Hemos leído con una mezcla de incredulidad y desagradable sorpresa la
columna de opinión La residencia, de Elvira Lindo. Incredulidad, por lo
atrevido de juicios de valor y afirmaciones categóricas que juzgamos
fundados sobre base intelectuales nulas. Desagradable sorpresa, porque
con la publicación de opiniones tales, formuladas desde la absoluta
desinformación, se alejan ustedes de un rigor y un buen hacer que
considerábamos probado, sobretodo en los ámbitos informativos que
competen a rqtr y que siempre analizamos detenidamente.
Afirma la autora que los movimientos que los movimientos L.G.T.B se
deslizan hacia el sectarismo, precisamente ahora que se comprueban los
resultados de una lucha de treinta años en pro de derechos civiles
básicos para todos. Resulta cuanto menos ofensivo que a Elvira Lindo
los actores de esta lucha (que arriesgaron a menudo sus vidas, sus
empleos o su integridad) le parezcan ajenos al “bien común”. Ignoramos
la noción que la autora tiene de bien común, aunque intuimos que si
está tan fundada como sus evocaciones a Malcom X para explicar las
demandas y políticas de los movimientos L.G.T.B, debe ser tan poco
convincente como risible. Confunde la autora las nociones de identidad,
orgullo y visibilidad con sectarismo, de nuevo por falta de
información. La ruptura con el patriarcado machista y homófobo nos es
una segregación social. Una apuesta identitaria propia es una
celebración de la diversidad, un No a esa normalización que Lindo nos
propone, esa inmersión en valores en los que no creemos. Cuando la
autora rebate la demanda de ciertos movimientos a favor de residencias
de ancianos L.G.TB, subyacen en su argumento el tabú con respecto a la
sexualidad de los ancianos y la ignorancia en cuanto al impacto que la
homofobia tiene sobre la salud. ¿Habla realmente en serio cuando afirma
que la homosexualidad está ampliamente asumida y celebrada? ¿Se acerca
a imaginar el calvario que un/a homosexual de ochenta años ha vivido y
que se perpetúa en sus últimos años de vida? Habiendo tramitado muchas
denuncias por homofobia conocemos el daño que determinadas situaciones
producen sobre la salud de las personas ¿Le parece acaso un entorno
ideal para un/a anciano/a homosexual una residencia donde se reproduzca
la homofobia imperante en las sociedades que le ha tocado vivir?
Consideramos no sólo legítimo, sino necesario, que un estado del
bienestar fuerte aborde la homofobia como una cuestión de salud pública .
Por último, nos gustaría señalar que, sintiéndonos encantd@s de que
Elvira Lindo tenga un amigo homosexual, y disfrutando mucho de las
frivolidades y veleidades de ambos en Tinto de verano, consideramos que
éste no representa a todos los homosexuales, de la misma manera que los
movimientos L.G.T.B son conscientes de no ostentar dicha representación
en su totalidad.
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