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VENDRA, VENDRA EL AMOR, SEGURO LABERINTO
Vendrá, vendrá el amor, -seguro laberinto-.
Descorriendo sombras, jarcias escarlatas,
como julio mil espejos entreabiertos,
-dulces añicos de luz atrapados por la brisa-.
Huele a sol. La calle, cómplice y ensimismada,
nos conduce por los recodos verdes de la dicha.
Azul, demasiado azul en el lento horizonte,
impulso de mar hacia los estambres de la noche.
La calle, sabia; el paso confiado, sutilísimo,
hacia la ribera irresistible del sueño
-celeste llave de luna y de cometa -.
Con vértigo restaurado, pude leer su voz,
cerrado abanico, cercando al insomnio
en la palidez oculta de unos brazos.
Beatriz Hermanz Angulo
Mientras duermes te miro.
Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.
Contigo junto a mí
los días recobran la suave textura de la cera
y repiten mil veces el amanecer.
Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.
Irene Sánchez Carrón
Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.
Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.
Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.
Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.
Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.
Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.
Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.
Xaviier Villaurrutia
Os deseo, de todo corazón, una buena vida juntas.
Besos.
Edna[/b]

BREVE POEMA DEL ENCUENTRO[ img ]
Me detengo a la orilla de la tarde
y busco las palabras olvidadas.
Los antiguos colores de la tierra,
la huella luminosa de los árboles.
Estás aquí. Sonríes a mi lado
bajo la rama azul que se deshace
en un pequeño cielo caminante.
Otra rama -de oro- está en mi mano.
Hablo contigo como siempre. Cálidas,
amorosas, las sílabas desgranan
un lento surtidor de agua tranquila
sobre el silencio de la piedra blanca.
Maruja Vieira
Nubes de alivio
Qué contento me puse
hoy cuando desperté
y el cielo era de nubes
viajeras como ayer.
A ratos me parece
que no habrá despertar,
que no veré las nubes
pasando nunca más.
Veo navegando nubes
de alivio,
qué alivio la infinita
viajera en la visión.
Veo navegando nubes
de alivio,
qué alivio pasajera
de la brisa tu canción.
Las nubes me acompañan
desde cuando las vi
y a su marcha encantada
me invitan a subir.
Las nubes me revelan
algo de eternidad:
con su paso en el viento
de siempre y de jamás.
Todo lo que me falta,
todo lo que no sé,
lo aparecen las nubes
y lo esconden también.
Cuando ya no despierte
me volveré algodón
y me iré con las nubes
en busca de mi amor.
Silvio Rodríguez
Salinas
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz ultima
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a el
Subida ya sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan solo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies
En tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tu eras.
Pedro Salinas
(La voz a ti debida)
por qué motivo no puedo expresar lo que siento?
pq mi amor por ti es tan grande que no me cabe en el pecho
quisiera gritarlo a los 4 vientos,
pero por temor al fracaso, no puedo hacerlo,
no me atrevo
enseñame el camino que lleve a tu corazón,
pues el mio está entre tinieblas y no distingue el tuyo,no.
por qué motivo no puedo expresar lo que siento?
pq mi amor por ti es tan grande
que la gente cree que miento.
quisiera poder mirarte fijamente a los ojos,
mas tengo miedo de quedar presa de ellos
y de su color poderoso.
muestrame la forma de llegar hasta tu alma,
de que te enamores de mí,como sueño a solas,en mi cama.
por qué motivo no puedo expresar lo que siento?
pq si descubro que no me quieres,
de pena y desamor yo me muero.
zenit78
Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo
y juego lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es nula.
Si sale amor, la primavera avanza.
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.
Estás en mí, como latido ardiente,
en mis redes de nervios temblorosos,
en mis vetas de instintos borrascosos,
en los mares de insomnios de mi frente.
Estás fuera de mí, como corriente
de voces imprecisas, de sollozos,
de filos de secretos tenebrosos.
de roces de caricia inexistente.
Me cubres y me encubres, sin dejarme
un espacio de ser sin tu presencia
un átomo sin linfa de tu aliento.
Estás en mí, tocándote al tocarme,
y palpita la llama de tu esencia
hasta en la entraña de mi pensamiento.
Elias Nandino
zenit78
Abre la puerta, no digas nada,
deja que entre el sol.
Deja de lado los contratiempos,
tanta fatalidad
porque creo en ti cada mañana
aunque a veces tú no creas nada.
Abre tus alas al pensamiento
y déjate llevar;
vive y disfruta cada momento
con toda intensidad
porque creo en ti cada mañana
aunque a veces tú no creas nada.
Sentir que aún queda tiempo
para intentarlo, para cambiar tu destino.
Y tú, que vives tan ajeno,
nunca ves más allá
de un duro y largo invierno...
Abre tus ojos a otras miradas
anchas como la mar.
Rompe silencios y barricadas,
cambia la realidad
porque creo en ti cada mañana
aunque a veces tú no creas nada.
Sentir que aún queda tiempo
para intentarlo, para cambiar tu destino...
Abre la puerta no digas nada..


Aún eres tú en medio de una incesante cascada
de esmeraldas y de sombras, como una larga
palabra de amor, como una pérdida total.
Aún eres tú quien me tiene a sus pies
como una blanca cadena de relámpagos,
como una estatua en el mar, como una rosa
deshecha en cortos sueños de nieve y sombras,
como un ardiente abrazo de perfumes en el centro del mundo.
Aún eres tú como una rueda de dulces tinieblas
agitándome el corazón con su música profunda,
como una mirada que enciende callados remolinos
bajo las plumas del cielo, como la yerba de oro
de una trémula estrella, como la lluvia en el mar,
como relámpagos furtivos y vientos inmensos en el mar.
En el vacío de un alma donde la nieve descarga
en una ventana hecha con los resonantes emblemas del otoño,
como una aurora en la noche, como un alto puñado de flechas
del más alto silencio aún eres tú, aún es tu reino.
Como un hermoso cuerpo que baña la memoria,
como un hermoso cuerpo sembrado de soledad y mariposas,
como una levantada columna con el tiempo a solas,
como un torsoo cálido y sonoro, como unos ojos
donde galopa a ciegas mi destino y el canto es fuego,
fuego la constelación que desata en nuestros labios
la gota más pura del fuego del amor y de la noche,
la quemante palabra en que fluye el amor, aún.
Javier Sologuren


Dame tu pelo, dame
su ramo torrencial de jaspe vivo.
dame tus ojos, dame
sus ópalos en llamas que lastiman.
Dame tus dientes, dame
su brillo en el clavel y su dominio
que contiene el embate de mi lengua.
Dame tu pecho, dame
la copa deleitosa de miel tibia.
Dame tu muslo de oro,
el pubis de violetas y rocío.
Dame tu boca, dame
la oreja de hostia fina,
tu garganta de pájaro celeste.
Dame tus hombros, dame
la cadera caudal y la cintura,
el árbol, la serpiente de tu espalda,
tus piernas que se queman en el frío.
Dame tus uñas, dame
su filo de navaja y media luna
en la secreta oscuridad del cielo.
Dame tus manos largas
que saben anudar tanta delicia.
Tu axila de sal dame,
tus nalgas siempre vivas.
Como el agua cantando, atardeciendo,
como el aire de nieve y aleluya
me sumiré en tu mar, hablará el fuego.
Dame el mar que te habita costa a costa
y la niña fragancia de tus islas,
la campana que tiembla en el crepúsculo,
el sonido despierto, el que anochece.
Dame luz y palabras y silencio.
Dame tiempo y lugar, dame la nada,
dame amor, dame olvido, dame muerte.
Fernando González-Urízar
El verdadero mérito de muchas acciones consiste en saber esperar.
Saber esperar es, en muchos casos, uno de los grandes méritos
de ser hombre.
Es preciso especializarse en esperar
un turno,
un día,
una escena,
el momento.
Entretanto, esperar.
La gente pasa.
Es preciso seguir esperando.
El pensamiento persigue a la voz que atravesó la tarde
o al sonido de unos pasos que se acercan,
se paran,
vacilan
y, por fin, se pierden.
En la espera se sueña,
se alargan amores,
se manosean recuerdos.
Una historia progresa a fuerza de desechar posibilidades
que juntas
serían otra historia.
Es posible vivir todas las posibilidades
mientras se espera
lo único posible.
El tiempo pasa.
El verdadero mérito de muchas acciones consiste en saber esperar.
Irene Sánchez Carrón
Esperé, desesperé, pero al final.......juntas 
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Deja que apague en tu divino aliento
donde late el susurro de esa hojas
que prestan nido al ave, las congojas
y el inegable padecer que siento;
deja que busque linfas el sediento;
deja que busque entre las galas rojas
de ese abierto clavel con que sonrojas
a los jardines, bálsamo al tormento.
Deja que apague un huracán de antojos
en los labios que beso por sorpresa
aunque la acerba ingratitud espresen;
si te beso, alma mía, con los ojos,
y el alma siempre con los ojos besa,
deja los labios que tambien te besen.
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Valentiín Marín