El arzobispo de Zaragoza considera que una ley que permitiese la adopción de niños por parte de parejas gays "atentaría injustamente contra la dignidad del niño", al tiempo que considera que es "un proyectil lanzado contra la institución matrimonial".
Yanes, ex presidente de la Conferencia Episcopal Española, se pregunta en la última publicación semanal de la Diócesis de Zaragoza "qué tipo de derecho se puede invocar para que un niño tenga que vivir y crecer premeditadamente sin la figura del padre o de la madre". En una carta abierta dirigida a sus feligreses en su habitual editorial "La voz del prelado", Yanes se pronuncia sobre las informaciones aparecidas relacionadas con el Pleno de las Cortes de Aragón en el que, con el rechazo del PP y la abstención del PAR, se aprobó el pasado diciembre la toma en consideración de una proposición de ley de IU que pretende modificar la ley de parejas estables no casadas para permitir la adopción de menores a los homosexuales. Según el arzobispo, leer que "Aragón permitirá a las parejas homosexuales la adopción de los niños" es "una mala noticia para los niños que van a ser adoptados por estas parejas", por lo que "me siento en el deber de ofrecer a todas las personas de buena voluntad y de recta conciencia, unas reflexiones orientadoras", agrega. Yanes se pregunta "qué tipo de derecho se puede invocar para que un niño tenga que vivir y crecer premeditadamente sin la figura del padre o de la madre". En la publicación el arzobispo señala que "no hace falta ser experto en psicología o pedagogía modernas para saber que la falta de la figura paterna o materna no se sufre sin graves dificultades en el desarrollo de la personalidad".
[b]Las "justificaciones" de Yanes[/b]
Esta carencia "agravada en el caso de la unión homosexual por la presencia de dos 'padres' o dos 'madres', exigirá en el niño un esfuerzo aún mayor para poder alcanzar un perfil sólido de su identidad sexual normal". "No es por tanto posible calificar de discriminación el que las leyes prohíban la adopción a los homosexuales", sino que "más bien hay que pensar que una ley que lo permita atenta injustamente contra la dignidad del niño. Tanto más cuando en estos momentos hay matrimonio idóneos, constituidos por varón y mujer, dispuestos a adoptar niños", considera Yanes. Además, afirma que los niños que "por desgracia" han sido privados de una familia propia "no deben ser sometidos a una nueva prueba" y "tienen derecho a crecer en un ambiente familiar que se acerque lo más posible al de la familia natural que no tienen". En cuestiones relativas a la vida y la educación, "el primer derecho que hay que tener en cuanto no es de los adultos, sino el de los niños ya nacidos o todavía por nacer". Según Yanes, "hay quienes en estos casos esgrimen un supuesto derecho de cada uno a organizar su vida privada como quiera, mientras no atente contra el bien de los demás. Pero en el caso de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales se atenta contra un derecho y un bien fundamental de los niños que van a ser adoptados", un derecho que "los poderes públicos tiene la obligación de proteger".
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