Hola a todas.
Venía hoy pensando, tratando de pensar en positivo..., sobre la vida de una mujer lesbiana normal y corriente...
Cierto que en este país se han conseguido avances importantes, que ya no es necesario vivir en una caberna, que podemos contar en la sociedad con amigos que nos aceptan tal y como somos, que podemos hablar con naturalidad de nuestra sexualidad con ellos, que incluso dentro de la familia hay aceptación... Eso ha disminuído considerablemente el sufrimiento, el peso, la lacra con la que en otros tiempos una mujer amante de otras mujeres tenía que soportar su día a día, sus años, su vida entera.
No obstante, es evidente que quedan infinidad de asuntos por resolver en los que nos tenemos que poner manos a la obra, para hacer de nuestras vidas algo limpio de sufrimiento por la única causa de ser homosexual o lesbiana.
Propongo hacer entre todas una especie de catálogo, de temas, asuntos..., en los que debemos incidir para mejorar nuestras vidas como mujeres, como amantes, como compañeras de otras mujeres, como seres supuestamente libres que desean vivir su vida en libertad, en paz y con dignidad.
A mí se me ocurren algunos:
- Los miedos sociales
-Los miedos internos
-La propia homofobia, la que nos llega de nuestra educación, la que nos conduce a la vergüenza y al temor.
-la autoestima dañada
-los daños emocionales
-las dificultades para relacionarse de manera sana
-La soledad
Cualquier persona que haya vivido sometida a las presiones sociales que ha supuesto ser "lesbiana" en este mundo de "heterosexuales hortodoxos" lleva en sus emociones heridas profundas... Esas heridas a veces pasan desapercibidas, porque las personas sobrevivimos en nuestro entorno como podemos aún a costa de llevar "las tripas al aire" o el corazón en un puño.
Hemos sufrido la agresión psicológica y emocional de quien no es aceptado socialmente, de quien ha sido visto como un enfermo, degenerado y casi un apestoso ser... Eso no puede estar en nosotras como si no existiera, eso tiene unas consecuencias... Eso ha machacado la autoestima, eso ha dificultado las relaciones de pareja, eso ha construido nuestras emociones con dolores intensos que han provocado debilidades...
Las más jóvenes lo tienen ahora un poquito más fácil, dependiendo del entorno en el que se estén educando. Pero somos legión las de mi generación, (tengo 44), que hemos visto nuestras vidas sometidas a esta condición, y se nos ha ido por el desgüe gran parte de nuestra salud emocional y de nuestras vidas, nuestro tiempo, nuestros años...
Quiero apostar por dos cosas... Una, por recuperar el presente, la vida, la naturalidad, nuestro lugar en el mundo, en la sociedad, con todos los derechos que merece cualquier persona, siento el primero el derecho a la alegría. Y otra, ayudar a quien hoy es joven y necesita respuestas, y aliento para mantenerse firme y fuerte.
Yo he tenido varias relaciones, y todas ellas han sido influenciadas por la falta de naturalidad con la que se ha vivido una relación entre dos mujeres, no ya solo desde el exterior, sino desde el propio núcleo de la relación, sobrevolando siempre el temor, la vergüenza, la ocultación, y esa especie de creencia de que "nuestra pareja es especial y no tiene los mismos derechos a expresarse, a ser, a fluir como cualquier otra relación..., hay que esconderse de una parte de la familia, de los vecinos, en la empresa..., por la calle..., etc...", siendo juzgada de infinidad de formas, la mayoría de las veces de manera peyorativa..., y como mucho..., estúpidamente complaciente...
Y digo... basta! basta! basta! y basta!.
Personalmente he pasado por varias etapas, que van desde la ocultación total, la semiocultación, el ir por la vida pidiendo perdón, la propia vergüenza, el miedo, la aceptación pasiva de ser una ciudadana de segunda, la soberbia, la chulería, la provocación, la ira, la rabia... He asumido situaciones dañinas para mi propia persona como si fueran normales, he aceptado amores a medio gas porque casi que no podía aspirar a más, he sometido a mi autoestima a situaciones de agresión constante y he permitido que mi dignidad pasara a un segundo plano...
Después de superar todo esto..., lo que me ha quedado es la soledad...
Y creo que no soy la única, pues reconozco de manera muy clara que la condición de homosexualidad definida y admitida desde muy joven ha jugado un papel fundamental en todo ello.
¿Tenemos o no tenemos mucho sobre lo que trabajar? Me gustaría que, entre todas, pudiéramos ayudarnos a hacernos la vida más fácil...
¿Cómo lo véis?
Saludos.