Foros / General / Literatura Archivo 2002–2016

Algo de cosecha propia

229respuestas

Lo abrió Insomnia el

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raiza #61
Sol1 Wrote:...me hubiese gustado, hubiese comprendido, que antes de mover los textos de "Mis garabatos...", me hubieseis avisado... hay formas correctas y formas incorrectas de hacer..., ésta que habeis practicado es de las segundas!

Tenía escrito 20 textos, que ocupaban 3 pág, incluidas otras aportaciones muy buenas de diferentes foristas, comentarios y textos, en fin, repito, las cosas no se hacen así!

El titulo Cosecha Propia era tal vez más adecuado? más adecuado que Mis Garabatos?, habermelo dicho, tal vez lo hubiese cambiado!

Un saludo!
Sol1

P.D. En cuanto a lo que dice Spam: lo que esta escrito en Cosecha Propia antes "Mis garabatos..." no es copiar y pegar de otros autores, esa es la diferencia con "el rincón de las poetizas".

Hola,Sol1. Mis disculpas por las molestias y creo entender tu malestar. El asunto es que en el Foro tenemos por norma leernos las normas (aunque suene redundante). Una de ellas es revisar primero si no hay un tema abierto en un post antes de abrir otro que sea semejante. En este caso, el Foro une a los semejantes en orden cronologico. Esto es, que quedara primero el que fue abierto primero. No es cuestion de gustos de las webmistresses ni de las domadoras.

Ahora bien, si quieres un espacio abierto unica y exclusivamente para tus escritos y que nadie mas aporte los suyos,excepto para comentar los tuyos, deberas acudir directamente a la Webmistress popnoart. Tambien ella dispondra la forma como pediros permiso para llevar la pagina o hacer los cambios necesarios.

Quisieramos poder avisaros de todo lo que hacemos,pero lamentablemente no tenemos casi tiempo disponible y esta pagina se lleva por amor al arte. Creeme,sois muchas y son muchos mensajes al dia para moderar,lo noteis o no. Lo que no veis (mensajes denigrantes,abusos, spam,trolls,mensajes repetidos,etc) es producto del trabajo silencioso de un equipo que solo pide que colaboreis un poquito a la hora de darle al boton Enviar.

Por cierto, he visto que has editado tus mensajes y colocado un icon_redface.gif en su lugar.Te pregunto: ¿no hubiese sido mejor esperar la respuesta antes de tomar esa decision? porque pudiera llevar a malinterpretaciones icon_rolleyes.gif

Para mas informacion, http://www.lesbianlips.es/lesbianlips/normas_uso.php

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***Que la über-oscuridad se extienda***

"There must be some way out of here" ,said the joker to th
sol1 #62
Hola, Raiza:

Intentaré contestar en orden, ya que soy muy dispersa a la hora de escribir misivas, solo me siento cómoda cuando vienen mis musas a visitarme y creo alguno de mis garabatos..., los cuáles una vez creados son como los hijos, empiezan a tener vida propia y como tal, voz y voto, y esto me enlaza directamente al segundo punto:

gracias por contestarme, ya que comprendo vuestra falta de tiempo, y como tal falta, es importante que lo dediquéis a menesteres más urgentes.

Es cierto lo que dices, reconozco que no me leí las normas del foro, simplemente algunas cosillas, me sentí bien, cómoda, y por lo tanto, decidí que era el lugar donde quería hacer un huequito para mis garabatos..., es más, ellos mismos al verse bajo un titulo para el cuál no habían sido creados me pidieron que los sacase de allí, seguramente en un arrebato de ira visceral, por otra parte, típico del artisteo en general y de las palabras (como es el caso) en particular.

Me gusta, apreciada Raiza, que me recuerdes lo del orden cronológico y la semejanza en los post, seguramente, se os ha pasado todos los jarris poteres que han abierto. No sé que orden cronológico tienen, ni tampoco su semejanza, me gusta otro tipo de lectura, pero si he podido apreciar, sin embargo, que Insomnia abrió su Post en Octubre del 2005, el 10 concretamente, en Octubre, aunque no recuerdo la fecha también lo había abierto yo, con la diferencia que hasta el día de hoy, Insomnia escribió dos textos, mientras que yo, tenía publicados 20, en fin, tendría mucho más que decir al respecto, pero no lo haré.

Lo que si me gustaría decir públicamente es que, NO deseo un espacio pura y exclusivamente para mi, lo que SI deseo es que mis escritos estén bajo el titulo para lo que han sido creados por mi, y no bajo ningún otro, también decir que me gustaban mucho las aportaciones que habían echo las foristas que no voy a nombrar por temor a olvidarme de alguna, ya que todas tenían un valor incalculable para mi.

Por ultimo, pedir disculpas por cualquier trastorno que os haya ocasionado, y a modo de explicación decir:

Quería darle a mis garabatos... un pequeño lugar en un espacio creado por mujeres para mujeres, que es donde yo me siento a gusto conmigo misma y ellos a su vez con el entorno, de todas formas confío en vosotras y en vuestro bien hacer, y sé que resolveréis el tema como mejor sea para el bien del foro que es lo que importa. También felicitaros por vuestro trabajo, es maravilloso.

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... entre ningún lugar y el olvido...
raiza #63
Sol1, si revisas bien mi respuesta, veras que te decia que el orden cronologico lo determina el Foro, no nosotras. Asi, un post abierto primero ,con fecha 10 de octubre del 2005, dara su nombre a los que se unan a el al ser creados con posterioridad,como ocurrio con el que abriste tu,con fecha 29 de octubre del 2005.

No se, supongo que para espacios personales quedan los diarios en la red,los blogs,los cuales pueden redireccionarse desde aqui. Lo que me gustaria que vieras es que hay registradas, hasta la fecha, 10.955 usuarias. Si tan solo el 10% de ellas decidiera que ha de tener un espacio unico en la pagina,esta colapsaria,como ha ocurrido otras veces,llevando a las Webmistresses a mudar la pagina y su gigantesca base de datos de servidor en servidor, lo cual ha encarecido su mantenimiento. Como imagino que sabes, nadie aqui paga por disfrutar de este espacio ,yaunque nos gustaria complaceros a todas, ello es imposible.

De los "jarris poteres" puedo decir que hay un post por cada libro y por cada pelicula. No conviene unirlos todos de una vez pues es referencia cronologica para cada usuaria que haya leido los libros (o uno solo),los quiera leer o este buscando informacion al respecto. Y te concedo que se nos haya pasado por alto ordenar algunos posts que asi lo requieren,pero el tiempo es poco y el trabajo es mucho y, tal vez, si algunas usuarias colaboraran leyendo las normas de la pagina antes de entrar a abrir posts sin ton ni son,escribir mensajes con mayusculas,subir imagenes demasiado grandes que descuadran la pagina y enlentecen la navegacion, el tiempo y el trabajo nos rendirian mas (y esto no lo digo por ti).

Algo que se nos ha escapado es el hecho de que el post no es de Insomnia ni de alguien en particular, sino de las usuarias de LL. El hecho de que alguien abra un post no le convierte en dueñ@ del mismo y, de hecho, creo que se abrio para que cada quien que tuviese un escrito propio lo subiera alli. De la calidad o la cantidad no hablo porque no me es permitido caer en ese terreno. Como podras ver, no solo Insomnia (y le pido disculpas por utilizar su nick sin su permiso) escribio alli sino que fueron varias usuarias, quienes amablemente compartieron sus escritos y comentarios. Creo,por otra parte, que este no es el lugar para esta aclaratoria,sino en Ayuda, Sugerencias y Comentarios. Espero no tomes a mal si las Webmistresses deciden mover esta parte hasta alla pues es alli donde se resuelven los problemillas de la pagina.

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***Que la über-oscuridad se extienda***

"There must be some way out of here" ,said the joker to th
merlinaluna #64
Bueno, en fin, son cosas que pasan. Y sí, el foro es enorme, por eso mismo hay que mantener un cierto orden como comenta Raiza

Sólo me pasaba por aquí para decirte que me gustan bastante las ideas que planteas (Sol1) para futuros textos ;) y que me da que me he perdido alguno de los últimos. Así que si resulta que aún los tienes por ahí... ¿me los podrías pasar? o colgarlos en la página de nuevo icon_wink.gif

Un beso a todas!! kiss.gif

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Stand my ground, I won't give in, I won't give up, no more denying I've got to face it... (de Within Temptation)
raiza #65
Gracias,Merlina guapa. Si es que a mi tambien me gustaron los escritos que subio Sol1,no lo puedo negar.

Un besazo

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"There must be some way out of here" ,said the joker to th
mariana_sanchez #66
Esto lo acabo de escribir y no le consigo un titulo pero igual hay va

Quedate un momento y dejame explicarte lo que siento por ti, tal vez pienses que estoy loca y es muy probable que sea asi, pero esto que estoy sintiendo me quema tanto y no se que hacer con ello, se que el amor nace en forma natural y libre como el viento, eso esta claro en mi.

Pero la verdad es que nunca me senti de esta manera y trato de convencerme que esto tal vez no pueda ser, que solo sea algo que vino y se vaya tan rapido como llego, pero pasa el tiempo y ese sentimiento continua en mi.

Nunca imagine cuando te conoci que esto pasaria, tan solo me sorprendi porque llegaste y me volviste la vida un lio, el mas hermaso de todos, no se que vaya a pasar, no se si abra un final o tal vez un principio, solo se que pierdo el miedo cuando pienso en ti me haces libre y veo el amanecer tan distinto que no hay nubes que apaguen esto que siento y que no puedo evitar.

Tal vez todo esto sea una tonteria pero dime como hago si mi corazon no ve barreras cuando piensa en ti porque te siente tan cerca aunque en la realidad no sea asi.

BESITOSSSSSSSSS icon_wink.gificon_wink.gif
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La distancia no mata al amor, solo muere si no se siente de verdad

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La distancia no mata al amor, solo muere si no se siente de verdad.
canno #67
Cierro los ojos y me imagino un mundo, donde tan solo con soñar las cosas se hacen realidad, donde tan solo con un suspiro le digas a alguien que le amas, donde tan solo con una mirada pidas un beso y con un dedo des una caricia tan suave y tan intensa como hacer el amor.
Donde el soñar, imaginar, amar y querer sean lo mismo.
Donde un suspiro, una mirada, una caricia, y un beso te hagan sentir la persona más feliz sobre la tierra.
Y que el suspiro llegue a tu corazón, la mirada toque tu alma, mi caricia cobije tu piel y mi beso...
Que nunca nadie lo pueda borrar de tu alma, tu cuerpo y tu corazón...
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No hay instrucción autoritaria que dar ni ningún ideal a seguir. No hay ningún camino en particular. Sin embargo, busca tu camin
mariana_sanchez #68
Otra mas sin titulo q le voy a ser xdddd jajajaj

Que difícil es decir adiós, que difícil es perder las esperanzas esas que un día fueron todo para ti, no hay nada que el tiempo no supere pero muchas veces el camino es largo y truncado complicado de llevar y duro de aguantar. Cada palabra me hace recordar lo que significas para mí, cada sonrisa que tu me regalabas me hacían grande aunque no lo supieras; se que cada día será difícil de llevar porque sigues conmigo a pesar de lo que mi corazón decidió por mi, nunca espere que esto me llevara al punto de no continuar alejándome de aquello que una vez fue brisa de mar, suave, fresca dulce y serena porque esos es lo que mi corazón siente y no lo puedo evitar.

Nunca espera nada de ti porque se que en el corazón nadie manda y eso esta claro en mi, pero que difícil es saber que tu corazón no es ni será para mi se que este sentimiento es difícil de admitir y mas aun cuando no se sabe con claridad lo que se siente, dicen que la mejor forma de olvidar es la distancia o mirar a otra persona pero eso al final te daña aun mas porque el olvido es el recuerdo para siempre y ese es el que importa, por ahora solo esperare y dejare que pase lo que tenga que pasar solo espero no perderme al final.

BESITOSSSSS icon_wink.gificon_wink.gif

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mariana_sanchez #69
NOCHES DE ESTRELLAS

Hoy de nuevo estoy como cada noche mirando las estrellas, ellas son en mi vida esa otra parte que necesito en momentos donde la soledad me invade y me hace presa de mis pensamientos, ellas son mi inspiración en dias donde siento que nada tiene sentido.

Hoy desde mi ventana observe una estrella que no era conocida para mi, ella en medio de un mar de sentimiento me deja ver lo que mis ojos se niegan ver, no se si fue casualidad o tal vez quiso decirme eso que no consigo decirlo por mi misma.

Senti en ese momento una paz que no habia sentido antes, me senti fuera de lugar mirando el cielo con todas sus luces con la luna y su brillo fue un viaje que no esperaba, fue una dulce sensación de tranquilidad en medio de un torbellino de sentimientos que me confunden, en ese momento solo deseaba estar dentro de ese firmamento donde sin estar senti esa paz y tranquilidad que muy pocas veces la vida nos regala.

Ahora estoy de nuevo en el comienzo de todo, empezar a caminar con un miedo terrible de caer otra vez y no poder levantarme de no poder continuar o tal vez cerrar este ciclo y dejar de soñar, lo cierto es que esto parece difícil de llevar y difícil de imaginar pero que la realidad te grita aquí estas y debes continuar aunque no sepas lo que pasara.

Al paso de la noche las estrella una a una se van alejando y con el le da paso al sol ese sol que brilla con tanta fuerza que ciega aunque no lo veas, con el llega otra dias mas donde volvere a soñar, llorar, reir, querer y amar aunque se que no sera facil porque la noche volvera a caer y con ella nuevamente desare estar alli donde las sueño se hacen realidad, solo en mis noche de estrellas, luna y paz

BESITOSSSSS icon_wink.gificon_wink.gif

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mariana_sanchez #70
Heyyy esto lo escribí hace unos días a eso de las 4 de la mañana xdddd tendré que hacer algo con esto inspiración a la hora que llega jajajaja

MI UNICA VERDAD.

Hoy de nuevo vuelvo a escribir estas líneas que un día decidí escribir por ti, hoy como cada noche mis sueños son tuyos a pesar de este silencio y este vació que siente el corazón.

Se que mas haya de todas estas sensaciones que me confunden y me llenan de miedo que me absorbe tanto que se reflejen en mis ojos y mi corazón estalla llanto, en un mar de lagrimas sin que pueda detenerlos, a pesar de esto sigues siendo mis mejor despertar.

No le puedo reprochar a la vida por haberte conocido, por sentir, por reír, por quererte, no puedo porque seria negarte, olvidarte, borrarte y eso esta muy lejos de mi.

Es cierto que en el corazón solo manda el y hay no ahí nada que pueda hacer, pero he aprendido que cuando de verdad quieres, cuando amas con el alma dejarlo libre es la mejor opción.

A veces pienso que fui cobarde al dejar las cosas así, pero elegir entre lo que siento y la cobardía, sin dudarlo prefiero ser lo segundo, pero sabiendo que tu eres feliz, se que la distancia es el olvido, se que el tiempo puede ser un arma de doble filo, pero solo espero que esa misma distancia y tiempo no permitan que te olvides de mi como yo nunca me olvidare de ti.

Perdóname por quererte, sabes que no es fácil para mi cada palabra que ahora escribo pero esta es la mejor manera que tengo para decirte lo que siento, ahora solo me queda un alivio extraño, tanto que no se como describirlo pero al mismo tiempo una lucha interna con esa promesa que hice y que espero cumplirla.

Pero a pesar de todo sigues siendo en mi vida ese pedacito de cielo que el destino me regalo, mi anhelo, mi risa y mi única verdad.

BESITOSSSSS icon_wink.gificon_wink.gif

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nefertiti #71
VALENTÍA

Creo que estoy ilusionada con algo que se llama valentía, aún no nos han presentado, pero creo que ya me voy acercando a ti, a tu entorno valor, a tu bandera tan significativa, ¡yo que creía tenerte cuando me sentía mal! y todo eso era un pequeño teatro con mis neuronas de actrices y mis ojos de focos, mi voz era el apuntador, la que siempre estaba atenta por si alguien se equivocaba mas mi voz era la única que se equivocaba, era el director de nombre corazón quien a golpe de latido me decía que me estaba confundiendo y me estaba quedando en blanco, (cuando los focos se fundían y mis actrices seguían sin luz, recapacitan), ¡tu valentía! La que no encuentro entre tanta oscuridad, haz que termine pronto la obra de teatro y así poder ver toda la sala amueblada, simétrica y ordenadamente con toda esa luz potente, con la cual empezamos a conocernos y que poco a poco se fue apagando, valentía, no empieces la próxima obra de teatro, serénate y vuelve a ser la protagonista.

mariana_sanchez #72
aqui esta, anda que no me costo decidirlo pero bueno otra mas de muchas mas o eso espero

SOLO ESTO.

Esta noche le hable de ti a las estrellas, esas que me acompañan todos las días y en cada momento, le dije lo especial que eres, porque estas conmigo cada vez que necesito de una mano que me ayude a seguir cuando no me siento completamente en mi.

Le dije lo terca, lo linda y lo atenta que eres porque eso ultimo es lo que hizo que te adueñaras de mi, tan solo con una sonrisa me basta para olvidar mi mas grande pero hermoso error, el amarte aunque sea solo en silencio, esa manera de hablar, de reír, de soñar derriban cualquier obstáculo que veo en mi.

Solo un momento basto para cegarme y a cada instante mas ciega por ti estoy, necesite mucho tiempo para olvidar el miedo de quererte para decirte todo lo que tengo que decir, que eres única y eso solo mi corazón lo ve, lo respira, lo anhela y lo siente en cada poro de mi piel.

Tan solo eso es lo que puedo darte, un tonto corazón que no deja de amarte, que no quiere nada si no estas cerca de el, es mucho lo que pide pero poco lo que espera, solo el saber que el tiempo pasara y tu estarás aquí muy cerca de mi.

No tengo nada mas que simples palabras que son inútiles cuando el viento pasa sin detenerse sin darse cuenta que estoy aquí cerca pero lejos de ti, lo mas probable es que pienses que soy una tanta obsesionada y a veces pienso que es así, pero de lo que estoy muy segura es que nunca te dejare aunque el miedo me acompañe y la duda me invada, solo tengo mis palabras que son pocas pero ellas te dicen lo que mi corazón no tiene el volar de decir.

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La distancia no mata al amor, solo muere si no se siente de verdad.
terry #73
Beuno, yo no soy una gran escritora.. pero este pensamiento surgió alpensar en mi amada, es mi preciosa nena que esta lejos de mi... y bueno deseo comparitlo con ustedes n_n

Extraño tu brillo

Mi bello sol... hace tantoque no te veo, hace tantoque sólo me acompaña la oscuridad y la soledad... necesito verte, ver tus hermosos ojos... tu sonrisa sin igual...

Extraño ver ese brillo que destellas,que regalas a cualquiera que desee aceptarlo, ese brilloque ilumina mis ocuros dias de esta amrga existencia.

Porque se bien que el brilloque yo demusetro sólo es un debil reflejo delque tu me das... del que tu riegas a tu paso; yo sólo osy la luna, ese astro que no se llega a compara con tu grnadeza...

Muchos dirian que sólo te alabo y te idolatro... tal vez tengan ra´zón,peor no son capaces de ver dentro de mi corazón y de mi alma... pues si sabieran leer ese lenguaje tan secreto sabrian el por que de mi actuar... sabrianque no solo es adoración... sino que es puro amor.

El amor mas grande que puede haber un amor qeu no se fija en espacio, tiempo, distancias o barreras... es por ello que extraño tanto tu brillo esa luz que ilumina mis grises dias.

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Una hermosa noche de luna, hace que despierten mis deseos más intensos...
koruko #74
Weno yo tngo un monton de escritos, los mas bellos de las 2 veces q he estado enamorada realmente, que ha sido de 2 chicas...

esto lo escribí anoche mismo :)

En la vereda de este camino,

me encuentro sola si no es contigo.

Te busco, paso a paso, olvidando todo lo sentido,

incomparable, indiscutible, real y querido.

Mi corazón te reclama...

y se desmenuza cuando la sangre

se demora en su espera,

palpitando tan profundamente,

que parte del aire respirado, en mí se queda.

Por eso cuando te veo, suspiro,

expulso de mis entrañas, el soplo de aire de amor,

que en la vida por tí me resta.

Lo dejo escapar hacia tu sombra,

para que te arrope, que descanse a tu vera.

Mientras, entre mis brazos vacíos,

abrazo mi propia condena,

la cual no es más que amarte

y deshacer todas tus penas.

Me resguardo en mi silencio,

con el reloj detenido en el momento,

que pude ver tu rostro, soñando bajo mi cielo.

No te olvidaré nunca, noche clara y piel desnuda,

tez tenue, triste y lejana a mis ojos, tu figura.

No quedará nada más, que no sean los momentos

donde quisiste detener el tiempo,

perderte en la dulzura...

... la dulzura de nuestros besos, al rozar la locura...

... esa feliz locura de amar,

sin que importara nada más que cada una...

Mi sueño, se estremecem

cayendo mis párpados cansados,

a la par que esta tinta,

sobre un papel se mece...

Por tí no hay amor que no sienta,

cuando me abriga el calor tus brazos...

te extraño mi vida,

tanto... tanto... extraño tu cercanía que me cobija,

ese suave y cálido manto.

Mi dulce poesía, mi musa y dama...

me arrebatas cada suspiro en la noche

cuando mi palpitar tiembla

y se esconde del temor

de perderte algún día...

Sin que me quede tiempo, o espacio,

lucharé por ti... hasta donde el sol se esconde,

por ser mi estrella y guía,

mi lucero, de hermoso semblante,

sutil perspicacia, y en las oscuridad... mi agonía.

Por la libertad de vivir y de amarte,

por anhelar hacerte feliz

y que tu sonrisa, se aferre a la mía...

icon_rolleyes.gif

lunaymar #75
Hola....quería compartir este texto con vosotras...No sé si este es el lugar correcto..si no es así pido perdón anticipadamente

Un beso

icon_smile.gif

Ella le odió. Le odió al comienzo de esas largas jornadas sin poder hablar, sin poder reír, sin poder hacer ningún ruido. Le odió con violencia mientras, escondida, miraba por la ventana jugar a sus compañeros mientras él se apoyaba en su hombro con gesto prohibitivo. Durante días solo se miraron, los ojos de ella bañados de preguntas y dudas, y en los de él reflejada una paciencia absoluta. Ella se negaba a habituarse a él, pese a que en aquellos días, durante horas, él era su único acompañante. La rutina con su triste andar, hacía pasar las jornadas. Ella dejó sus preguntas olvidadas en algún lugar, y ya solo acudía a sus encuentros revestida de indiferencia. Sabiendo que era algo inevitable. Sus citas siempre transcurrían de la misma forma, ella medio escondida tras aquella ventana mirando anhelante la calle y la vida exterior, o sentada en un rincón de aquella habitación con los ojos perdidos en la nada.

Una mañana él le regalo un libro. Lo puso junto a ella, que lo miro con recelo, sin tocarlo. Días después hastiada de aburrimiento, cansada de mirar por la ventana, y sin ser capaz de identificarse aún con él, ella tomó el libro y empezó a leer. Durante días leyó mientras él asentía, mirándola desde un rincón. Se fueron sucediendo los presentes. Él le fue regalando mil mundos. Mundos en forma de libros que ella leía con avidez. Mundos en forma de folios en blanco que ella rellenaba de palabras, la mayoría de veces sin sentido. Mundos en forma de poesía que dieron calor a su alma. Era su manera de abrirle la ventana, y dejarla escapar lejos. Lejos de su presencia.

Un día, cuando ella ya ni lo esperaba ni lo deseaba, sus encuentros cesaron. A ella le abrieron, de nuevo, las puertas al mundo real. Y los que la habían empujado a los brazos de él, la incitaron a abandonarle. Volvió los ojos hacia él y le dirigió una sonrisa de despedida sin saber que decir. Nunca habían cruzado ninguna palabra y aún así se entendían perfectamente. Pero aquel día él si le dirigió unas palabras que a ella le costo escuchar.

- Recuerda que cuando me necesites estaré cerca. Para mostrarte mundos nuevos, o recordarte los que estos días has conocido - Ella asintió y salió de allí.

Años después ella sigue amando esos mundos que sin su ayuda, quizá no habría conocido. Y a veces le busca y se encuentran, lejos de los ojos de todos. Porque como diría Benedetti: que esplendida laguna es el silencio. Y lo que enseña

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Si el amor como todo es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma
cala_ithil #76
Uy... Ahora que lo veo todo junto... Caray. Si alguien se lo lee se merece un premio... icon_redface.gif ¡¡¡Es enorme!!! Pero en fin, que espero que alguien le eche un ojo. Besos.
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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)
cala_ithil #77
Para aquellas que se pasen por mi espacio, esto les sonará repetido. Pero decidí traerlo aquí para aquellos que no vayan curioseando y a los que les guste leer este tipo de historias.

Y ya que estamos, haré una aclaración sin importancia real... Este relato está escrito en tercera persona, pero me gustaría que os fijarais en que no es tan lioso como parece. Cuando no utilizo nombres, procuro usar algo que diferencie a mis protagonistas. En este caso, utilizo lo que he decidido llamar tercera persona progresiva. Cuento la historia desde la perspectiva de la chica de Madrid, ¿no? Todas os dareis cuenta de ello cuando leáis. Pues bien, a ella la trato de una manera más cercana, nunca utilizo el pronombre para referirme a ella. Sin embargo, cada vez que la palabra en sí aparece ("ELLA") es como referencia a la otra chica, más lejana del punto de vista, así que más lejana gramaticalmente. Espero que me hayáis entendido, si no, acepto comentarios en plan ??????????????????????? icon_lol.gif Espero que esta aclaración os ayude a entenderme un poquito mejor.

Ensalló sus palabras una vez más. Podía ser que dijese algo incorrecto. Algo que la molestase. Y lo último que quería era enfadarla o fastidiarla. Al menos no la primera vez que se veían. Estaba emocionada. Le temblaba la voz y se hacía un lío con sus pensamientos. Pero tenía la esperanza de que todo saliese bien. Ella era muy comprensiva, muy cariñosa. Lo último que haría era burlarse de sus nervios. Al menos no al principio. Luego sí, le encantaba vacilar. O no... Dios, no tenía nada claro. ¿Sería ella la misma persona? Igual se comportaba de un modo distinto. Ya la había avisado. Pero se negaba a creérselo. Ella era ella. Y no había más.

Faltaba poco para que llegase el metro. Habían quedado en la plaza del dos de mayo. Ella se movía muy mal por Madrid, y además no tenía el bono mensual. Lo mejor era ir a buscarla. Habían echo un trato. Las dos solas, sin nadie más. Y allí, en la plaza, como podía ser en cualquier otro lugar. Daba igual, el caso era conocerse en persona de una maldita vez. Llevaban mucho tiempo hablandole a una pantalla, y vislumbrando sus caras a través de una cam. No era el modo de conocerse. En eso las dos estaban de acuerdo. Cuando el primer vagón pasó delante suya, la arrancó con cierta violencia de sus pensamientos. ¿En qué pensaba realmente? Ni ella misma lo sabía.

La plaza estaba tranquila. A esas horas no solía haber mucho ajetreo. Pero los nervios substituían el bullicio por el sonido de los latidos de su corazón, tan acelerados que parecía que acababa de jugar un partido. Sonrió al pensar en la ironía. Pero el pánico podía más. Recordó la vez que había comentado que si algo en ella no le gustaba saldría corriendo. En el momento las dos se rieron, pero allí, sola en el parque, pensó en que era la mejor idea que se la había ocurrido nunca. Cuando se dio la vuelta para marcharse, se la encontró de frente, con una sonrisa y una rosa roja en la mano. Lo único que a certó a decir fue:

- Hola.

Pillada in-fraganti en medio de una huída. ¿Cómo podía tener tan mala suerte? Estaba segura de que no era la hora todavía. Pero ella ya estaba ahí, con rosa y sonrisa puestas. Maldita En fin, el daño ya estaba hecho. Ahora había que quedarse y apechugar con las consecuencias. Pero ¿Por qué no era capaz de articular palabras?

- Hola, chica. ¿Ya te ibas?

- Ehhhh No. Sólo Iba hasta el quiosco de la esquina a comprar estoooo ¡Chicles!

- Vaya. Pues en ese caso te acompaño. O mejor, tengo alguno por aquí ¿Fresa o Hierbabuena?

- Mmmmm Fresa.

- Tú siempre tan dulce

Sus mejillas se calentaron ante el contacto de sus palabras. Una cosa eran los cumplidos cibernéticos. Había llegado a creer que cuando se viesen en persona encontraría a otra chica distinta de la que conocía Al parecer se había equivocado. La del mucho ruido y pocas nueces había resultado ser más fruto seco de lo que quería dar a entender. Bajó la mirada para evitar que se viese su bochorno, pero era tarde. Ella se reía. Se sintió herida y reaccionó.

- ¿Se puede saber de qué te ríes?

- Pues de la ironía

- ¿Qué ironía?

- Era yo la que parecía más de lo que era, y tú la sincera que no iba a cambiar. Pero estás muerta de vergüenza. No pretendo que lo pases mal. Todo lo contrario. Pretendo Bueno. Mejor te lo digo dependiendo de cómo acabe la tarde, si te parece

- Ehhhhhh Bueno

¡Touche! Por dentro sintió el calor de una inevitable sonrisa. ¡Qué pelota era! Y cómo le gustaba eso En parte por eso le había caído tan bien. ¿A quién no le gusta que realcen sus virtudes y se olviden de sus defectos. Había poca gente que hiciese lo que ella. Era especial. O como ella se definía: un perro verde. Rara, extraña, diferente, especial Le llamasen como le llamasen siempre se daba por aludida. Y es más, lo aceptaba y le gustaba Así podía diferenciarse del resto de la humanidad, como pocos podían hacer.

- Y bueno ¿Tenías algo pensado para esta tarde? ¿O podemos improvisar?

- Pues no sé ¿Me invitas a tomar algo?

- ¿Sólo eso? Uy, uy, uy Mejor me dejas improvisar a mí. Ven. Vamos a la estación que hay aquí cerca. Quiero que me enseñes Madrid

- ¿Estás loca? Te vas a gastar un dineral en metro

- No Tú hazme caso. Llévame a los lugares a los que sueles ir. Me gustaría conocer tu vida

Se subieron al metro. Había asientos libres, pero ninguna se sentó. Se apoyaron cada una en una de las puertas del vagón. Ella no desviaba la mirada. Permanecía con la cabeza ligeramente agachada, con una intensa mirada fija en la chica a la que acababa de conocer, y una sonrisa de medio lado que parecía... ¡Dios! Parecía sugerir un millón de cosas... O miles de millones... ¿Y las ganas repentinas que le habían entrado de decir que si a todas ellas? Increíble. Se moría por un beso. Pero también moriría si ella la rechazaba. Prefería esperar, guardar las cartas que tenía y jugar sobre seguro...

Pero ella no. Se incorporó y se acercó lentamente, esquivando a un hombre sudoroso que se agarraba a una de las barras. Se acercó a unos pocos centímetros de su oído y le susurró con una voz dulce y melosa, especialmente ensallada para la ocasión:

- La rosa es para tí, princesa. No pensarás que la traje para que conociese Madrid...

Y después de un cálido beso en la mejilla, depositó la flor en sus manos temblorosas. Y sin dejar de sonreír, volvió a donde estaba, ante la atenta y lasciva mirada del hombre que se interponía entre ellas. Pero una simple mirada fugaz a los ojos que la recorrían de arriba a abajo, cargada de desprecio, sirvió para que el hombre recogiese sus ideas y se largase. Era una chica con mucho carácter... Pero eso no era malo... ¿O sí?

Se bajaron antes de lo esperado, sin fijarse siquiera en la estación. Ella la agarró de la mano y la arrastró a fuera del vagón. Sin saber ni por qué, ambas corrieron hacia la salida del metro, encontrándose con que habían salido exactamente en Chueca. ¿Casualidad? No, seguro que no. Ella sonreía con picardía. Pero antes de que pudiese reacionar, se echó a correr calle arriba. Apenas tuvo tiempo de seguirla.

Corría como una loca, como si perderla fuese lo peor que podría pasarle en el mundo. Pero de pronto, al girar una esquina, se encontró con que no estaba allí. La asaltó la desesperación. Pero unos brazos la cogieron por la cintura y la atrageron hacia el portal más cercano. Cuando se quiso dar cuenta, estaban pegadas, separadas sólo por unos centímetros de aliento jadeante. Nuevamente se alzó un susurro:

- Estás muy guapa cuando corres.

Pegadas una a la otra, respirando con dificultad después de la carrera, no podían evitar perderse cada una en los ojos de la otra. ¿Qué había entre ellas? Fuego, pasión, amor Ninguna de las dos acertaba a adivinarlo, pero el caso es que había algo. Y no pensaban desaprovecharlo. Se lanzó con un impulso leve a su boca, pero cuando estaba a punto de rozarla, ella se apartó de encima y tiró de la manga de su camiseta para arrastrarla con ella a las escaleras del portal.

- Siéntate, por favor.

La obedeció, sentándose un tanto asustada, apretando el tallo de la rosa y clavándose una espina. La flor cayó al suelo, seguida por una gota de sangre. Pero ella cogió su mano y acercó la herida a sus labios.

-Pensé que no tenía espinas

- Princesa, una rosa sin espinas no es una rosa

Se quedaron en silencio, mientras ella chupaba la sangre de la herida, arrodillada a su lado. Cuando ya no sangraba, la besó con dulzura y soltó la mano para coger un paquetito que sobresalía del bolsillo trasero de su pantalón. Estaba envuelto con papel de periódico. Con una sonrisa enorme pintada en su cara, se lo ofreció a la chica que la miraba con incredulidad. Su mano temblaba cuando agarró el regalo. Despacio, mientras ella recogía y acariciaba la rosa con las yemas de sus dedos, fue abriendo el pequeño paquete.

- No tenías que haberte molestado

- Lo vi y me dije que sólo podía ser para ti.

Permaneció en silencio, pero levantó la vista del objeto misterioso y la fijó en sus ojos. No le gustaban las miradas tan directas, le daban vergüenza. Pero no sabía de qué otra manera responder a ese cumplido. Ella sonreía, cálidamente, con dulzura, como siempre. El papel llegó a su fin, y, extrañamente a desgana, tuvo que apartar la vista de sus ojos marrones para centrarla en el pequeño objeto entre sus manos.

Era un pequeño espejito de plata, con rosas talladas por el mango. Lo sujetó como si se fuera a romper, dándole vueltas entre sus temblorosos dedos. ¡Era precioso! Por la parte trasera tenía tallada en relieve la Catedral de Santiago. Levantó de nuevo la vista y la miró extasiada. Ella sólo acertó a sonreír y a decir:

- Toda princesa que se precie debería tener un espejo de plata

- No sé qué decir

- Pues no digas nada. Vamos. Tengo ganas de ir a una librería cerca de aquí

- Claro Claro. Vamos

Se pasaron el resto de la tarde de tienda en tienda. Entrando y saliendo del metro, guiadas no por el interés de comprar, sino por el interés de pasar el rato juntas, hablando. Caminaron toda la tarde, bromeando sobre todo, congeniando, acercándose cada vez más. Ambas buscaban el roce, y se les notaba demasiado.

Cuando llegaron a la plaza del Dos de Octubre, se dieron cuenta de que el camino había terminado. Era tarde. Si la luz y la contaminación lo permitiesen, se verían las estrellas en lo alto del cielo. La plaza estaba desierta. La oscuridad había aullentado a la gente decente, y la que no lo era no tenía nada que buscar allí así que estaba solas, completamente solas.

Sin pronunciar una palabra, ambas decidieron sentarse en un banco, bajo la luz de una farola. Permanecieron largo rato en silencio, sin atreverse a pronunciar ni una palabra, por temor a que resultase ser un Adiós. Ella se levantó y se puso frente a la otra chica, que todavía sostenía la rosa, teniendo mucho más cuidado con las espinas. Se arrodilló, quedando a la altura perfecta

El momento era ideal; la luz caía del cielo iluminando las ligeras motas de polvo que contenía el aire, dando al lugar un aspecto mágico, como de cuento de hadas; las flores cercanas, que ya se habían cerrado, despedían un ligero aroma que cautivaría al más rudo de los hombres; la noche las envolvía, tejiendo con sus redes la ocasión ideal para un beso.

Sin embargo ella no la besó. Permaneció arrodillada, mirándola a los ojos desde una distancia prudencial. Parecía que masticaba algo, que le daba vueltas a una idea que le costaba desarrollar. Al final, se decidió a hablar:

- - Quizás no nos volvamos a ver

- - Lo sé

- - En ese caso, quiero hacerte dos preguntas.

- - Claro

- - La primera Si esto pudiese continuar ¿Qué sería yo para ti?

- - - No lo sé Importante. Muy importante. Pero no puedo hacerme a la idea.

- - - Me valdría Y la segunda

- - ¿Si?

Se fue acercando a la chica lentamente, hasta casi rozar sus labios. Las miradas ya se habían perdido, las respiraciones comenzaban a agitarse, sus cuerpos reaccionaban al deseo de abrazarse con toda la tensión que podían acumular Al fin pudo abrir la boca y pronunciar las deseadas palabras:

- - ¿Te molestaría mucho que te besase ahora mismo?

- - Me moriré si no lo haces

La poca distancia que quedaba entre las dos desapareció por completo, permitiendo que sus labios se fundieran en un profundo y esperado beso. La rosa cayó al suelo, olvidada por su dueña a cambio de un manjar mucho más dulce, de un plato que tenía miedo de no haber probado nunca, pero que tenía más miedo de perder.

Cuando se separaron, ambas se sentían como flotando en una nube. No querían soltar el contacto de sus manos, no querían irse a casa, querían permanecer juntas, y descansar durante toda la eternidad abrazadas en un solo cuerpo. Sin embargo, debían volver cada una a su solitaria cama. Las dos se levantaron. Se miraron a los ojos y se fundieron en un largo y caluroso abrazo. Ese podía ser el final de toda su aventura. Un día, un beso, un abrazo Apenas nada

- Tengo que irme. Me esperan en casa.

- Lo sé Yo también

- Claro Mañana madrugas para coger el avión, ¿no?

- ¡Oh! ¿Pero cómo? ¿No te dí la noticia?

- ¿Qué noticia?

- Pues que no me voy mañana Me quedo el resto del mes

Después de aquel encuentro las cosas no volvieron a ser lo mismo. Se había entregado de una manera brutal sólo porque ella se marcharía al día siguiente. Ahora le resultaba un tanto incómodo mirarla, hablarle, tocarla... No, definitivamente no podía. ¿Y ahora? ¿Ahora qué? No tenía ni idea. Por supuesto no podía negarse a quedar con ella. No podía negarse porque no podía hacerlo... Realmente le había gustado ese beso, por eso tenía tanto miedo. No quería enamorarse de alguien que sólo se quedaría un mes... Y sin embargo en un día le había entregado su corazón. Pero eso todavía no lo tenía claro...

Quedaron al día siguiente, y al otro, y al otro... Día tras día se fue convirtiendo en una pequeña rutina. Se sentaban en el mismo café, donde el camarero ya no les preguntaba lo que tomarían, sino que se daba por sentado. Hablaban de vanalidades, de cosas sin importancia, de sus vidas, de sus aficiones, de sus familias... Trabaron una relación basándose en que nunca había ocurrido nada entre las dos. Olvidaron aquel hermoso beso lleno de magia que las había hechizado la noche de su primer día juntas. Y nunca más volvieron a hablar del tema.

La rutina comenzó a borrar ese recuerdo, a pesar de que cada roce involuntario lo hacía renacer, con nuevas fuerzas, ocupando su mente como si fuese lo único en lo que podía pensar. La habían besado muchas veces, pero nadie le había hecho sentir lo mismo que ella. Y sin embargo la asustaba la fuerza de ese recuerdo. por eso siempre evitaba su tacto, por eso siempre se escondía tras la mesa, apartando las manos si ella intentaba cogerlas.

Ella no parecía darse cuenta, seguía comportándose como el primer día, tratando de acercarse lenta y pacientemente. Pero la fuerza de la negación acabó haciendo efecto en sus intentos, borrándolos por completo. Quizás sí se había percatado de las huidas, y sin embargo seguía sonriendo de la misma manera, con paciencia, con dulzura... Haciendo que inevitablemente la quisiera...

Y ese fue el motivo por el que decidió dejar de verla. Ella era peligrosa: desestabilizaría toda su vida. No podía echar a perder todo lo que tenía. Si se enamoraba de ella... ¿Qué podía ocurrir? No podía evitar pensar en las cuestiones prácticas... ¿Vendrí ella a vivir a Madrid? ¿O le pediría que la acompañase? ¿Mantendrían una relación a distancia? ¿Se olvidaría de su amor al llegar a casa? No podía dar respuesta a esas preguntas, al igual que no podía responder a la única pregunta que importaba realmente: ¿de veras la quería?

Y durante una semana todo permaneció del mismo modo, quedando en un café, tomando algo y hablando de todo y de nada, sentando una base sin darse cuenta, llegando a conocerse más de lo que nunca habían pensado...

La llamada telefónica la sobresaltó. Se había quedado dormida... No eran ni las tres de la tarde. Agarró el móvil con desgana, mientras se estiraba y se desperezaba sonoramente. Pero en cuanto miró la pantalla los nervios empezaron a atacarle. Era ella. Lo dejó sonar otras dos veces más, igual ella se cansaba y colgaba... Pero al parecer no se rendía fácilmente: el móvil continuaba sonando. Apretó el botón sonriendo con resignación. Y puso su mejor voz somnolienta para explicar la tardanza sin achacarla a su miedo.

- ¿Diga?

- Hola, princesa.

- Ah, hola. ¿Qué tal?

- Si te soy sincera... No lo sé. Quería quedar contigo. ¿Crees que podrías hacerme un hueco en tu agenda?

- Mmmmm... Bueno. Pero sólo por ser tú.

- Claro. No esperaba menos.

- Deja que me arregle y estoy ahí en una hora.

- No necesitas arreglarte. Eres preciosa tal como eres. Te espero.

Antes de que pudiese decir nada, ella ya le había colgado. Era una manía absurda... Siempre quería quedarse con la última palabra. Era un poco peliculera a veces... Pero era tan dulce y sincera. Era un vicio estar con ella cuando de repente te miraba a los ojos y te decía lo hermosa que eras. Sonrió recordando el primer momento en el que lo había hecho. Con esa mirada era normal que se quedase clavada al asiento...

Se levantó y se vistió a una velocidad ni rápida ni lenta. Ya no estaba segura de estar ansiosa por verla. Ya no estaba segura de querer seguir con el jueguecito de roces y miradas que se iba enfriando cada día más. No, no estaba segura de nada. Y eso es lo que quería decirle, por eso había aceptado quedar esa tarde. Necesitaba algo más, o todo moriría antes de haber empezado siquiera. Además, a ella le quedaba menos de medio mes. Era una tontería encariñarse más... Y a pesar de que ya podía considerarla una gran amiga, el beso del primer día se había encargado de cruzar esa línea peligrosa que ahora las estaba volviendo indiferentes. Algo habría que hacer para remediarlo.

Sonaba What You´re Made Of de Lucie Silvas, sonrió, apoyada en la barra del metro. Era una pena, no era la versión de Antonio Orozco... Pero seguía siendo preciosa. Le gustaba la versión de Orozco por una simple frase que había marcado su relación con la otra chica: "El quererme no lo es todo". Quizás ese era el problema. Se querían, sí. Pero no pasaban de ahí. ¿Se querían? Dios... No se había parado a pensar algo así...

Se había acostumbrado a los largos viajes en metro. Apenas se aburría. Siempre encontraba algo que hacer. Esa vez no iba a ser la excepción. Comenzó a repasar los sms del móvil, para tratar de hacer más corto el trayecto. Y se encontró con uno que ya casi había olvidado:

"Wns nxs,princesa.se ve que no me exas muxo de-,ya no me das esos tokes kmacian sonreir..no tpreocupes.yo seguire por aki pa cuando necesites algo.tkiero,princesa."

Era de antes de haberse visto. Sí, había dejado de enviarle toques y mensajes. ¿El por qué? Ni ella misma lo entedía. Necesitaba espacio, necesitaba respirar, necesitaba olvidarse de ella durante unos instantes, porque si no se enamoraría completamente. Y eso le daba demasiado miedo. Ella no la quería. Ella sólo jugaba. Ella... Era demasiado perfecta...

Llegó un poco antes de la hora prometida. La plaza estaba atestada de chiquillos con sus madres; de chavales con sus móviles, de personas que pasaban a toda velocidad de un lado a otro; de gente, gente y más gente... Entre todos ellos no pudo encontrar a la persona que buscaba. Pero ella jamás se había hecho esperar. Su mano se posó en su espalda con una suavidad increíble. Sintió de nuevo ese escalofrío que le removía el estómago y la dejaba por las nubes. Pero al darse la vuelta y ver de nuevo la sonrisa de toda la semana anterior, la magia se evaporó. Sería otra tarde igual de aburrida. Estaba segura de eso.

Pero se equivocaba. Ella se llevó un dedo a los labios, pidiendo silencio. Nada de preguntas, nada de comentarios. Nada de palabras pues era eso lo que las estaba perdiendo... Ella agarró su mano y tiró suavemente, con delicadeza, insinuando que quería que la acompañase. Caminaron por una calle atestada de coches aparcados, pero más solitaria que las anteriores. De pronto algo comenzó a subir por su garganta. Un nudo de.. ¿nervios? Sí, parecía como aquella primera noche. No tenía ni idea de lo que podía esperar... Ella volvía a extender los polvos de hadas sobre las dos, reviviendo la magia.

Llegaron a una puerta alta de madera. Era una puerta antigua, tallada, pero tan desgastada que no habría llamado la atención. Ella buscó en su bolsillo, sin soltar su mano. Sacó unas llaves y las introdujo en la cerradura. La puerta se abrió con un chirrido. Antes de entrar, sujetó la puerta y le cedió el paso. Atisvó el interior, con el corazón en un puño. Unas escaleras, un ascensor antiguo, un par de puertas más destartaladas que la exterior... Ella entró sin titubear, dirigiéndose a una de las puertas, la más cercana. También la abrió con las llaves, volvió a cederle el paso y cuando hubo entrado, cerró la puerta tras ellas, apoyándose sobre la madera y mirándola con una extraña expresión que no había visto nunca. Los nervios se convirtieron en pánico...

La casa olía a incienso. Todo estaba oscuro, con montones de velas colocadas por todas partes. Algunas grandes, que iluminaban con una enorme llama anaranjada; otras más pequeñas que recortaban un circulito de luz amarilla contra las paredes blancas; las últimas eran las típicas que se pondrían bajo un quemador de esencia. Toda la casa estaba llena de ellas: desde el pasillo por el que entraron, al recibidor donde dejaron los abrigos y la habitación a la que ella la hizo pasar... Era una estancia pequeña, ocupada mayormente por una cama al fondo, debajo de la ventana, y dos armarios en la parte derecha. En la izquierda había un escritorio y unas estanterías, también atestada de pequeñas lucecitas y de barras de incienso que despedían su aroma en forma de columnas de humo serpenteantes.

Sonaba música instrumental, seguramente la banda sonora de una película, porque le parecía reconocerla. Pero sus nervios no la dejaban centrarse en ningún detalle Su corazón latía cada vez más deprisa. Ahora el juego de los roces ya no le parecía tan estúpido. Ella le posó su mano sobre el hombro, provocándole un escalofrío que comenzó en la zona del contacto y se extendió por el resto del cuerpo como un latigazo. Sus latidos aumentaron su velocidad, un contacto más y su corazón estallaría. Pero el roce no llegó.

- Siéntate en la cama, por favor. A la derecha.

- ¿Qué es esto?

En el centro de la cama había un pequeño librito con un mazo de cartas alargadas, del doble del tamaño que una baraja española.

- Son cartas de Tarot. Quiero leerte el futuro

- ¿Qué?

- Quiero leerte el futuro. Quiero que sepas qué hacer. Y quiero saber qué puedo hacer yo

Empezó a temblar de pies a cabeza, como un junco a la rivera de un río. Empezaba a plantearse la posibilidad de que en su futuro estuviese ella. Y el tener que sentarse en la misma cama ante una mujer a la que empezaba a desear, eso la hacía perder el control

- ¿Y bien? ¿Dejarás que te lea el futuro?

Empezaba a marearse con el olor del incienso. Ella continuaba mirándola con la misma cara, con las cartas en la mano y una enigmática sonrisa dibujada en los labios. Barajaba las cartas como si fuesen una extensión de su cuerpo. Ni cuenta se daba de que las tenía. Parecía que ella sólo tenía ojos para la chica que se sentaba delante.

- ¿Qué me dices? Puedo leer tu pasado, tu presente y tu futuro. Sólo necesito que cortes la baraja con la izquierda. Yo me encargo de lo demás

- Yo Vale. Está bien. Dime qué me traerá el futuro.

Ella puso la baraja sobre la cama, hacia ella, mientras la miraba inquisitivamente. Le indicó con un gesto que cortase, hacia la izquierda, con esa misma mano.

- Está más cerca del corazón, por eso es la que se usa. Fluye más energía.

Cuando hubo soltado las cartas, ella las recogió y comenzó a extenderlas boca arriba, como si fuesen las marcas horarias de un reloj. La primera era una flor rosada, El Coraje; la segunda estaba del revés, era una persona solitaria en mitad de un desierto, La Repulsión y el Abandono; la tercera era El Hombre Rubio, también del revés; la cuarta El Delfín; la quinta La Mujer Morena; la sexta un caballo desbocado, La Rabia y la Impulsividad; la séptima una balanza, El Juicio; la octava era una paloma volando hacia el sol, La Felicidad; y por último, la novena, situada en el centro, pero boca abajo.

Suspiró sonoramente antes de acercarse un poco más a las cartas. Sin previo aviso, sus manos se encontraron como por arte de magia, y ella la agarró con fuerza, pero con infinita suavidad. Apartó la mirada de las cartas y la clavó en sus ojos. Cuando comenzó a hablar, su voz era más ronca que de costumbre. Señaló la primera carta.

- La primera vez que te enamoraste, tuviste miedo. Pero no dejaste que nadie más lo viese. Te lo guardaste todo dentro, intentando no molestar a nadie con tus sentimientos.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente. ¡Era verdad! Ella señaló las siguientes tres cartas, apoyando el dedo en cada una de ellas.

- Para olvidar ese amor, para quitártelo de encima, buscaste ayuda de fuera y conociste a un chico de pelo claro. Pero él no pudo ayudarte. Tenía que salir de ti el querer olvidar. Y no fue tan fácil como esperabas. Todavía no lo has hecho.

Se sonrojó ante el evidente ataque Pero era completamente cierto. No podía negar nada de lo que le decía. Ella volvió a dirigir su dedo hacia las cartas, posándolo sobre la que representaba una mujer morena.

- ¡Ah! Fíjate en esta Esta es el presente. Es la mujer que ahora ocupa tus pensamientos. Es la que te quita el sueño, de la que estás enamorada.

- ¿Enamorada? No Yo no

- Shhhhhh, espera, escucha. Hay más. Mira las otras tres ¿Ves? Esta, la del medio, El Juicio Esta divide. Tendrás que tomar una decisión al respecto, tiene que ver con la mujer morena Una de las decisiones te hará la mujer más feliz del mundo. La otra La otra te hundirá en la rabia, en el temor, en lo diferente que podrían haber sido las cosas ¿Lo entiendes?

- Yo Sí entiendo Pero yo no
- Tienes que decidir Pero tranquila ¿Ves esa carta que queda todavía dada la vuelta?

- Sí.

- Esa carta es un consejo. Si quieres puedo voltearla o dejarla como está. Esa carta te dice la decisión que deberías tomar

- Yo No sé si quiero

- Tómate tu tiempo. Traeré algo para picar de la cocina. Tranquila.

Ella salió de la habitación tras dedicarle una enorme sonrisa. Se quedó mirando fijamente la carta del revés. Podía esperar a que ella viniese. Estaba claro que no sabía nada de cartas. No sabría interpretarlo Pero quizás No, tenía que esperar. Pero había algo en aquella carta que la llamaba, que la obligaba a levantarla y mirarla Y no era lo suficientemente fuerte como para resistirse. Agarró los bordes y la volteó, quedándose con dos rosas en la mano, una roja y otra rosa. La carta de la Atracción. Leyó la inscripción: Pasión, atracción física o mental, amor, fuerte vínculo. Y se decidió por el significado que más deseaba tomar en esos momentos.

Ella estaba de espaldas, sacando un par de cervezas de la nevera. Al escuchar sus pasos se dio la vuelta, empujando la puerta, y la miró con curiosidad. No se detuvo, se acercó a ella, la empujó contra el enorme electrodoméstico y la besó con toda la pasión que ardía en ella desde que habían entrado en la casa.

Ni siquiera le había dado tiempo a soltar las botellas de cerveza. Las sintió en la espalda cuando ella le devolvió el beso y la atrajo con fuerza hacia su pecho. Estaban frías, pero increíblemente la excitaban de un modo inimaginable. Forcejearon durante unos instantes, con brazos, cuerpo y lenguas, recorriendo todo lo que les permitía la situación.

Cuando por fin se dieron un respiro, ambas jadeaban sonoramente, no cansadas, sino encendidas por el fuego de la pasión. Ella la apartó ligeramente, con un gesto insinuante de su cadera, para que le dejase el espacio suficiente para dejar las cervezas a un lado. Ella agarró sus manos, atrayéndola con un suave tirón de vuelta hacia sus labios, y sin poder dejar de sonreír, tradujo toda la pasión en ternura.

- ¿Cuál era?

- ¿Qué?

- La carta ¿Cuál era?

Sonrió, algo avergonzada ante la obviedad de sus acciones. Pero se negaba a responder de un modo convencional. También podía ser misteriosa. Se dio la vuelta y entrelazó sus brazos con los de ella, obligándola a seguirla. Fueron avanzando a trompicones por el pasillo, riéndose, disfrutando del hermoso momento que habían encontrado juntas.

Al entrar en la habitación, se tiró sobre la cama, agarrando entre todas las demás la última carta que había visto: La Atracción. Se la mostró a ella, escudándose tras la cartulina y con la espalda apoyada en la pared. Ella no dejaba de sonreír. Lentamente, recogió las cartas una por una, ante la atenta mirada de la otra chica. Cuando hubo recogido todas, se volvió y miró directamente a la que representaba las dos rosas entrelazadas. Ella se agachó para recogerla, pero antes de que sus dedos la tocasen, los que la tenían sujeta se soltaron y la dejaron caer al suelo. De pronto una mano se aferró al cuello de su camisa y la atrajo hacia la cama, donde cayó sin aliento.

No podían dejar de sonreír. Se levantaron en guerra, una guerra de cosquillas y forcejeos. Se revolcaron con toda la inocencia del mundo en la pequeña cama, en la que apenas entraban las dos un poco apretadas. Levantaron sábanas, mantas, colcha Pero en un traspié la cosa se torció, y acabaron una encima de otra, jadeando, con la sonrisa permanente asomando a sus labios. Estaban cansadas, sin aire, sin aliento Se miraron a los ojos. Por primera vez desde que se habían conocido en persona, se fijaron la una en los ojos de la otra. Y se fundieron en un beso y un abrazo destinados a completarse mutuamente.

Con dulzura, con ingenuidad, con inocencia Se fueron dejando llevar hacia caminos más sutiles, más intensos, más personales Sus caricias empezaron a buscar suspiros. Ella acarició suavemente su pelo, apartándolo de su camino a medida que sus labios y su lengua seguían a su mano. Fue besando ligeramente el cuello, recorriéndolo con la lengua, ascendiendo hasta su oreja Y ahí se detuvo ella, jugueteando con sus dientes en la zona más sensible que encontró. No podía dejar de jadear. La sensación era tan intensa que se conformaba con no gritar de placer.

Empezaba a sobrarles la ropa. Empezaban a sudar y a sentir ese calor que te obliga a despojarte de todo, dejando libre la piel, que ansía roces y caricias. Ella le guitó la chaqueta, con habilidad, como si ya lo hubiese hecho mil veces. Luego le siguió la camiseta. Pero el calor parecía seguir creciendo y ella también se sacó la camisa con un gesto rápido, dejándola caer a un lado de la cama. Al fin sus pieles se tocaban, traspasándose su calor, que en esos momentos era poco menos que infinito. Lentamente, ella comenzó a extender sus besos desde el cuello al pecho, marcando claramente el recorrido, dejando marcas con los dientes con una suavidad más desesperante que apremiante. Fue bajando, despacio, aumentando el ritmo y la sonoridad de sus jadeos, deteniéndose a trazar círculos con su lengua en cada rincón de su piel. De vez en cuando usaba los dientes, para marcar el que se había convertido en su nuevo territorio.

Llegó hasta la hebilla del pantalón, sujetándola con los dientes mientras lanzaba una furtiva mirada al cuerpo que acababa de recorrer, parándose en los bellos ojos oscurecidos por el placer. Sin embargo su hambre distaba mucho de estar saciada, y con movimientos rápidos y concisos desabrochó el pantalón y se lo deslizó con suavidad por las piernas, hasta dejarlo sobre el resto de la ropa.

Se disponía a continuar, pero alguien la interrumpió. Ella levantó la vista y se encontró esa mirada intensa y expresiva. Era muy fácil leer lo que trataba de comunicarle: también quería participar. No quería permanecer como una simple espectadora. Dirigió sus dedos hacia el botón de los vaqueros y lo desabrochó con lentitud, ante la atenta mirada que ella le regalaba. Ya sólo quedaban entre sus pieles cuatro molestas prendas que no tardaron en desaparecer con la máxima dulzura, con cariño, con el amor que sentían la una por la otra Abrieron los cierres de los sujetadores mientras se abrazaban, y dejaron que se deslizasen hasta el suelo, ante sus pies.

Ella detenía la mirada en cada curva de su cuerpo, como tratando de memorizarla. Era un momento intenso y dulce al mismo tiempo. La ternura inundaba la habitación, a la luz de las velas semi-consumidas. Ella la empujó con suavidad, sentándola en la cama y dejando que se recostase. Pero no la siguió. Empezaba a extrañarse.

- Espera. No te muevas.

- ¿Qué?

Recogió del escritorio un par de lápices y una libreta de bocetos, colocándolos en una silla situada en el centro de la habitación.

- Por favor quédate tal como estas. Necesito pintarte

Los trazos recorrían el papel, como si acariciasen la piel desnuda. Se le habían subido los colores a las mejillas. Le parecía ridículo estar posando para ella. Hasta que ella levantaba la cabeza y miraba por encima del lienzo. Entonces todo su cuerpo se tensaba, como si fuesen sus manos el lapiz y su cuerpo el papel. Necesitaba acercarse a ella, sentir su calor, tocarla... Pero ella se había empeñado en dibujarla precisamente en ese momento en el que pensaba que no podría resistir más sin sus caricias.

Nunca se había parado a pensarlo, pero la necesitaba. Quería que se quedase con ella para siempre, abrazándola, mimándola, queriéndola... AMÁNDOLA. Pero no podía dejar de pensar que en poco tiempo dejaría de acompañarla. Volvería a su ciudad, a su vida, a su ambiente... Y volvería a estar sola, como nunca lo había estado. Pues con ella había conocido lo que era olvidar la soledad. Sin darse cuenta, se habían conocido, se habían enamorado y después comenzaron a saber la una sobre la otra. Lo único que les faltaba era ese último contacto, esa lucha piel con piel. Amarse y conocerse físicamente.

Y parecía que ese momento no llegaría nunca...

Ella seguía mirándola, y su mirada era como sus propias manos. Se posaba en los lugares más insospechados, impidiendo que sus mejillas tomasen su color natural. Empezaba a tener frío, y ella lo notó... Sonrió con dulzura, con compasión, como si ella misma supiese todo lo que estaba probocando con ese lienzo introducido entre las dos. Se levantó, dejando los lápices a un lado. Se acercó a la cama con pasos pequeños, vacilantes, mientras intercambiaba miradas entre el dibujo y la realidad que había plasmado en él. Le dejó un pequeño hueco, para que ella se sentase bien cerca. Y lo hizo. Se dejó caer, desnuda como estaba, sobre su vientre. Le dio la vuelta al lienzo, para enseñárselo. No pudo contener un gritito de admiración. Se le parecía tanto... Y lejos de parecer estúpida, como había pensado en un principio, estaba en una postura insinuantemente sexy... Le daban ganas incluso de atacarse a sí misma...

Y así el fuego empezó a deborar sus entrañas de nuevo, obligándola a dirigir su mirada hacia ella. La deseaba con todo su corazón. Y lo que era peor... con todo su cuerpo...

Ella sujetó con firmeza su nuca, obligándola a levantar la cabeza y centrar su mirada en los intensos ojos que la observaban con intensidad. Trataba de centrarse en lo que había detrás de ellos, pero el deseo la inundaba de tal manera que no pudo evitar mover sus manos sobre la cálida pierde sus caderas, subiendo por la espalda, abrazándose a su cuello.

Ella la tumbó sobre la cama, con un gesto rotundo de su cadera, pero sujetando con su brazo el cuello para dejarla caer suavemente sobre las sábanas. El bloc de dibujo y el lápiz cayeron al suelo, pero el golpe no las distrajo ni lo más mínimo. Ella dejó caer lentamente su cuerpo sobre la ardiente piel que la esperaba. Necesitaba tanto el contacto que todo el vello de su cuerpo se erizó, y un escalofrío recorrió su espalda cuando ella le situó la rodilla entre las piernas.

Sus miradas no despegaron el contacto ni un solo instante hasta ese preciso momento, en el que ella acercó lentamente su rostro y cerró los ojos para regalarle un intenso beso. Comenzó lamiendo las comisuras de sus labios, apartándose ligeramente cuando trataba de atraparla; luego recogió su labio inferior entre los dientes, mordisqueándolo suavemente; trató de ser ella la primera que degustaba con toda la boca el dulce sabor de un beso Y lo consiguió.

Tras la batalla, la lengua se adelantó a recoger su recompensa, pero se encontró una dura oponente con la que tuvo que luchar de nuevo. Pero esta vez ella no fue la vencedora, ni tampoco la vencida. El contacto entre sus lenguas revitalizó sus ansias de amarse, llevándolas esta vez hasta el límite del deseo.

Ella comenzó a lamer su cuello, deslizándose cada vez más hacia abajo sobre su piel. Los jadeos comenzaron a escaparse de sus labios, pero pronto dejó de ser suficiente y tuvo que clavar sus uñas en la espalda de su amante. Ella no se quejó. Si le había dolido se lo guardó para ella, sin mostrar ni un solo síntoma de queja. Todo lo contrario, ella agilizó más su descenso, ansiando llegar al límite en todos los sentidos.

Su cuerpo se arqueaba bajo cada uno de los movimientos de su lengua. Ya no podía evitar los grititos que cada vez subían más de intensidad. Pero de pronto, por un momento, se hizo el silencio en la habitación: ella había llegado a su destino.

El silencio volvió a romperse con más jadeos y gritos; con palabras incoherentes susurradas a medias, o gritadas incluso. Mientras ella movía su lengua al ritmo de los latidos de su corazón, no pudo evitar las sacudidas que agitaban su cuerpo cada vez con mayor frecuencia. De pronto se hizo inevitable la llegada al clímax, traducido en un fuerte temblor y un grito intenso y prolongado, que fue bajando de intensidad conforme la tensión se fue relajando.

Ella se incorporó ligeramente, para acostarse exhausta al lado de su amante. Levantó ligeramente su rostro con la mano, dejándolo a la altura perfecta para un beso. Se fundieron en un abrazo tan intenso y puro, que ninguna de las dos pudo evitar quedarse dormida.

Disfrutaron al máximo del tiempo que les quedaba. Pasaron las noches con los cuerpos entrelazados; caminaron por la ciudad cogidas de las manos; contemplaron las estrellas juntas, no mirando hacia el cielo, sino centrándose la una en los ojos de la otra... Se amaron se bebieron, se entregaron a la pasión con toda la dulzura y el amor que cabía en sus pechos.

Pero a pesar de todo lo que sentían la una por la otra, el día del adiós llegó como una inevitable tormenta eléctrica, dejando caer sus rayos sobre sus vidas. Sin embargo decidieron no hablar de ello hasta que ya no podían evitarlo...

- ¿A qué hora sale el tren?

- Dentro de cuatro horas. ¿Vas a acompañarme?

- Sí... Pero no sé si...

-Shhhhh. No digas nada, mi vida. Sólo disfrútalo.

Se abrazaron desnudas, probablemente por última vez. Se vistieron en silencio, entre caricias y besos a lo largo de toda su anatomía. Ella estaba silenciosa, distante. Esta vez no cabía esperar ningún truco. Recogió sus últimas cosas y las metió en la maleta. Cuando terminó, la miró directamente a los ojos y, sin aviso, la atrajo hacia sí para regalarle el beso más apasionado y dulce de toda su vida. Y sin embargo el sabor fue salado, aunque ninguna de las dos estaba segura de quién había dejado escapar la lágrima.

Llegaron a la estación con el tiempo pegado. Así tendrían el momento justo para un beso y un adios susurrado. Se miraron a los ojos y dejaron que sus labios se encontrasen en la ternura. Sus cuerpos parecían negarse a separarse, pero al final ella tuvo que ser la voz de la razón y partiendo en pedazos su corazón, se despegó del cuerpo que tan familiar le era ya. Trató de forzar una sonrisa cuando le cogió las manos.

- Voy a volver. En cuanto pueda me tienes otra vez a tus pies, princesa. Ya lo sabes.

- Ya lo sé. Pero no es lo mismo... Tenerte todos los días a mi lado... Es algo que no volveré a vivir nunca más. Eso lo tengo claro...

- No, princesa, no pienses así...

- Me dan ganas de irme contigo...

De pronto la expresión cambió por completo. Entre la tristeza creció una nueva esperanza. Ella sonrió de oreja a oreja y la cogió con ambas manos por la cara. Le dio un pequeño beso en los labios.

- ¿Y por qué no lo haces?

- Pues porque... No puedo dejarlo todo aquí... No puedo... De verdad... Si pudiera...

La luz que se había encendido se esfumó. Ella cerró los ojos lentamente y suspiró. Soltó su cara y se retiró, agarrando el asa de su maleta.

- Tienes razón. No puedo pedirte algo así... Pero tranquila. Volveré prontito, en cuanto tenga un poquito de tiempo...

- Claro, reina, ya lo sé.

- No me lo tomes a mal, pero no voy a mirar hacia aquí cuando el tren arranque. No soportaría ver cómo te quedas atrás...

- Lo entiendo. Pero estaré aquí hasta el final, por si se te ocurre mirar...

- Yo... Nos veremos pronto, princesa.

- Seguro, mi reina.

- Adios.

- Adios.

Ella agarró la maleta y se volvió. Se juró a sí misma que no volvería a mirarla, sino correría el peligro de querer quedarse. Así que subió al tren y se acomodó en la primera butaca que vio libre. Procuró ponerse hacia el lado contrario, para no tener que verla ni por accidente. El tren comenzó a vibrar. Se fue poniendo lentamente en movimiento. Las lágrimas comenzaban a acudir a sus ojos. Ella estaba en el andén. Una mirada, una última mirada no le haría daño. Se giró con brusquedad cuando el tren comenzaba a ganar velocidad. Pero entre las personas dispersas ya no se encontraba su amante... Se había ido...

- ¿A quién buscas?

Su voz la sobresaltó. ¡¡Estaba allí, había subido al tren!!

- ¡¡¿Qué haces?!!

- Lo pensé mejor y decidí que todo lo demás no importa tanto...

- Pero...

Puso un dedo en sus labios y lo acompañó con un dulce beso. Las lágrimas comenzaron a rodar pos sus mejillas. La atrajo hacia su cuerpo y la sentó sobre sus rodillas.

- ¿Sabes una cosa, princesa?

- Que, mi reina.

- Que te quiero.

- Y yo a ti.

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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)
luna89 #78
Jejeje, esta genial Cala_Ithil icon_wink.gif
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** Caerá, se romperá, arderá y moriremos...
peke #79
Anoche la volví a ver, estoy segura de que era ella. Sentada, esta vez escuchando música, y mirando al cielo como si alguno de esos puntitos luminosos fuera a perder el equilibrio en cualquier momento. La miré, y ella ni siquiera se dio cuenta. Olí su perfume y no se percató. La sentí, a lo lejos, y apenas me miró. Anoche volví a verla, y alomejor no era ella. Alomejor la imaginé, como tantas otras noches, y al recordarla la odié como hago siempre sin quererlo. Igual que la quise sin darme cuenta. Quizás no sea ella, sea yo. Sea lo que hay de ella en mi, o lo que quedó de mi tras ella. Por eso la veo tan lejos y me cuesta reconocerla, porque soy yo a medias, otra parte de mi que se alejó, una YO que no quiere volver porque quizás nunca fue, y ahora si sea. Anoche volví a verla y quise que se fuera.

icon_rolleyes.gif La peke vuelve a la carga después de casi un año de ausencia!

cala_ithil #80
Me mostraste la manzana

sin anunciarme que era pecado,

yo sin miedo mordí el anzuelo,

y con él me llevé tu mano,

desatándome al sentimiento

de tener que amarte tanto.

Y desde entonces me descubro

como Eva huyendo del paraíso,

donde Dios, que así lo quiso,

me encerró a su antojo y deseo,

rompiendo dentro de mi alma

mis más grandes anhelos.

Y ahora que por la tierra camino

libre de todo, mas con el pecado,

sólo busco entre tantas tu mirada,

tu voz, tu risa, tu mano....

Sólo busco entre la gente

a la mujer a la que amo.

Marina, que te quiero. icon_biggrin.gif

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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)