ESTE DIA FUE PARA MI UN RAYO DE LUZ
A veces, pensamos que el tiempo lo cambiara todo, especialmente cuando deseamos algo con mucha intensidadpero no siempre es así. No siempre el tiempo lo cambia todo, hay veces que solo cambia parte, otras que no cambia, o es tan pequeño el cambio que no llega a ser percibido, sin embargo puede ocurrir que el cambio sea tan grande y tan rápido que no llegamos a darnos cuenta que ya estamos viviendo otra realidad, o nuestra nueva realidad.
Estoy aquí, intentando expresar mis sentimientos y me doy cuenta que tan solo hace DOS años estaba en una situación parecida, pero al mismo tiempotan distinta. Intentaba expresar un sentimiento (el mismo) de AMOR que hacía que me sintiera intranquila, triste, temerosa, por miedo a no ser correspondida y que sin embargo también hacía que tuviera esperanza, ilusión, por que llegara a ser correspondida. Y así como entonces estaba pensando en el día de mañana.
MaÑaNa que palabra más esperanzadora cuando se quiere ,y no sé es correspondida, pues nos aferramos a ella para poder volver a intentarlo un día más, para esperar que el tiempo se alíe con nosotras y nos conceda el deseo de ser poseedoras del amor, de llegar a ser amadas por la persona amada.
Y sin embargo puede resultar tan triste, cuando se quiere y a pesar de ser correspondida, esa palabra ya no nos da esperanza, o, no la da con tanta fuerza. Quizás porque nos volvemos conformistas, ya somos correspondidas, aunque no sea ese el amor que deseábamos, pero el mismo amor nos hace callar y esperar, esperar que vuelva a intervenir el tiempo y cambie otra vez nuestro presente, nuestra realidad.
No lograba conciliar el sueño, sabía que tenia que madrugar, pues todo tenia que salir perfecto, debía tener tiempo suficiente para hacer todo.
Ya no recuerdo como termino aquella noche, supongo que retiramos de nuestra mente todo lo que no consideramos importante, lo demás.lo importante, lo que nos marca, eso ocupa un lugar para siempre en nuestra mentey en nuestro corazón.
Como aquella mañana en la que el sol era protagonista principal, haciendo que sintiéramos su presencia con aquel calor sofocante que solo era suavizado por la temerosa brisa que llegaba desde el mar.
Llegue antes de la hora, y para hacer más llevadera la espera, me senté en una terraza frente al mar tomando el café que las prisas y el nerviosismo me había hecho olvidar.
Había traído un libro que últimamente me acompañaba siempre poesía, saque el libro, coloque el teléfono encima de la mesa para asegurarme que lo escucharía en caso de que ella llamase.
No podía centrarme en la lectura, no dejaba de mirar el reloj y luego el móvil y luego el reloj, así hasta que al fin me decidí a llamar. Tú estabas de camino, te indique donde te esperaba. Tras colgar, el pulso se acelero y a partir de entonces miraba el reloj, el móvil y luego la única entada por la que podías aparecer de un momento a otro.
No recuerdo el tiempo que transcurrió hasta que volviste a llamar preguntando.- ¿dónde estás?- Salí asta la puerta mirando en la dirección hacia donde tú a través del teléfono me estaba indicando que te encontrabas. Por unos momentos ninguna de las dos logro averiguar donde se encontraba la otra, de repente cuando ya me estaba impacientando de pensar que no pudiéramos vernos. te vi.te vi caminar hacia el final de la acera, detenerte y mirar hacia todos lados intentando encontrarme, entonces me tranquilicede repente, te vi, con tus piratas verde pistacho y tu camisa blanca de lino. Nunca podré olvidar aquella imagen, me pareciste la mujer más... IMPRESIONANTE que jamás había visto.