Confieso que cuando leí la pregunta sobre las cremas y la vejez a los 30, creí que era una broma. De veras. Pero he leido las respuestas y contrarespuestas y parece que va en serio.
Veamos, tengo 41, he tenido una vida intensita de verdad, he parido un niño y una niña que me comían las tetas cuando mamaban y de cuyo embarazo y parto guardo maravillosas estrías de esas de "parir con dolor"; estoy rellenita, tengo enormes tetas, culo y barriguita que no meto para dentro ni con la ayuda de todos los santos en los que no creo. Me han salido algunas canas, que tapo con tinte rojo no porque no me gusten las canas si no porque me mola más el tinte rojo. Llevo tatuajes y faldita y la gente me dice: tatuajes, faldita y madre????. Qué rara eres. Pero me da igual.
De la rodilla para abajo tengo unos gemelos estupendos, ojos grandes con arrugas alrededor y pecas. Ya no muchas. Hasta ésto se borra con la edad. Pero el otro dia mi madre me trajo unas fotos de cuando yo tenía 20 y joder, me veo de cara más intensa, morbosa y guapa ahora, aunque evidentemente las tetas me han descendido, no tengo el lustrazo que se tiene en la piel a los 25 (que es un lustre que se pierde y que no se recupera con bisturí, digan lo que digan), y no se me giran tantas cabezas como antes. Solo que ahora pienso: me da igual. Y antes era una señora con la cara en la galería. Lo bueno de cumplir años, entre otras cosas, es que ya solo te va importando lo esencial. Siempre he preferido a las señoras reales, incluso entradas en carnes, antes que a nenas de gimnasio a las que tocas un hombro y sacas un kilo de crema antitodo con la uña...éso si no resbalas.
Fumo, aunque no mucho, no cato el alcohol porque me sienta fatal (a los 25 lo aguantaba mucho mejor) y mi cuerpo experimenta cambios de los que no he sido consciente hasta ahora. Éso sí, la regla la tengo tan regulada que incluso hablo con ella cuando viene a visitarme puntualmente; mientras que a los 25 llegaba cuando le salía del higo (nunca mejor dicho).
De cremas me pongo. Pero porque me gusta tocarme y estar suavita. Lo que he perdido, y me alegro, es ése deseo de arreglarme para gustar a otras personas. Esa especie de esclavitud de la belleza que se ha vuelto una tiranía. Ahora yo no soy la sombra de lo que era entonces, pero puedo asegurar que estas palabras no las digo porque nunca haya tenido éxito, tanto con el seso masculino (que me da bastantes náuseas) como con el femenino (que me vuelve loca de gusto).
Dicen por ahí que a partir de los 40 se tiene la cara y el culo que una se merece. Yo prefiero tener arrugas de reirme y de haber vivido. Y prefiero mis enormes tetas bamboleantes antes que dos pares de estupendas lolas a base de bisturí.
Mi médica me dice: "Inés, cariño, no comas dulces ni fritanga". Y yo me corto, claro, porque ella es como un marine y me da un poco de miedo. Pero, quién demonios se aparta de una fabulosa tortilla de patatas de la que hace mi madre, que ya no hace tantas porque con la edad se ha vuelto vaga?. Y quien puede decir que no a un tiramisú?. Confieso que si pesara 110 kilos puede que me lo tuviera que plantear por salud, pero mientras tanto......cómo no apurar al máximo los pocos placeres reales de la cotidianeidad?. Amigas, hermosas mujeres lesbianas y/o heterosexuales (aunque me gustaría tanto un mundo lleno de mujeres lesbianas, la verdad....) seguro que el paso del tiempo os vuelve más bellas. Un beso a todas.
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Mas vale morir de pie que vivir de rodillas.