La campaña publicitaria que adorna varios barrios de inmigrantes de la capital alemana es inédita, insólita y pretende romper un viejo tabú que ha condenado a un sector de la comunidad turca y musulmana de Berlín a una peligrosa doble vida. «Kai es gay, Murat también. Ellos son parte de nosotros. ¡Siempre!», reza el texto que acompaña a la imagen de un grupo de jóvenes de estética homosexual.
Kai es un nombre típico alemán y Murat es un nombre típico turco. El mensaje del cartel es obvio y pretende ayudar a los jóvenes gays de origen otomano a romper las rígidas tradiciones familiares para que puedan vivir abiertamente su sexualidad.
Con una población estimada en unos 140.000 inmigrantes, Berlin sirve de hogar a una de las mayores comunidades turcas fuera del país. Muchos de ellos, a pesar de la fama que tiene la capital alemana de ser una de las ciudades más tolerantes de Europa con los homosexuales, siguen estando influenciados por un sistema de valores que contempla la homosexualidad como una perversión.
«Decidimos poner en marcha la iniciativa después de atender a decenas de turcos que contaron verdaderas tragedias», explica Alexander Zinn, un activo miembro de la Asociaciones de Lesbianas y Homosexuales de Berlín.
Uno de los mayores logros de la campaña fue recibir el apoyo de la Federación Turca de Berlin-Brandeburgo. «Aunque la homosexualidad sigue siendo tabú en la comunidad turca, ha habido algunos cambios a mejor», admite su portavoz Erin Unsal.
«Los gays turcos saben ahora que no están solos», añade Alexander Zinn, cuya organización está preparando una nueva campaña, ésta destinada a las mujeres lesbianas: «Ivonne es lesbiana, Betül también», proclamará.
Noticia publicada originalmente en El Correo Digital. Aunque parece que las mujeres siempre somos la segunda parte, pero en general este tipo de noticias son optimistas.