Romano Prodi promete que en su programa electoral para el 2006 habrá una propuesta de ley de parejas de hecho

El líder de la oposición italiana, Romano Prodi, defendió este domingo los derechos de las parejas homosexuales y prometió que incluirá una propuesta al respecto en su programa electoral para las elecciones legislativas de 2006. Hasta la fecha Prodi, católico practicante, se había manifestado contrario a normalizar la situación de las parejas de homosexuales y lesbianas.

Las asociaciones gays del país llevaban tiempo reclamando que el centro-izquierda tomase lo que en Italia se conoce como «la vía Zapatero», es decir, la defensa del matrimonio entre personas de un mismo sexo. En una carta remitida a Prodi, la asociación «Arcigay» (la más potente del país) pidió formalmente que «los enemigos de Berlusconi» se posicionasen a su favor. Y Prodi respondió el domingo, dejando por escrito que «encontrará espacio» en su programa electoral para una ley sobre «parejas de hecho». Se trata de una declaración de principios que no es comparable a los matrimonios y adopciones homosexuales legalizados por el Gobierno español, pero un gesto que la comunidad gay considera un «importante paso hacia delante» en la catolicísima Italia.

Es el último capítulo de una polémica que viene de lejos. Concretamente de cuando el PSOE anunció en España que legalizaría los matrimonios y adopciones homosexuales. La noticia cayó en el país trasalpino como una bomba, generando un intenso debate en el que la opinión pública se mostró mucho menos partidaria que la española a los posibles casamientos entre personas del mismo sexo.

En el mundo político no fue diferente la reacción. En el centro-derecha hubo unanimidad al respecto. «Es una aberración», llegó a decir el actual ministro de Cultura, Rocco Buttiglione. Mientras, la izquierda se dividió en tres frentes: los «moderados» de Francesco Rutelli («La Margarita»), la mayoría de los cuales proceden del ala progresista de la vieja Democracia Cristiana, cerraron filas con la Iglesia, asegurando que no permitirían que Italia tomase la «vía Zapatero». Por su parte, los comunistas de Fausto Bertinotti aplaudieron al presidente del Gobierno español sin tapujos, mientras que los Democráticos de Izquierdas se mostraron parcialmente de acuerdo, matizando que quizá la reforma se había hecho con algunas prisas en nuestro país.


La opinión de Prodi sobre la posibilidad de crear en Italia una ley sobre parejas de hecho siempre había sido ambigua, e incluso llegó a rechazar abiertamente la «vía Zapatero». Es más: este verano, durante el último congreso en el que participaron los partidos de «La Unión» (coalición de centro-izquierda que se presentará en bloque a las elecciones), se abordó la polémica. Se decidió mantener silencio, no posicionándose para no generar desconfianza tanto en el electorado católico, como en el homosexual. La idea era aplazar el debate para cuando se llegase al Gobierno.


Pero la carta de «Arcigay» cambió el panorama, puesto que Prodi se encontró de pronto con un peligroso frente abierto. Era necesario evitar la confrontación directa con la comunidad homosexual, una de las bolsas de votantes más homogéneas del centro-izquierda italiano. Así que Prodi respondió a la llamada: «Las posiciones del centro-izquierda incluirán en su programa una propuesta de ley de la cual el propio presidente de Arcigay, Franco Grillini, es el primer firmante», dejó dicho el domingo. Los aliados «moderados» de la coalición centrista no están tan de acuerdo con las ideas de su líder. Y el Vaticano ha movido ficha inmediatamente. En su edición de esta semana, «L’Osservattore Romano», diario de la Santa Sede, ha escrito que «buscando votos se daña a la familia».

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