No volveré a morderme la lengua. Reventar debajo de las sábanas en gritos mudos. No dejaré que Morfeo me abandone...la mañana es dura si ha sido estéril la noche.
Perderé el letargo de la existencia por existir. Cabeceando en la lucha del día a día. Ya muy pronto, en apenas unas horas...de nuevo sóla. Pero sóla esta vez...no acompañada. Sóla para descubrir de nuevo el silencio reparador. Para beber mi taza de café, admirando mi pequeño espacio. Despojar sin prisas el dolor de las paredes de mi corazón. No fue fácil la decisión. Perdí de diferente forma, perdí.
Recorreré cada rincón desnudo de sus pertenencias. Esas que eran propias. Secretamente sé, que olvida detalles que serán consuelo mío, de su paso por mi vida. Aunque ella haya sentenciado en sus pensamientos y sus palabras...jamás me amaste. Mi vida tiene un aroma mezclado con ella. Y seguirá ahí aunque menos intenso.
Podría haber sido diferente, pero en esencia igual. Una se va, la otra queda. Una dice la otra escucha y calla. Una busca la mirada, la otra mira más allá...al horizonte. Quizás ahorrarnos palabras, gestos, acciones que dejaron cansadas nuestras ganas de mantener el contacto. No ahora, ni creo que después... tiempo habrá que pasar. Tal vez nunca. Pero siempre queda los detalles olvidados. Detalles que algún día echará en falta....
Me quedan unas horas...