Todo esto lo digo para aclarar el tópico de que la derecha americana es más belicista que la izquierda. Todo lo contrario: si el demócrata F. D. Roosevelt no hubiese sido presidente en 1941 tal vez EEUU no habría entrado en la II Guerra Mundial, con todo lo que eso significa, porque ni los republicanos ni la sociedad americana entendían por qué cientos de miles de jóvenes tenían que ir a morir por los europeos a diez mil kilómetros. Después las bombas atómicas las ordenó lanzar un presidente demócrata, Truman, que años más tarde declaró la guerra a la Corea comunista sin que hubiese agresión previa. Tampoco Vietnam atacó intereses norteamericanos a pesar de lo cual Kennedy y Johnson, dos demócratas, decidieron invadir el país. Y es que siempre se ha dicho que los republicanos terminaban las guerras que empezaban los demócratas, y hasta Bush Junior, con excepciones, se puede decir que es verdad.
Los dos máximos ideólogos de la política exterior "neocon" de Bush, Richard Perle y Paul Wolfowitz, han dejado el gobierno. Hay que aclarar que los llamado neoconservadores (nuevos conservadores) son ex-demócratas que en los años 80, ante el tibio anticomunismo de la izquierda, decidieron pasarse al partido republicano llevando consigo la idea "wilsoniana", tradicionalmente demócrata, de que la misión de los EEUU es implantar la democracia en el mundo si es necesario mediante la fuerza porque sólo así podrá proteger sus intereses. Frente a ellos han estado y están los republicanos conservadores de toda la vida, tradicionalmente aislacionistas, mucho más pragmáticos y reacios a la hora de embarcarse en aventuras militares en el exterior. Seguramente la salida de esas dos importantísimas figuras en los primeros cuatro años de Bush Junior refleja un relativo triunfo de la linea tradicional que desde Bush padre ha ido perdiendo poder en el partido.