El insulto y la agresión, o el miedo a las mismas, son una constante en la vida de los adolescentes homosexuales, según pone de manifiesto el informe sobre "Adolescencia y sexualidades minoritarias. Voces desde la Exclusión", elaborado por el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELTG).
Los resultados de este estudio cualitativo basado en entrevistas a 13 jóvenes, de 13 a 18 años, lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de toda España e investigación en foros a través de Internet, fueron presentados hoy en la sede de CC.OO. de Madrid. Se trata de la segunda parte del estudio llevado a cabo hace más de un año sobre la situación de estos jóvenes en el sistema educativo, que mostraba las carencias del sistema hacia la diversidad sexual.
El coordinador del estudio, Jesús Generelo, y uno de sus autores, José Ignacio Pichardo, pusieron de manifiesto que, al mismo tiempo que las reformas legales emprendidas por el Gobierno han fomentado una mayor libertad, también entre los adolescentes, también ha crecido la agresividad por parte del entorno de estos jóvenes. "Aumenta la situación de riesgo y de vulnerabilidad de estos chicos", aseguró Generelo.
El miedo a reacciones adversas obliga a estos menores, como ponen de manifiesto el estudio, a vivir una doble vida que les genera unas considerables dosis de estrés y ansiedad. Sin embargo, la investigación revela que los jóvenes conocen perfectamente su situación y son conscientes de ella, incluso a los 13 años, y empiezan a expresar sus deseos de casarse y formar una familia.
Espacios para relacionarse
Sin embargo, Pichardo puso de manifiesto las dificultades de estos jóvenes para relacionarse con otros chicos de su edad en la misma situación, lo que hace que inicien sus relaciones sexuales con personas más mayores. "No existen espacios ni en el mundo real ni en el virtual, para que estos jóvenes se relacionen entre sí", apuntó. No obstante, el estudio apunta a Internet como el espacio "liberador" para encontrar información y empezar a relacionarse con personas de su edad.
Tampoco se trata esta temática en los medios de comunicación y, cuando aparece, algunos se sienten insultados por los estereotipos que reproducen. Igualmente, el estudio advierte de que estos jóvenes son más vulnerables a los abusos sexuales porque tienen mayor temor a denunciarlos.
Al final, lo más importante para ellos es el apoyo de sus familias, que en ocasiones les rechazan. Por ello, los responsables del estudio consideran muy importante trabajar este hecho con la familia. En todo caso, empieza a detectarse en algunas familias y centros escolares actitudes de respeto y apoyo, aunque en la mayoría de los casos familia, escuela y amigos son los ambientes donde se materializa la exclusión.
En este sentido, insistieron en la falta de apoyo y recursos a todos los niveles institucionales, para tratar la problemática de estos jóvenes. En especial, destacaron las carencias formativas del profesorado que, si bien en la mayoría de los casos se opone a ello, en aquellos en los que existe voluntad no cuentan con las herramientas necesarias para afrontar adecuadamente estas situaciones. Por su parte, la vocal de relaciones institucionales de la FELTG, Botty García, se felicitó de que mañana el Congreso vaya a dar el "sí" definitivo a la Ley de Identidad de Género, que permite el cambio registrar para los transexuales aunque no se hayan sometido a intervención quirúrgica. "Después del reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo y de esta norma, es necesario que atendamos y demos voz a uno de los colectivos más invisibles, con más miedo y sufrimiento --dijo--. Nos toca luchar por ellos, escucharles y hacer que la sociedad les escuche".
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