Lo de la soltería, en mi caso es básicamente porque si te sales de la norma, de cualquier norma, lo tienes más complicado. Además, tampoco ayuda que me guste un tipo muy concreto de chica.
Si tan solo tuviéramos en cuenta que las lesbianas o bisexuales o las mujeres capaces de enamorarse de una mujer o de alguien con apariencia más o menos femenina son un 10% del total (siendo optimistas, el abanico de posibilidades ya no es tan amplio. Si contamos además que yo soy muy poco convencional y que me gusta un tipo de chica muy poco habitual, todo va sonando ya bastante poco esperanzador, pero si encima he de esperar que, de encontrar a alguien que se ajuste a lo que me gusta, se sienta naturalmente atraída por mí, sinceramente y teniendo en cuenta la matemática pura, el nivel de esperanza en encontrar a alguien desciende en un aplastante 99%.
Por otra parte, vivimos en una sociedad que ha pasado de promulgar ciertos valores o formas de entender la pareja y el amor a desterrarlos como algo enfermizo o nocivo; hemos pasado de ver el amor como un pilar para el desarrollo colectivo e incluso individual a verlo como un pesado lastre. Eso genera un problema de percepción, y la gente se pasa años dando tumbos porque de buenas a primeras destierran la idea de la pareja y la familia, que han denostado y descartado sin habérselo planteado antes, fundamentalmente por contagio de "modernos y avanzados" pensamientos del tipo "la pareja y la familia son para gente sencilla y yo soy muy complicada, esto me impedirá cultivarme, encontrarme, soy todavía muy joven (hasta los 35 años, por supuesto), etc.". Es curioso ver cuánta gente, sobretodo entre las capas sociales más favorecidas, burguesas y bohemias pero adineradas, hacen de éste su credo sin ni tan siquiera plantearse que ésta pueda ser otra mentira tanto o más tan gorda como la de que para ser feliz hay que tener necesariamente pareja, perro (o gato) e hijos, cuando es obvio que muchos, cuya naturaleza no es en realidad ésta, sufren mucho al auto imponerse de forma inconsciente un modo de vida promiscuo, o desapegado o más o menos frío emocionalmente hablando.
Ahora todo el mundo quiere alargar la adolescencia hasta los cuarenta y piensan que vivir con alguien y formar una familia son anacronismos; ritos antiguos o meros trámites que tan sólo van a coartar su libertad o sus posibilidades para desarrollarse profesional y humanamente. Por supuesto, esta puede ser una realidad tan respetable como cualquier otra; pero ahora mucha gente rechaza frontalmente cualquier otra sin ni siquiera haber averiguado qué quieres ellos, qué les va a hacer más felices y si merece la pena hacer el esfuerzo de ir contracorriente. Porque, lamentablemente, ahora mismo ir cotracorriente sería descubrir y reconocer que con una pareja puedes tenerlo todo; lo que se espera tradicionalmente y también los viajes en solitario, las cenas con tus amigos, el éxito profesional, el tiempo para descubrirse... Todo. Y todo, por supuesto, depende de tu pareja y de las ganas que tenga de llegar a un acuerdo o de la capacidad que tenga para entenderlo del mismo modo que tú, pero SOBRETODO depende de lo que realmente ames y de las ganas que tengas de estar con esa persona. Lo demás, suelen ser meras excusas.
Ah, para acabar este rollo infumable, aclarar que, chicas, por supuesto que encuentro, pero que estén en mi mismo momento y compartamos unas coordenadas similares en cuanto a nuestra afectividad, lo que deseamos y a lo que esperamos del futuro, me resulta cada vez más complicado. Con lo que prefiero declinar ofertas y acabar relaciones antes de acabar definitivamente en ruinas.
Ala, a pastar.