10 DE JULIO, 1990 Nada tengo para ofrecerte. Ninguna riqueza que darte. Ni la cabra de oro donde duerme el sueño de los siglos, ni la frágil flor y ardiente del olivo, ni armaduras y antiguos…
Upss! ¡Creo que podría ser yo esa mujer! ¿Qué pasará ahora… llegará la botella a mis manos, se estampará en mi cabeza (en cuyo caso Aylas podrá leer bien la letra pequeña) o pasará de largo? Esta…
10 DE JULIO, 1990 Nada tengo para ofrecerte. Ninguna riqueza que darte. Ni la cabra de oro donde duerme el sueño de los siglos, ni la frágil flor y ardiente del olivo, ni armaduras y antiguos…
Upss! ¡Creo que podría ser yo esa mujer! ¿Qué pasará ahora… llegará la botella a mis manos, se estampará en mi cabeza (en cuyo caso Aylas podrá leer bien la letra pequeña) o pasará de largo? Esta…