LOS ENTRESIJOS DE LA PRODUCCIÓN
El director artístico Kirk Petrucelli (El patriota), uno de los responsables de que la primera entrega de Tomb Raider resultara tan memorable, también participa en esta nueva aventura de Lara Croft: "Las tumbas de esta película son de tipos muy diversos: van desde la versión clásica de un elaborado museo subterráneo, como el templo de Luna, hasta la moderna base clandestina de cristal en donde tiene su laboratorio el Dr. Reiss. Lara encuentra también una cueva llena de soldados de terracota, en la que un solo movimiento en falso siginificaría quedarse enterrado para siempre, así como la tumba de los Guerreros Sombríos, llena de viles criaturas capaces de alimentar tus peores temores y "enterrar" tu mente. La última tumba juega con tu perspectiva de la realidad: es el Cuadrante Interior que conduce a la caja de Pandora y supone la mayor amenaza a la que se enfrenta Lara en esta aventura".
Una vez concluido el diseño de las diversas tumbas de la película, Petrucelli y su nutrido equipo artístico y de construcción pusieron manos a la obra para edificar 102 decorados en tres continentes: Africa, Asia y Europa . Dice Petrucelli: "El mayor decorado, en términos de tamaño, escala y mecánica, fue el templo de Luna que construimos en el plató de James Bond en los estudios de Pinewood. Como sirve de fondo a la escena inicial de la película, concentramos todas nuestras energías para conseguir que tuviera un aspecto imponente".
Dominado
por una estatua de bronce de cinco metros de altura de Alejandro Magno,
el templo de Luna tiene unas columnas dóricas circundadas por unas enormes
urnas esculpidas en barro y moldeadas en escayola y fibra de cristal.
Completan la imagen del extravagante templo unos grandes caballos de bronce
que tiran de un par de carrozas. El templo fue difícil de construir porque
en la película se supone que aparece tras haber sufrido un terremoto que
lo ha sumergido bajo el agua y ha hecho que se incline 45º sobre la horizontal.
En el patio trasero de los estudios Pinewood se construyó uno de los decorados más intrigantes de la película: la plaza de la Pagoda de las Flores, situada en Shangai, y en la que tiene lugar una compleja secuencia de acción. El decorado era auténtico hasta el último detalle; de hecho, la decoradora Sonja Klaus envió a su ayudante a Hong Kong para que comprase objetos auténticos -lagartos disecados, huevos con mil años de antiguedad- para decorar las tiendas de pinturas y de linternas, la tetería (que ofrece veinte clases diferentes de té) y la tienda de reparación de bicicletas que se encuentran situadas en la plaza. Incluso el papel que se utilizó para forrar los armarios de la tienda de ultramarinos que aparece también en esta secuencia fue adquirido también en un establecimiento de China continental. Los cientos de signos de neón que iluminan el cielo durante esta secuencia nocturna son también auténticos: se contrató a un calígrafo de Hong Kong para que escribiera los signos en perfecto mandarín.
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