Réplica al artículo

Acabo de leer un artículo que publica El Diario de León en su edición del 26 de octubre, firmado por un tal Antonio Núñez y que se titula "La familia con un bigote o dos". Sr. Director. Me veo obligado a enviarle la presente, con el ruego de su publicación, dado el cariz absolutamente insultante y vejatorio que todo el mencionado artículo tiene hacia una parte de la sociedad, la formada por personas gais y lesbianas, entre las que me incluyo. Le informo que hace mucho tiempo que no leía nada de un cariz tan denigrante. Con un estilo que no tiene reparos en caer en el populismo facilón y por supuesto, homófobo, el autor del artículo se dedica a lo largo de todo él a mofarse y ridiculizar a las parejas formadas por personas del mismo sexo y de paso, a las personas que apoyan la lucha del colectivo gailésbico por la plena igualdad de derechos. El autor del panfleto homófobo se permite hacer hipótesis sobre la opinión de personajes públicos muertos, convirtiéndose de este modo en un visionario, o quizás pretenda emular a los telepredicadores norteamericanos de la extrema derecha, esos que defienden la supremacía blanca, la mujer en casa y los homosexuales a la hoguera. Ante la solicitud de inscripción en el registro civil de tres parejas de gais y le lesbianas y ante el previsible recurso ante el TC, el autor da por hecho que, éste dictaminará en contra de lo que él considera una maniobra demagógica, y los afectados consideramos la reclamación un derecho que tenemos y el orden establecido nos niega. Continúa el articulista por derroteros peligrosos, en lo que parece un ejercicio de nostalgia del antiguo régimen (y eso que al principio parece hacernos creer que es un liberal), lamentando que para ser alguien hoy -según él- hay que tener en la familia un homosexual, cosa que le parece al autor lo más denigrante. A esto añade una diatriba contra la concejalía de Bienestar Social por ceder un local a COGALE (Colectivo de Gais y Lesbianas de León), como si se tratara de una malversación de fondos o de un saqueo. No puede evitar el señor A.N utilizar los términos más homófobos del diccionario para referirse a gais y lesbianas, llamándonos maricones y tortilleras. Y termina estableciendo una comparación con otros colectivos, a los cuales el autor tambíén falta al respeto, pues su intención es comparar el colectivo gailésbico con lo más bajo, y para ello nos asemeja a los sordomudos, enfermos mentales, los dolientes de la colza o los enfermos de Alzheimer. No obstante considera normal que todos estos colectivos (de enfermos) requieran el apoyo de la administración, al contrario que los primeros (los gais y las lesbianas). En el último párrafo, el autor entra en contradicción consigo mismo, lo cual no debe importarle demasiado, ya que para hablar de gais y lesbianas no le parece necesario, al parecer, ni siquiera ser coherente con sigo mismo, y se muestra partidario del matrimonio, pero sin meter las manos en los presupuestos del Estado, recomendándonos una buena hipoteca de 30 años, que al parecer es el mejor método de unión duradera. Me parece increíble e injustificable que ningún periódico pueda publicar un artículo como el aquí resumido por los siguientes motivos: Hace apología de la homofobia, atacando gratuitamente a gais y lesbianas, a los que ridiculiza. Defiende la desigualdad de derechos con absoluta desvergüenza. Utiliza a colectivos sociales desfavorecidos para atacar lo que para él debe ser el sumun de la escoria social,esto es, los gais y las lesbianas. Muestra una preocupante nostalgia por la sociedad de la dictadura, en la que los gais y las lesbianas eran perseguidos y encarcelados, en lugar de salir del armario como ocurre ahora. Mantiene que ceder un local a un colectivo gailésbico es como robar a los Presupuestos Generales del Estado. Ignora deliberadamente que la discriminación hacia gais y lesbianas, reconocida oficialmente por organismos internacionales como la Unión Europea o el Consejo de Europa, así como por algunas comunidades autónomas y ayuntamientos, significa, entre otras muchas cosas, que los gais y las lesbianas tenemos las mismas obligaciones que los heterosexuales pero no así los mismos derechos, incluídos los derechos que signfican costes con cargo a los Presupuestos del Estado a los que los gais y las lesbianas contribuimos también. Sr. Director, no entiendo que ningún periódico publique un panfleto de semejante cariz. No creo que pueda Vd. ampararse en la libertad de expresión para permitir que la apología de la homofobia se sirva del periódico que Vd. dirige para transmitir un mensaje de odio y de burla hacia un colectivo social que lo único que pretende es alcanzar la igualdad de derechos y el respeto de la sociedad, cosa que al parecer es pedir demasiado. Atentamente, Julián Alonso Elizo. C/ Obispo Manuel Fernández de Castro, 5, 6º, A, 33001 Oviedo.

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