Uff hace un monton ke no entraba a leer este post, en fin que aca ta mi aportación al foro, es una antigua historia ke le regale a mi novia por nuestro aniversario :) espero que les guste.
EL DÍA QUE CAMBIO MI VIDA
Te escribo esta carta como un regalo, más para mi misma que para ti. Como un recuerdo que sé que en tu infinita ternura guardaras y que tal vez con mucha suerte desafiara al tiempo para luego sacarte una pequeña sonrisa.
¿Recuerdas que te dije que cuando muriera te escribiría una carta? ¡No te asustes! No estoy muerta, mi cuerpo aun se mueve, aun palpito. Soy todo lo que deseé sin saberlo. Soy yo misma por primera vez. Soy lo que me enseñaste a ser. En fin que ya estoy filosofando nunca he sido muy buena para ello, así que al punto. Aquí esta la carta y yo como ya te había dicho aun no estoy muerta.
Te preguntaras a que viene la carta ahora, y yo te respondo con antelación y mucho conocimiento de ti que es solo que me di cuenta que no tenía caso esperar y sería más valiente de mi parte mandártela ahora. Sé que es un poco egoísta de mi parte, que como siempre pienso más en mi y en el alivio que me trae el escribirla que en como puedas reaccionar, pero tu me conoces...
Hay gente que le cambia la vida a uno ¿sabes?, y tu eres eso para mi, existe un claro y marcado espacio entre el antes y después de tu persona. Siempre quise decírtelo y nunca pude, me pregunto si lo sabrías desde antes que te lo dijera porque después de todo, siempre has visto dentro de mí con la facilidad con que se sonríe un niño.
Esto no tiene mucho sentido ¿verdad? Es porque por primera vez en toda mi vida no pensé lo que contendría esta historia, este conjunto de palabras. O de hecho si lo pensé pero la intención cambio al escribirlas y es que han pasado tantas cosas en este espacio e tiempo que compartimos que no se como terminar.
Todo empezó un sábado por la noche. La disco en su mejor punto. Tenía una margarita en la mano y la mente un poco nublada. Mis dedos se movían al ritmo de la música mientras le platicaba a Tanya, la bartender y mi mejor amiga, que la última película que fui a ver era un asco. Que tema para una disco ¿no?
Según Tanya soy una intelectualoide puritana y virginal. Lo de intelectualoide es cierto, soy escritora y a los 25 mis dos libros han tenido el éxito suficiente para no tener que preocuparme nunca más por tener con que comer. ¿Puritana y virginal? ¡Bah! Es solo que hasta antes de esa noche yo tenía la idea del amor como una unión casi divina que podía durar para siempre. No me iban los rollos de una noche ni dos. Nada de coqueteos que no llevaran a ningún lado. Y por supuesto había que ser fiel a muerte. Todo ese azote es el que llevaba encima hasta hoy. Hoy que he decidido cambiar, ser feliz. Seguir al mundo en la corriente en lugar de contra ella.
¿Qué me hizo cambiar? Pues ese cuadro en movimiento, eso si, muy pero muy artístico, de mi esposa de hacia tanto haciendo el amor con mi representante colgando en mi recamara. Aun no lo entiendo, estábamos juntas desde los 19 y ella lo tiro todo por la borda por una noche de sexo. ¿o fueron más? La verdad no quiero saberlo.
Pensé que si alguna vez me sucedía algo así la mataría, haría algo loco, me desbordaría. Pero en vez de eso pedí perdón por la interrupción y me fume un cigarro sentada en el borde del balcón de mi departamento, con 9 pisos de aire bajo mis pies. Intentando controlarme. Con un inmenso dolor dentro, pero sin lagrimas afuera y con un vació de por medio que me hacía entender que esta era una clase de dolor que solo podía evadir pues no me alcanzaba para soportar.
De ahí vinieron los ruegos, de Leila para que la perdonara, de Jessica para que no abandonara la editorial. Y los míos para que ambas me dejaran en paz. Me fui del departamento y nunca volví. El lugar era mío, pero no iba a dejar a Leila sin casa porque a pesar de todo aun la seguía amando y en mi cuenta ni se notaría la compra de otro. Pero sí deje de depositar a su mensualidad, pagar su gimnasio, el spa y las sesiones nocturnas de Yoga. ¡No era una mantenida! Ella tiene su trabajo y su dinero, pero su sueldo no le daba para los lujos y ahí entraba yo porque después todo ella era mi esposa y yo le amaba.
Han pasado cuatro meses desde entonces, mi vida había dado un giro de 180 grados o al menos así lo sentía. Y la disco seguía en su apogeo al igual que seguía corriendo mi vida. Hacía apenas unas horas Leila me había llamado diciéndome que ella y Jessica se mudarían juntas y que quería que lo supiera por ella. Estaba destrozada y todo por mi estúpida e inusualmente elevada idea el amor.
Por eso decidí cambiar. Y esa era la noche indicada, estaba en la disco con mis copas de más y mi actitud desenfadada dispuesta a lo que viniera. Y como una respuesta a mis plegarias apareció una figura mítica envuelta en luz. Morena, alta, de buenísimas piernas y unos ojos azules que penetraban el alma. Fue casualidad o fue destino no lo sé pero la chica se fijo en mi también. Bueno, no es que yo este de mal ver tampoco. Pero lo interesante de la historia fue que la chica me presto atención y me invito a una copa. Yo por supuesto en busca de un rollo la acepte con rapidez. Fue bastante chistoso porque siempre pensé que los rollos de una noche comenzaban con besos apasionados y música candente. Pero nosotras más bien hablamos, de mi vida, de mis libros, de su apasionada manera de ver la vida. En fin una variedad nada monótona de temas que nos llevo a pasar un par de horas charlando antes de pasar a la pista de baile.
Entonces empezó a suceder todo más como yo lo imaginaba. La música suave de Sade cantando Smooth Operator llenaba dulcemente el salón. Mi cuerpo pegado al suyo moviéndose lentamente al suave compás de las notas. Hacía mucho no sentía algo así. Mis hormonas alborotadas, la suave piel de una mujer cerca de mí. Extrañaba esas sensaciones. Durante 7 años había compartido esa clase de momentos con Leila y a cuatro meses de estar sola me daba cuenta que mi cuerpo extrañaba igual o más que mi alma.
Estuvimos bailando un buen rato, con su mano haciendo recorridos por toda mi espalda, o a veces acomodando mi cabello. La verdad es que ella jugaba a ser seductora y yo me permitía ser seducida. Sobre todo porque tenía esa magnifica cualidad de hacerme sentir la mujer más atractiva el mundo. Y le ponía toda la atención que yo necesitaba a mis palabras.
Para coronar la noche la chica me invito a su departamento a beber un par de copas. Y ahí me vi yo echando por la borda todo lo que había pensado durante veinticinco años por besar a una morena de muerte. Todo fue tremendamente especial, al menos así lo sentía mientras lo vivía, las caricias eran igual de intensas, el calor recorría mi cuerpo al ritmo de sus manos. Mi respiración se entre corto como tantas veces antes mientras la despojaba de su ropa tan lentamente como me lo hacia posible el deseo. La noche seguía corriendo mientras nosotras nos explorábamos y seguíamos el ritmo que nuestros cuerpos marcaban. Recuerdo haberme dormido entre sus brazos y sentirme segura de nuevo. Lejos del sentimiento de una cama vacía y fría. Por un segundo me vi tentada a pedirle que me acariciara hasta dormirme como había pedido tantas noches a Leila. Pero me detuve a tiempo porque no quería arruinar mi reputación con un gesto tan intimo como ese. Cerré mis ojos al mundo, y me sentí feliz, ahí estaba yo, durmiendo con una mujer hermosa al lado como había podido hacer tantas veces y nunca había querido. Mañana seguro todo sería mejor.
Pero el mañana llego y yo me encontré sola en una cama vacía. Nadie me despertó con un beso mañanero y me sentí algo incomoda de primera mano al descubrir que no había nadie en el departamento. Estaba completamente sola. No era la clase de cosa que habría imaginado. Por lo menos podría haber dejado una nota...o invitarme el desayuno. Estaba ahí desnuda en un departamento que no era mío y con el auto en no sé dónde. Me serví un vaso con agua porque me estaban pesando las copas de la noche anterior y le di un respiro a mi mente mientras me lo tomaba. Recogí mi ropa que estaba repartida entre la sala, la cocina y el cuarto del departamento y me apresure a vestirme. ¿Así era siempre? Porque lo que era yo tenía una inmensa sensación de haber sido usada y lo que era peor, me había dejado y casi había rogado por ello.
Cuando encontré mi bolso me apresure a sacar un cigarro Capri mentolado y a encenderlo. El aspirar el humo me hizo sentir un poquitin mejor, no demasiado pero algo era algo. Me lo fume por completo sin saber que hacer, mi carro estaba no sé dónde y en la bolsa no traía un peso. Todo me lo había gastado por la noche en bebidas y había dejado las tarjetas en el carro. Después de hacer un mini berrinche más causado por todo ese sentimiento de haber caído lo más bajo posible que por la falta de dinero me salí del departamento y me ubique un poco. Estaba bastante lejos del estacionamiento de la disco donde había dejado mi auto. Hubiera podido tomar un taxi pero pensé que me caería bien caminar.
Y eso hice, camine y camine por las interminables calles mientras iba pensando que el hecho de haber tenido una aventurilla más que ayudarme me hacia sentir mucho peor. Había engañado al cuerpo haciéndole creer que las caricias estaban llenas de sentimientos que antes había experimentado. Me había engañado a mi misma sintiéndome como antes mientras era acariciada y besada, e incluso mientras me abrazaba a la chica al dormir. Pero la realidad me estaba golpeando el doble de duro ahora. Mi soledad seguía ahí intacta. Y eso era lo que más dolía.
En ese momento sentí fuertes gotas cayendo sobre mi cuerpo. ¡Era imposible! Incluso la lluvia caía encima mío como queriéndome hacer participe de una de esas escenas novelescas donde la protagonista lo ha perdido todo.. Aunque en realidad la lluvia siempre había sido parte de mi vida, había nacido en el mes más lluvioso del año y desde pequeña sentía una extraña fascinación por las tormentas. Y lejos de querer ser policía de niña mi sueño era llegar a ser cazadora de tornados. En fin en estas y más cosas iba pensando mientras mis pasos me acercaban al auto. Y mientras la lluvia arreciaba, empecé a caminar más lentamente, disfrutando de las gotas resbalando por mi piel y mojando mis ropas. De cierta manera me parecía que el agua me limpiaba de todo lo que había hecho la noche pasada. Lo pensé y luego me pareció una estupidez, ¡como si fuera la única mujer en el mundo que había tenido sexo por tener! Sin embargo así me sentía, sola...más sola que nunca.
En ese momento llore un poco, o tal vez un mucho, me permití tener lastima por mi misma, por la mujer que se había quedado sin su amante, por la persona que había perdido su principal razón de ser, por esa parte de mi ser que extrañaba tanto a Leila. Me dieron ganas de ponerme borracha, tal vez con unas copas de más olvidaría su suave cabello negro, sus caricias para despertarme por la mañana. Sus dulces labios cayendo sobre los míos. Pero deseche la idea rápidamente porque aun tenía la resaca de ayer y tenía que recuperar el auto. Así que seguí caminando y pensando, mojándome y recordando. Hasta llegar a mi destino.
Subí a mi deportivo color negro. Y eche de menos aquellos días en que soñaba despierta en tenerlo. A los diecinueve cuando Leila estaba a mi lado y lo pasábamos tan bien. Estaba en proceso de escribir mi primer libro, y no tenía ni idea de lo importante que sería para mi el haber puesto mis ideas en papel. No perseguía la fama, lo escribí todo con un tono intimista y demasiado personal. Y me puse muy nerviosa cuando se lo di a leer a Leila. Pero a ella le fascino. Me dio un gran beso en la boca y me lo pidió prestado. Lo próximo que supe fue que un editor quería publicarme y contratarme para un par de libros más. Fue todo demasiado rápido. La fama es un poco extraña, pero me encanta. Ser escritor te permite ser suficientemente famoso para tener un estatus pero no tanto como para ser el centro de atención en todos lados. La mayoría de las veces la gente no me reconoce por la calle.
Comencé a avanzar con el automóvil por la ciudad, con el plan de ir a casa a darme un baño y meterme en la camita a llorar de nuevo. Pero en eso sonó mi teléfono celular, era Erick, que había ocupado el puesto de Jessica como mi representante, recordándome que ya tenía media hora de retraso para mi cita. Casi choco de la impresión. Tenía que estar del otro lado de la ciudad para firmar libros y estaba chorreando, sin una gota de maquillaje y con el animo al nivel del tártaro. Le llame de regreso para pedirle que me disculpara con la dueña mientras porque aun iba a tardarme unos 30 minutos en llegar. No recuerdo nada muy bien después de eso, excepto haber comprado en la primera tienda que me encontré algo de ropa y tratar de arreglarme el cabello todo mientras conducía a toda velocidad.
Lo primero que vi al llegar fue una fila considerable de personas esperando fuera de la tienda, me dio mucha vergüenza. Entre por la puerta trasera como me habían indicado y me encontré con una rubia un tanto bajita, debía medir como 1.65 y estaba acosando a preguntas a Erick. Tenía el cabello largo, le llegaba a la cintura, y un cuerpo bastante bonito. Pero no me dio tiempo a admirarla bien porque Erick me señalo y dijo ya esta aquí y entonces comprendí que era la dueña de la empresa. Ella me miró con un gesto de reproche que solo la hacía ver más linda. Yo puse mi mejor cara de perrito triste pero ella no se fue con la finta y me pidió fríamente que la siguiera. Definitivamente no sería un buen día.
Repartí sonrisas que no sentía al tiempo que autógrafos. Siempre me ha gustado platicar con la gente de lo que escribo, saber su opinión. No porque piense acoplar mi estilo artístico a sus deseos sino por entender las reacciones que provoca mi trabajo. Leila y yo nos pasábamos horas hablando de lo extraño que es escribir en un sentido y que alguien más lo entienda con otro totalmente diferente, así como de lo intenso que puede resultar el descubrir que algo que tu escribiste le causa empatia a muchas personas que han pasado por algo similar. Para recompensar un poco mi falta me quede dos horas más de las establecidas en el lugar con la gente, firmando sus libros mientras lanzaba un par de miradas a la dueña que se notaba a leguas seguía enfadada conmigo y bueno, tenía razón.
Al terminar me dolían mucho la muñeca y la falta de sueño me estaba pesando, encima el cansancio hacia que mi animo empezara a ponerse tenso. Por fin termine mi trabajo y regrese a la parte de atrás donde Erick me pidió que nos despidiéramos de la dueña. Así lo hicimos, nos acercamos a ella que lucia mucho más tranquila y al enfrentarme a sus ojos verdes, no me paso otra cosa por la mente que pedirle disculpas. E invitarle a cenar como compensación. Para mi sorpresa rechazo mi invitación y me dijo que no me preocupara, que su cadena de librerías seguiría apoyándome. Me quede estática en el sitio pero tampoco iba a morirme porque una rubia hermosa de ojos verdes me mandara a Hawai de vacaciones. Me encogí de hombros y le pedí el baño antes de salir del lugar. Erick se marcho a su casa. Y yo casi me pudro en vida cuando al salir al estacionamiento me encontré el porsche con las 4 ruedas pinchadas. ¡demonios! ¿Qué más podría pasarme en ese día?
En eso estaba pensando cuando escuche una risa burlona detrás de mi. Era la dueña del lugar. Me moleste. Y empecé a caminar a casa, porque pensaba que mi mala suerte era tanta, que si pedía un taxi era 100 % probable que el conductor resultara un asesino múltiple. De pronto sentí tras de una camioneta, me asuste un poco, sobre todo cuando el conductor paro a mi lado y bajo su ventana. ¿Necesita un aventón señorita? Preguntó una voz femenina desde dentro del carro. Mi sorpresa fue aun más grande cuando vi dentro a la mujer de la tienda de libros. Sé que no tuvimos un buen comienzo- dijo pero no pensarías que iba a dejarte ahí a merced de cualquiera que pasara ¿no?
No conteste, pero me subí a la camioneta Toyota que según aprendí en ese momento podía trepar paredes. Después de decirle mi dirección cayo un momento de silencio entre nosotras. No se me ocurrió romperlo con otra cosa sino diciendo No soy una irresponsable- Ella me miro curiosa con sus hermosos ojos y preguntó ¿no?
-Claro que no- respondí yo. Es solo que hoy ha sido uno de los peores días de mi vida. Hasta los escritores famosos tenemos derecho a uno.
Ella sonrió -supongo que tienes razón- Pero todos tenemos malos días y no por eso colgamos el trabajo.
-Ya- dije con un susurro. El día que tu ex esposa a quien apenas unos meses antes te encontraste en la cama con tu representante te diga que se van a mudar juntas y a dejarte a ti de lado, que te emborraches en un bar, te encuentres una morena de miedo, te metas en la cama por primera vez con alguien solo como escape y despiertes sola en un departamento para darte cuenta que estas más sola que antes y no tienes dinero. Decidas caminar y te caiga un chaparrón encima y cuando llegas por fin a tu auto y quieras dormir tu representante te recuerde que tienes una cita y ya estas con retraso me avisas.
-Wow, en verdad tuviste un mal día ¿eh?- dijo empaticamente
-He tenido mejores, de eso no hay duda.- Yo no podía entender porque me había confesado con una mujer que ni siquiera conocía. Pero ya estaba echo y a decir verdad me sentía mejor.
-Mi nombre es Enny, me da gusto conocerte, debo decir, que luego de hablar contigo no pareces tan mala persona- me guiño un ojo.
Yo sonreí sinceramente por primera vez en ese día y puse las manos sobre mi cuello que me estaba matando.
-¿cansada eh?-
-de manera perpetua- Le respondí.
-Tienes una actitud un tanto oscura para ser tan joven ¿no?-
-Y tu una muy optimista para tus ¿30? dije bajándole a los 32 que le calculaba como siempre hacia.
-34-
-Ya, yo tengo 25-
En ese momento la camioneta se detuvo frente a mi departamento.
-¿te tomas algo?- Le pregunte
-No gracias, tengo que ir a casa-
-Ya, bueno, muchas gracias por traerme, espero que me dejes pagarte con una cena, alguna vez-
-Ten por seguro que te la cobrare- Dijo antes de marcharse.
Así conocí al amor de mi vida, he dicho tantas veces en este lugar la palabra rubia que casi se puede pensar que tengo un trauma por las chicas así, pero no es así, tengo una obsesión con esta rubia en especifico. Pasaron 6 meses de salidas a cenar, a desayunar, a tomar el cafecito y al cine para que nos decidiéramos a dar el primer paso y besarnos. Fueron seis meses de volver a mi antigua idea del amor que tiene como base el conocimiento mutuo y el respeto, la fidelidad. Volví a sentirme amada, y me dí cuenta que esta clase de amor era la que yo queria, no importaba el dolor que me pudiera costar fallar alguna vez, comparada con las alegrías que me provocaba el acariciar si quiera la idea.
Hoy hace 45 años que la chica rubia y yo vivimos juntas. Hace 45 años estoy completa y totalmente enamorada de ti Enny. Y los que nos quedan por delante. Siempre he sido una amante de la literatura, no una erudita, ni una especialista, sólo una amante de las letras. A lo largo del tiempo me he expresado con ellas. He escrito cosas que creo que son lindas. Pero en fin todo este extraño conjunto de palabras era para decirte que mi mejor historia la has escrito tú, y le añades palabras a cada día de mi vida. Irónico¿no? a mí que las palabras me describen la vida no me alcanzan para siquiera esbozarte mi amor. Así que
me veré muy burda y repetida y diré sólo TE AMO Enny
Feliz Aniversario