Vamos a poner que la sirena es otra, ja, ja... porque yo pensaba en llamar a una vigilante de la playa que conozco, que seguro que está al tanto de lo que es mejor en esas situaciones de emergencia.
Si yo fuera una galleta del tamaño del volante de un camión, ¿qué me harías?
Ay, chiquilla... Casi todas las cosas que eres últimamente las tengo que regalar... Ésta, también... Sólo hay un sabor que no me gusta. Mala pata que seas justo ése...
Si yo fuera un rato libre en la mañana que te encuentras sin esperarlo, ¿qué me harías?
No sé... Es que si fueras una para visitar el único que he visto en mi vida, te rompería y te tiraría a la papelera... Los animalitos no estaban muy bien atendidos.
Si yo fuera una cama elástica grandeeeee... inmensaaaaa... ¿qué me harías?
En lugar de tenerla en no-sé-qué canal los ratitos en los que pongo la tele, la dejaría directamente en el tuyo, ja, ja... (a no ser que viniera mi madre, pero esto es muy raro).
Si yo fuera un grupo de manifestantes contra el uso del desodorante, apostados en la puerta de tu casa, ¿qué me harías?
Si no eres de mi propiedad, sólo te miraría con ojitos de deseo, ja, ja... Si lo fueras, iría preparando el café para cuando estuvieras... ¡listaaaaa...!
Si yo fuera la bendición que caerá sobre ti si consigues hacer una tortilla con 30 huevos, ¿qué me harías?