De los párpados cerrados
brotaron dos lágrimas lentas.
Se adentraba en el espacio negro
que hay detrás de los ojos -
sólo los grandes aman la monotonía -
Comprendió que estaba fuera
de la diversión del mundo -
que estaba cerca de la cosa -
en la cosa misma, casi.
Y supo que estaba sola
con las cucarachas -
con los animales de la tierra -
que pertenecía a una especie
que rechazaba.
En Dios estaba -
en la inmisericorde luz -
en el Amor que existe antes del Amor.
En la Acción quieta
del árbol y la roca -
siendo -
comprendió el lujo del movimiento animal -
cualquiera, el más pequeño -
y le pareció una huída el frenesí humano.
El esfuerzo inmenso de la voz
para nombrar -
construyendo la altura de las civilizaciones -
así, diciendo en la pasión
para poder caer hacia el fracaso
y vivir, finalmente.
¿O morir?
No lo sé, todavía no lo sé.
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...otro mundo es posible...
Naara