíamos echado la solicitud en muchas universidades, pero lo cierto era que solo queríamos ir a una, la de Ca Foscari en Venecia, sabíamos que era mas que improbable que nos cogieran, Miriam quería hacer la licenciatura en Técnicas artísticas y del espectáculo, mientras que Elisa y yo nos conformábamos con la de química, pero Elisa se pasó en el ultimo momento a Ciencias Ambientales. Y ahora, tenía dos días para prepáralo todo y volver a Venecia. Había estado hacia un par de años en fin de curso y me había enamorado de sus edificios, sus canales y su gente.
Es lunes y casi no he dormido, los nervios del viaje hacen que no tenga hambre y soy incapaz de desatar el nudo en mi garganta, me doy una ducha de agua fría para ver si me relajo un poco, pero no lo consigo. Tocan al timbre y abro la puerta.
- ¿Nos vamos ya?- Miriam con su maleta en el suelo, su sonrisa de oreja a oreja y su gorro calado hasta las orejas.
- Aun hay tiempo.- voy a cerrar la puerta pero noto que alguien intenta entrar.
- Pues ya tengo ganas.- Elisa con sus inseparables tejanos y con la ilusión en los ojos.
- Bueno, vale, voy a por la maleta y nos vamos a Barcelona, ya se nos ocurrirá algo para hacer mientras esperamos el barco.
Son las tres y cuarto del medio día y el barco que nos lleva a Venecia arranca motores, al cabo de un rato comienza a alejarse del puerto. Las tres asomadas en cubierta mirando como se aleja la costa.
- ¿Sabéis que significa esto?- Señalo la costa que se aleja.
- ¿Qué?- Pregunta Miriam.
- Que ya puedes mirar bien esa costa, no la vamos a ver en mucho tiempo.- Dice Elisa con melancolía.
- No había caído en ese detalle.
- Yo si.- Admito.- Y no me importa, volveremos, de mientras hay que disfrutar de Venecia.
- ¡Venecia, tiembla!- Gritamos las tres entre risas.
Llegamos a Génova y de allí cogemos un autobús que nos lleva a Venecia, con la ayuda de un mapa conseguimos encontrar la residencia de estudiantes de la universidad. Es un edificio antigua, de una belleza enorme y una arquitectura sencilla pero brillante. A la puerta conducen unas escaleras de piedra franqueadas por columnas de piedra, en dos de las columnas cuelgan unos cables que se unen en un cartel: Viernes, Gran Baile de Bienvenida, Carnaval veneciano., al entrar dentro vemos que están preparando la decoración del baile. El hall es enorme y dos grandes escalinatas se unen en el medio, donde hay un pequeño rincón con una oficina de información y la recepción, me adelanto con mi maleta y en italiano pregunto por las habitaciones de las tres.
- Cento due per Alejandra, cento cinque per Elisa e cento quindici per Miriam.
- ¿ Stanze separate?
- Sì, ma con le due persone di altri luoghi, è la norma.
- Capito, ¿Possiamo sollevare le stanze?
- Sì, il programma dei pasti questo là.
- Grazie.
- O sea, que separadas por una estúpida norma, genial.
- Elisa, tranquila no se va a acabar el mundo, queríamos vivir experiencias nuevas, lo primero es conocer gente nueva.
- Si claro, Alex tu sabes italiano, pero a mi se me da fatal, lo entiendo pero no lo hablo.
- Estoy segura que hay mas gente de España, o Francia, tu sabes francés, además muchos italianos hablan español.
- eso es verdad.- Comenta Miriam.
Estamos subiendo por las escaleras, llegamos al primer piso y miramos alrededor, hay tres pasillos, en uno las habitaciones hasta la ciento catorce, en otro hasta la ciento veintiocho y otro hasta la ciento cuarenta y dos.
- Genial, me toca sola chicas, voy a dejar la maleta, os parece que nos veamos dentro de una hora, después de deshacer la maleta.
- Vale.- Echamos a andar hacia las habitaciones.- Cento due, esta es la mía, si hay un italiano loco en tu habitación que te come vienes corriendo ¿Eh?
- Muy graciosa, Alex.
Toco a la puerta de la habitación, por si las otras dos personas ya han llegado, no contesta nadie, así que abro la puerta. Es una habitación sencilla, tres camas puesta contra las paredes con unos pequeños armarios a un lado y una mesita de noche, en el centro una mesa con cuatro sillas, a la derecha hay un pequeños lavabo con dicha, no hay indicios que haya entrado nadie a dejar sus cosas, así que elijo una cama que tiene una ventana encima, dejo la mochila sobre la cama y me asomo a la ventana, se ve la torre de San Marcos y el gran canal, me quedo un rato mirando Venecia, esta como la recordaba. Se abre la puerta de la habitación, me giro para mirar quien es. Una chica con unos tejanos ajustados y una camiseta de tirantes finos de color rosa esta parada en la puerta, su piel es de color dorado y sus ojos de un verde profundo, labios finos y rosados, me mira con atención, como examinándome.
- ¿Cento due?
- Sì
- Il mio nome è Itziar, ¿è il vostro?
- Alejandra, sono spagnola.
- ¿Española? Que bien, yo nací en el país vasco, pero he crecido aquí, en Venecia. ¿Qué te parece la ciudad?
- Fantástica, estuve aquí hace unos años y ya era estupenda, y eso que solo estuve una semana, no me dio tiempo a casi nada.
- Ahora vas a tener mucho tiempo.- Dice entrando y dejando la maleta en la cama de mi izquierda, a la derecha de la puerta.- ¿Vienes sola?
- Con dos amigas, pero nos ha tocado separadas por algo de una norma.
- Oh, sí, la norma. Es para ayudar en la integración de las personas de otros países, aunque he mirado la lista y no constas como extranjera.
- No, como se hablar italiano y las plazas para extranjeros son limitadas, hicimos un apaño y consta que soy de aquí, de Italia.- Miro mi maleta.- Bueno será mejor que deshaga el equipaje, queremos ir a dar una vuelta por ahí antes de comer.
- Sí, y yo tengo que ir a hablar con el decano, me han nombrado algo así como tutora.
- ¿Tutora?
- Sí, tengo que enseñar a los nuevos todo, y atenderles, y estar por ellos, es que es mi segundo año aquí, y conozco bien todo.
- Genial.
Empezamos a deshacer las maletas, la verdad no se que pretenden que hagamos con esos mini-armarios, y eso que no soy de ir con mucho equipaje, me río pensando como se las estará viendo Elisa para poner todo dentro. Se abre la puerta.
- Alex, no te lo vas a creer- Elisa entra apresurada sin darse cuenta que no estamos solas.
- - No te caben las cosas en el armario.
- Bueno, a parte de eso, me ha tocado con una chica que conozco.
- ¿De que?
- ¿Recuerdas aquel campamento al que fuimos, aquel de las lenguas de Europa, que estuvimos una semana?
- Sí, en Francia.
- Pues adivina.
- ¿Qué adivine quien? No se, había mucha gente.
- Ya, pero tu no te liaste con toda esa gente.
- ¿Isabela?
- Premio.
- ¿Le has dicho que estoy aquí?
- No, estaba ocupada dándose el lote con la otra compañera, creo que ni me ha visto, ya sabes como es Isabela.
- Femme Fatale.
- En el clavo, oye, yo el equipaje lo dejo para luego, vamos a buscar a Miriam y a dar una vuelta.
- Si, vale, un momento.- termino de meter las cuatro cosas de la maleta en el armario de mala manera, cojo mi mochila pequeña.- Vamos a ir a una heladería que hay cerca del Rialto, que te vas a comer hasta los dedos. Ya nos veremos Itziar.- Saludo a Itziar y me voy a buscar a Miriam.