Un documental sobre los 'buscadores del SIDA' causa sorpresa

El documental "The Gift" (EEUU, 2002), dirigido por Louise Hogarth, sobre los gays de San Francisco que desean contagiarse con el virus del SIDA, logró sorprender y conmover al público del 41 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. El documental, proyectado dentro del ciclo "Nuevo documental americano", plantea a los espectadores ¿Cómo alguien en su sano juicio puede desear ser infectado con el virus del SIDA?, y para ello recurre a los testimonios reales de dos tipos de personajes: "los perseguidores de virus", y los "donantes de regalos". Los rumores sobre ésta "leyenda urbana" surgieron hace años en la comunidad homosexual de la ciudad californiana de San Francisco, hasta que un artículo de la edición americana de la revista Rolling Stone, certificó su existencia con las entrevistas a jóvenes que mantenían deliberadamente relaciones sexuales sin preservativos para ser infectados con el virus del SIDA. En esa revista, el director de los servicios de salud de San Francisco, Bob Cabaj, aseguraba que el 20 por ciento de los nuevos casos de contagio de SIDA en la ciudad se debía a prácticas sexuales sin protección adecuada. La película examina las razones de la falta de efectividad de la educación sexual entre los miembros de la cultura homosexual urbana de los Estados Unidos y el consecuente aumento de las tasas de infectados por el virus del SIDA, especialmente entre los más jóvenes. El documental, de una hora de duración, es el resultado de más de ochenta horas de rodaje y entrevistas realizadas durante dos años y medio de trabajo de campo. Tras la proyección, los comentarios de los espectadores giraban en torno a si los personajes que aparecen en el documental de la directora premiada con un Oscar de la Academia de Hollywood por "The Panama Deception" (1993) eran reales o de ficción. Dudas provocadas por testimonios como el del treintañero Kenboy, físicamente parecido al actor Bradd Pitt, que ante la cámara pide abiertamente: "dame el regalo -en referencia al virus- y no te preocupes por mí", en una de las docenas de fiestas en las que los condones están prohibidos. [b]Romanticismo sobre el SIDA[/b] Otros de los entrevistados reconocen que "muchos de los VIH negativos tienen envidia de sus amigos seropositivos y se sienten excluidos de la comunidad porque no están enfermos". Este romanticismo sobre el SIDA y la ritualización de su contagio "en actos de fuerte contenido erótico", es constatado en las entrevistas a hombres que aluden a decisiones nihilistas como "vivir el momento" o "necesidad de ser aceptado" para justificar su forma de actuar. Frente a esta sorprendente actitud, el documental también muestra a enfermos con tratamientos médicos de por vida, que sufren efectos secundarios cardiovasculares, y que hablan de "jóvenes cegados que desconocen las consecuencias de sus actuaciones", a la hora de explicar ese peculiar estilo de vida.

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