Noticias / Sin categoría 23·05·2007

Reviven el espíritu luchador de Frida con una ópera cantada en castellano

Robert X. Rodríguez, autor de la ópera Frida , está seguro de que la vida de la pintora mexicana no podría ser contada de otra forma que no sea una pieza lírica. "Se dice que la ópera permanece al paso del tiempo. En este sentido, Frida y Diego han sido 10 veces más grandes que su vida, es natural que estén representados en la forma más grande y dramática de las artes", comenta el compositor mexicano-americano que verá por vez primera su creación cantada totalmente en español este viernes en el marco del Festival Cultural de Mayo de esta ciudad.

Rodríguez está satisfecho por la versión de la cubana Josefina García y el trabajo logrado por la producción tapatía, que será protagonizada por la mezzosoprano Grace Echauri y el barítono Guillermo Ruiz, pero al final de los ensayos en el Teatro Degollado es meticuloso en las recomendaciones sobre la interpretación, de las cuales toma nota José Antonio Morales, director de escena. Morales recuerda que para traducir Frida del inglés al español, se tenía planeada una reunión de un día, pero se extendió a cuatro por la cantidad de cambios que necesitaba el traslado del idioma, desde cuestiones musicales y rítmicas hasta de reducción del trabajo multimedia que aparecerá en el estreno mundial en castellano, tras más de 20 funciones en Estados Unidos y Europa.

"Fue algo difícil hacerla porque el español tiene más sílabas que el inglés. La original es una mezcla de ambos idiomas. Ahora me doy cuenta que la obra en español me gusta más", considera Rodríguez, quien espera, después de este estreno en Guadalajara, quede la versión definitiva. "A esta obra le corresponde estar en español y le corresponde a México verla (por primera vez). En esencia, la ópera está regresando a casa", señala.

Cuatro años se llevó Sergio Alejandro Matos, director del Festival Cultural de Mayo, para concretar el estreno de Frida en México. "La propuesta se rehizo, nos fuimos por el camino largo y costoso", señala sin querer revelar el monto total de la producción, "pero nos va a llevar a tener un homenaje nacional a Frida Kahlo en el marco del centenario de su natalicio".

La puesta en escena tiene una duración de dos horas, nueve escenografías, el mismo cambio de vestuario para Grace Echauri; la música es interpretada por 13 integrantes de la Filarmónica de Jalisco, bajo la dirección de Héctor Guzmán, quien explica que la concepción de Rodríguez es colorida: "En ningún momento es aburrida, utiliza jarabes mexicanos, corridos, un lenguaje contemporáneo muy accesible, sin una sola pausa". Su mayor cualidad, a decir del director, es marcar la dinámica de lo que sucede en escena con aspectos casi cinematográficos a partir de la acción simultánea de varios personajes.

"Me interesa más la luchadora que la víctima"

El compositor reconoce que todo lo que sucede en escena está regido por la pasión que movía la vida de Frida. "Ella fue una persona increíblemente apasionada, es el prototipo de la mujer latina apasionada, cualquier obra acerca de ella tiene que poseer un gran trabajo con la pasión", comenta Rodríguez, quien buscó no abordar los lugares comunes que se tocan al hablar de Frida para presentarla como una luchadora.

"Sé que es una especie de icono religioso para algunos latinos, para algunos discapacitados, lesbianas, artistas y algunos grupos marginales (...) Quise tomar algunos elementos simbólicos de su vida y elegí momentos significativos; quería mostrarla como una luchadora contra las adversidades, pero sobre todo (reflejar) cómo fue capaz de construir su propia identidad en medio de un ambiente dominado por hombres en su época, al grado de que ella es incluso, más conocida que muchos de ellos, pero debió pagar un precio muy alto", señala Rodríguez, quien la visualiza como una mujer que siempre estuvo a contracorriente.

"Muchos la consideran una especie de víctima profesional, pero ese aspecto no me atraía tanto como el de luchadora. Las víctimas no son interesantes, pero sí los que luchan contra la tragedia".

El compositor explica que esta pieza fue un encargo del American Music Theater Festival de Filadelfia que se concretó en nueve meses.

A unos días del estreno, Grace Echauri ha perdido su nombre. Para hablarle todos se refieren a ella como "Frida", incluso el personal del lugar donde se hospeda desde hace más de una semana. La situación la hace reír, pero le reconforta que esté logrando su objetivo. "Ha sido un trabajo muy difícil, el personaje es complicado y nunca se me hubiera ocurrido que habría una obra sobre ella". Mientras habla, Rodríguez acepta que una obra que sintetice la vida de la pintora tampoco podría ser de otra manera. "Dentro de todo debe destacarse que ella tiene un gran sentido de la tragedia por todos los eventos dramáticos de su vida, pero también tenía un maravilloso sentido del humor. Lo que quise fue entregar varios lados para acercarse a ella", concluye el autor.

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