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DICEN QUE A CIERTA EDAD....

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madison #1
Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que solo cabe el ímpetu de los años jóvenes.

Yo no se si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia.

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas, descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y a pesar de ello quererme.

Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui, sonrió a la que soy. Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones y mis errores. Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado, a ese lugar donde pertenece

madison #2
Las mujeres de mi generación hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales.

Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa.

¡Qué bellas son!

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan...

Herederas de la "revolución sexual" de la década del 60 y de las corrientes feministas, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.

Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o de sábado después de bailar .

Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo, bebieron ron cubano y aprendieron de memoria las canciones de Silvio y de Pablo.

Adoraban la libertad, algo que hoy le inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores, y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez.

Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas bien educadas, poco caprichosas o egoístas.

Diosas con sangre humana.

El tipo de mujer que, cuando le abren la puerta del carro para que suba, se inclina sobre la silla y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro.

La que recibe a un amigo que sufre a las cuatro de la mañana, aunque sea su ex novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner, por sexta vez, esa melodía de Santana.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Autor: anónimo

Gracias por la parte que nos toca

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theface #3
Sin lugar a dudas en un mundo como este y un momento como el actual donde la belleza y la juventud van tan asociadas, palabras como estas (y horas de "autoreflexión" tb je) son las que nos despiertan y nos recuerdan que la belleza física se marchita y que siempre habrá alguien más joven...Pero nuestra aportación reside en cada año vivido y en el saber recordar una juventud que inevitablemente nos abandona y que hemos disfrutado de un modo o de otro.

Gracias a nuestra continua lucha por ser nosotras mismas, sencillamente personas, afortunadamente mujeres ...

madison... icono5.gif

aranzul #4
Hubo un tiempo en el que yo me sentia asi....invisible.Pensaba que ya no era tan joven y que habia que dejar el camino a los mas jovenes.

Y que rondando los 40 y con varios kilos encima de mas no me quedaba mucho por hacer.Solo seguir con mi vida rutinaria, cuidar de los mios y poco mas.

Pero de eso nada, ahora me he dado cuenta de que no por ser menos joven se es menos interesante, ni menos inteligente, ni dejas de poder hacer cosas en la vida.

La leccion mas grande me la ha dado mi padre...si si mi padre.

Con 65 años y recien jubilado ha cumplido el sueño de su vida.....

Ser universitario.Y ahi le teneis, estudiando una carrera y tan feliz.

Asique nunca es tarde para hacer nada y desde luego el fisico es lo que menos importa.Hay que estar bien de salud y sentirse bien con una misma.Todo lo demas no importa.

Como bien dices Madison a mis 40 años estoy en mi mejor momento o por lo menos en uno de los mejores

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ARANZUL.
carr #5
Realizando un analisis de conciencia, creo que es ahora cuando mas visible me siento, algo ha cambiado en mi el los ultimos dos años, me siento más protagonista de mi vida...

Lo de la edad, no lo niego algo me ha afectado... el sentir que casi todas las personas que vas conociendo son más jovenes que tu, y que hay cierta diferencia de edad entre una personita y yo, me preocupa.

Es que de sólo pensar que recuerdo el dia que mi hermana pequeña nació y ya esta casada, me espanto. icon_biggrin.gificon_biggrin.gif

Y aunque la naturaleza me ha tratado bien, no tengo arrugas jajajajajajaja, se que los años pasan y que cambiamos, no sólo en nuestro fisico, sino en nuestra concepción del porque estamos, y que debemos seguir haciendo en nuestra andar por el mundo.

Además quien ha dicho que ser invisibles sea malo, si eres invisible puedes hacer lo que desees sin que nadie critique o elogie tu actuación, haces las cosas para ti y por ti.

Pero bueno, entre nosotr@s y a apesar de las apariencias debo decirle que sufro del Sindrome de Peter Pann. Nunca envejezco, o como minimo no lo hago al ritmo de mis conocid@s, siempre me siento más jovenes que ell@s.

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
madison #6
SEÑORA DE LAS CUATRO DECADAS (Ricardo Arjona)

Señora de las cuatro decadas

Y pisadas de fuego al andar

Su figura ya no es la de los quince

Pero el tiempo no sabe marchitar

Ese toque sensual

Y esa fuerza volcanica de su mirar

Señora

No le quite años a su vida

Pongale vida a los años que es mejor

Señora

No le quite años a su vida

Pongale vida a los años que es mejor

Porque notelo usted

Al hacer el amor

Siente las mismas cosquillas

Que sintio hace mucho mas de veinte

Notelo asi de repente

Es usted amalgama perfecta

Entre experiencia y juventud

Señora de las cuatro decadas

Usted no necesita enseñar

Su figura detras de un escote

Su talento esta en manejar

Con mas cuidado el arte de amar

Señora de las cuatro decadas

No insista en regresar a los 30

Con sus 40 y tantos encima

Deja huellas por donde camina

Que la hacen dueña de cualquier lugar

Como sueño con usted señora.... imaginese

Que no hablo de otra cosa que no sea de usted

Que es lo que tengo que hacer señora

Para ver si se enamora

De este 10 años menor.

madison #7
Plenitud sexual a partir de los 40

La llegada a los cuarenta años puede provocar depresiones en la mayoría de las personas. Pero para las mujeres suele significar una mejora en su vida sexual. Un estudio reciente asegura que a partir de los 40 las mujeres tiene más sexo que a los 20 años.

Cumplir cuarenta años significa, para algunas personas, el comienzo del fin, una edad en la que se empieza a envejecer. La famosa crisis de los cuarenta hace acto de presencia e intenta deprimir a todos los cuarentones, menos a las mujeres. Un estudio acaba de revelar que las cuarentonas tienen una mejor vida sexual que las veinteañeras.

Lindsay Nicholson, editora jefe de la revista Good Housekeeping, habló de la sinceridad de las respuestas de esta encuesta sobre actitudes sexuales entre mujeres mayores. Se comprueba lo que siempre se ha sabido: el sexo, simplemente, mejora.

La doctora Petra Boynton, psicóloga de la Universidad de Londres (Reino Unido) y editora de la revista Mens Health, añadió que las mujeres de 40 años conocen su cuerpo y saben qué les gusta.

madison #8
Hay algo extraño en ella. Su carácter sombrío parece haber cambiado radicalmente en los últimos días. Su vida parecía haberse estancado en una rutina insípida y aburrida. Sin embargo, ahora se le mira muy bien vestida y arreglada cuando sale a la calle. Sus ojos, que entonces lucían caídos y tristes, de pronto han recobrado gran parte de esa chispa que con los años habían perdido. Es notable reconocer que, desde hace unas semanas, su aspecto ha sufrido una interesante transformación. Y es que desde hacía algunos años no se le miraba así de contenta. Sí, algo raro le ha sucedido. Su cambio de carácter tan repentino, no puede ser solamente producto del cambio de estación.

Las antiguas y opacadas blusas de algodón, que en otro tiempo cubrían por completo sus brazos, han sido remplazadas por las de moda, con colores más brillantes y atractivos. Ahora muestra delicadamente la tersura de sus hombros, siempre ávidos de caricias. Los vestidos largos y anticuados, que anteriormente ocupaban la mayor parte de su guardarropa, han sido relevados por faldas cortas de piel color oscuro, que dejan entrever la parte interna de sus piernas cuando camina. Las zapatillas de tacones altos con los dedos descubiertos, de pronto han desplazado a los viejos botines cerrados hasta el tobillo que antes calzaba. Las gruesas calcetas de lana que utilizaba, han sido substituidas por medias de nylon, dejando al descubierto sus hermosas pantorrillas. Sus pies menudos y delicados muestran, orgullosamente, sus graciosas curvaturas y contrastan con el color vivo del esmalte de las uñas.

Un viento fresco se abre paso, alegre y placentero, entre el tejido de las medias para acariciar nuevamente, y hasta ahora, sus bien conservadas piernas; esas que desde hace tiempo no conocen la sensación electrizante que provoca el pausado recorrer de unas manos. Unas manos que saben de verdad como acariciar: con maestría, sin prisas.

Sus vecinos la han visto varias veces muy temprano, haciendo ejercicios en el parque. Se le mira fuerte y vigorosa. La belleza que caracteriza a la mujer madura, por fin se ha manifestado en ella con todos sus encantos, y no parece tener recato alguno en exhibirlos. Su sentido del humor parece hacer recibido una transfusión de renovados ánimos. La vida comienza a sonreírle, y ella, por su parte, también parece corresponderle con otra sonrisa igual; tan amplia como contagiosa.

Con todo, su repentina felicidad no parece ser del agrado de todos los que la conocen. Sus vecinos la espían siempre, quieren saber qué es lo que ella ha estado haciendo y el porqué de su cambio tan sustancial. Se escuchan varios rumores en el vecindario. Las lenguas viperinas han comenzado a destilar poco a poco su veneno. Esa sonrisa que florece en sus labios, ha sido la causa constante de envidias y ácidos comentarios sin sentido. La insolencia de sus atrevimientos, ha ocasionado el alejamiento de los pocos conocidos que tenía. Cuando la miran pasar pretenden no reconocerla, pero bien sabe que si se alejan, es para no cruzarse con ella de frente. Al saludarles, ellos la ignoran. Pero al darse la vuelta, se da cuenta perfectamente que, de quien hablan, no es de ninguna otra persona más, sino que de ella misma.

Su risa, lejos de parecer agradable y contagiosa, a ellos se les antoja molesta, ofensiva y burlona. La siguen discretamente con la mirada y alertan el oído a sus pláticas. Al pasar cerca de ella, le han escuchado de sus labios un sinnúmero de alocadas expresiones sobre ese amor, motivo de su transformación.

Al aproximarse a sus cuarenta años de edad, ha decidido prepararse para comenzar a disfrutar la segunda parte de su vida.

madison #9
MITOLOGIA

Se miran pero no se tocan

Las Vestales eran, en Roma, las sacerdotisas consagradas a la Diosa Vesta llamada Hestia por los griegos, que debían mantenerse vírgenes.

Debían guardar un total celibato y tanto las adúlteras como los hombres que abusaran de ellas eran castigados con la pena de muerte. La muerte de las Vestales no era, sin embargo, igual a la del resto: en medio de espantosas ceremonias en las que se recordaba a las divinidades más malignas, la Vestal castigada debía bajar a su propia tumba, donde se la encerraba con una lamparilla, algo de aceite, un pan, agua y leche. Así pues, la infortunada moría de inanición.

Después de treinta años podían dejar su puesto, y no tenían obligación de mantenerse vírgenes, por lo que podían casarse. Claro que ya para esa edad, en Roma, eran mujeres viejas, por lo que la mayoría de ellas se quedaba en el templo cumpliendo funciones de cuidado de las novicias.

Así que por lo menos en teoría, las sacerdotisas de Vesta no conocían las delicias del amor hasta los treinta o cuarenta años, aunque se ha contado que muchas eran adeptas al amor lésbico (en honor a Safo)

madison #10
Del libro "AMOR; LIBERTAD; SOLEDAD" :

A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas, y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural.

La trascendencia es también algo natural, al igual que a los catorce años se abre el sexo y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer. icon_eek.gif

Estais de acuerdo con eso???

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Si es así, yo he debido quedarme en los 14 icon_razz.gif

madison #11
Este éxito del cantante José José evoca una situación difícil, cuando existe una diferencia de veinte años o más en una pareja...

CUARENTA Y VEINTE (José josé)

Mentiras...son todo mentiras

cosas que dice la gente,

decir que este amor es prohibido,

porque tengo cuarenta y tú...veinte...

Que yo soy otoño en tu vida,

y tú eres dulce primavera,

no saben que guardo un verano

que cuando te miro...me quema...

Cuarenta y veinte...

cuarenta y veinte...

es el amor lo que importa

y no...lo que diga la gente...

Cuarenta y veinte...

cuarenta y veinte...

toma mi mano y camina conmigo

mirando de frente.

No importa que a mi no me entiendan

y que por lo bajo comenten,

que existe una gran diferencia

que tengo cuarenta y tú...veinte.

Que tengo muchas vivencias

y tú tienes tanta inocencia,

no saben que nuestro secreto...

es tu juventud y mi experiencia.

Cuarenta y veinte...

cuarenta y veinte...

es el amor lo que importa

y no lo que diga la gente.

Cuarenta y veinte...

cuarenta y veinte...

toma mi mano

y camina conmigo

mirando de frente.

lirio #12
En ocasiones, cuando se contemplan los juegos y actividades de uno o varios niños, algunas personas hacen notar lo maravilloso que es el periodo de la infancia, pues no hay que preocuparse más que por ser "buen hijo" o ir a la escuela y sacar buenas calificaciones. Sin embargo, al no tener un punto de referencia claro y conciente, es difícil que un niño aprecie con totalidad las ventajas de la etapa en la que vive.

De manera similar, esta situación continua en los años siguientes: solemos tenemos un panorama más tangible de los periodos de la vida hasta que los dejamos atrás. En tales casos, es común resaltar las ventajas como "tenía mucho más energía", "era más delgad@", "sólo debía hacer la tarea (los deberes)", etc. Sin embargo, llega un momento específico en donde al fin somos concientes ya no sólo de lo que hemos dejado, sino de lo que tenemos en ese preciso momento y que es igual o más valioso que las etapas que nos han traido a él.

Quizá sea complicado percatarse de ello cuando somos muy jóvenes, pero lo important es hacerlo. Para mi no hay mejor momento que el que estoy viviendo; y si alguien me pregunta por "los mejores años de mi vida" no tendré ninguna duda en constestar que son los que en ese momento estoy viviendo, así tenga 30, 50 u 80 años.

Me gusta este tema, gracias por iniciarlo, Madison_

madison #13
Lirio Wrote:

Me gusta este tema, gracias por iniciarlo, Madison_

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ainara #14
Madison me ha encantado tu escrito y no puedo estar más de acuerdo. A pesar de la opinión generalizada, por mi parte, sólo puedo decir q he vivido estos últimos años, tengo 46, con una intensidad q nunca antes había alcanzado. Buenos y malos momentos pero,al fin, encontré el equilibrio, la paz. Me miro y veo algunas arrugas, algún kilo de más, cierto, la vida te moldea, pero tb miro mi vida con cierto orgullo y me siento a gusto en mi piel y eso... marca la diferencia icon_wink.gif
Besinos chicas
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Sometimes, all I need is the air that I breathe
anuskavitoria #15
Yo la verdad es que ahora me siento mejor que nunca y no me cambiaría ni por nada por una jovencita de 18 años.
carr #16
Ufff... me ha costado encontralo, se que lo habia leido pero no sabia de quien era, bueno esto es un regalo para TOD@S

SABOR DE VENDIMIA

Recuerdo el terror de las primeras arrugas.

Pensar: Ahora sí. Ya me llegó la hora.

Las líneas de la risa marcadas sobre mi cara

aun en medio de la más absoluta seriedad.

Yo, frente al espejo,

intentando disolverlas con mis manos,

alisándome las mejillas, una y otra vez,

sin resultado.

Luego fue la mirada furtiva de mi reflejo

en los escaparates

preguntarme si la luz del día las haría más evidentes,

si el que me observaba desde la otra acera

estaría censurando mi incapacidad de mantenerme joven,

incólume ante el paso del tiempo.

Viví esas primeras marcas de la edad

con la vergüenza de quien ha fallado.

Como una estudiante que reprueba el examen

y debe caminar por la calle

con las malas notas expuestas ante todos.

Las mujeres nos sentimos culpables

por envejecer,

como si pasada la juventud de la belleza,

apenas nos quedara que ofrecer,

y debiéramos hacer mutis;

salir y dejar espacio a las jóvenes,

a los rostros y cuerpos inocentes

que aún no han cometido el pecado

de vivir más allá de los treinta o los cuarenta

No sé cuándo dispuse rebelarme.

No aceptar que sólo se me concedieran como válidos

los diez o veinte años con piel de manzana;

sentirme orgullosa de las señales

de mi madurez.

Ahora,

gracias a estos razonamientos

cada vez me detengo menos

frente al espejo.

Paso por alto

la aparición de

inevitables líneas

en el mapa de vida del rostro.

Después de todo,

el alma,

afortunadamente,

es como el vino.

Que me beba quien me ame,

que me saboree.

Gioconda Belli

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
angelina #17
...nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia... icono5.gificono5.gificono5.gif
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*...L'AMoR Ha De SeR LliURe...*
madison #18
El temor a envejecer

"El ser humano ha nacido para experimentar todas las edades, con sus experiencias propias y especiales. Desde el nacimiento hasta que envejecemos, podemos escoger vivir con alegría o ser desgraciados".

Todo empieza un día como otro cualquiera en el que vas por la calle y de repente un adolescente te pregunta la hora dirigiéndose a ti como "señora". A partir de ese momento tu vida sufre una crisis de identidad porque no habías asumido que te estabas haciendo mayor y precisamente ha tenido que ser un adolescente con una simple cuestión quién te ha abierto los ojos a la realidad que tanto nos asusta: la madurez.

Los síntomas de envejecimiento parecen desarrollarse estrepitosamente como si nuestra primera etapa de la vida hubiera sido filmada en cámara lenta y ahora ya tuviera prisa por terminar. Pero nosotras, tenemos una ventaja sobre nuestras madres y abuelas y ésta es que nuestra generación ha crecido con oportunidades como si se tratase de la época de rebajas. Cada día tenemos más oportunidades en el mundo laboral con excelentes expectativas similares a las que pudieran tener los hombres. Parece por fin que hemos roto con los convencionalismos y el machismo extremo y lo principal, tenemos decisión sobre nuestra vida.

Nosotras decidimos si queremos operarnos los senos o quitarnos las feas cartucheras para así poder madurar de forma más atractiva; decidimos estudiar porque deseamos cultivarnos intelectualmente y cuando llegamos a lo que consideramos inicio de la madurez, deseamos saborear cada pequeño espacio de nuestra vida con vitalidad, por ello no nos da miedo la menopausia ni envejecer, porque ese camino esperamos vivirlo con plenitud eligiendo como única alternativa posible la salud.

Estos son algunos de los pensamientos de estas mujeres ya maduras:

Antes pensaba que el hecho de cumplir los 40 años era ya ser madura y en consecuencia envejecer, ahora que los tengo no estoy tan segura de ello.

Ahora me doy cuenta que la vida se vive demasiado deprisa sin tiempo para aprender todo lo que nos enseña. Ahora con el inicio de esta nueva etapa en mi vida, cada segundo, cada instante que vivo lo saboreo como si fuera el último.

Por desgracia no todas las mujeres llegan a esta etapa con una claridad de ideas como los ejemplos anteriormente vistos; otras, por el contrario, viven la madurez con miedo y en vez de experimentar y saborear, se esconden bajo la concha lamentándose de lo rápido que ha sucedido todo. Se acomodan a envejecer y dejan que las células que forman su cuerpo se agrieten y oxiden porque simplemente ya han cumplido los cuarenta. Las crisis se suceden unas a otras: nuestros hijos mayores nos vienen a agobiar con sus problemas y después nos abandonan. Nuestras parejas probablemente encuentren otras mujeres más deseables y bonitas y también nos abandonarán y nosotras, ¿dónde iremos ya "viejas" y en consecuencia, poco atractivas si toda la vida la hemos utilizado para satisfacer nuestro entorno? Este tipo de pensamientos negativos bloquea una correcta visión de nuestras posibilidades y la poca confianza en nosotras mismas debida a una carente autoestima que nubla nuestra propia individualidad.

Solemos sucumbir en la ansiedad y depresión porque son etiquetas que forman parte de nuestra generación. Pensemos en la cantidad de estrés que se genera debido a los cambios de la autoimagen: aparecen canas, arrugas alrededor de los ojos, se nos cuelgan los brazos y el cuello deja ya de ser atractivo. Pero pensemos en lo que muchas mujeres, y probablemente nosotras mismas, hemos ganado al cumplir los cuarenta: EXPERIENCIA, ELEGANCIA, ATRACTIVO, INTELECTUALIDAD y SENSUALIDAD, 5 cualidades a tener muy en cuenta.

Alrededor de los cincuenta, muchas mujeres se sentirán llenas de energía para centrarse en los muchos beneficios que tienen que ofrecerles las décadas que les quedan por delante. Así muchas se empezarán a realizar plenamente como mujeres en cualquier ámbito en ese período. Los cincuenta tienen algo de simbólico porque marcan de algún modo la mitad de nuestra existencia ya que la mayoría de las personas no espera vivir más de un siglo así es que los cincuenta son el punto de inflexión. Comenzamos a pensar mucho en el pasado reflexionando sobre el sentido que ha tenido nuestra vida ya transcurrida y es el período de meditación y de reencuentro con nuestro interior.

madison #19
Nací el 19 de diciembre de 1951, en Mercedes. Una semana antes de cumplir catorce años, en medio de la clase de caligrafía que deba una monja estúpida que se llamaba la Hermana Caridad, sentí algo raro que me bajaba y después como si me hubiera meado encima. Me sentí tonta. No tenía la menor idea de lo que era la regla. Pasaron dos golpes de estado. Me acosté por primera vez con un señor el 1º de mayo de 1971. Yo tenía casi veinte años y estaba muerta de miedo. Aquel señor tenía pelo y ahora no; ahora está roncando en la otra cama mientras escribo esto y no creo que se acuerde de la fecha ni de nada.

Desde la tardecita que junté los pelos con él por primera vez (era el Día del Trabajo y hacía frío y habíamos tomado chocolate con churros y habíamos ido al cine a ver una de Analía Gadé), la regla me falló solamente tres veces, la primera hace casi treinta años, cuando quedé del Nacho. Fui madre por primera vez a los 23 años, y rompí bolsa por última vez cuando nació la Sofi, a mis 38. Todavía me sentía joven. Miro fotos de esa época y tengo el peinado rarísimo, todas andábamos con la permanente y con hombreras. Yo estaba más flaca. Después vinieron las várices, las estrías, el Caio que nació cabezón y casi me desgarra, Alfonsín y el hambre, Menem y las cuotas. Pero la regla estaba, todos los meses. A veces el sueldo no, a veces los revolcones con Zacarías no, pero la regla estaba. Puntual.

Yo siempre fui un relojito. La espero desde el miércoles y nada. Nada de nada. La que llegó un día en medio de una clase en el Colegio Misericordia y me dio vergüenza que llegara ya no viene más. Ya no me inoportuna. El mes pasado fue la última vez de tantas cosas, y yo sin darme cuenta... No sé si entenderán; ustedes son jóvenes. No sé si sabrán lo que significa esto. Desde hoy, están leyendo el diario de una vieja. El weblog de una mujer que se está secando.

Mientras escribo navego en una página médica, porque ya me lo temía. ¿Tiene usted dolores óseos? Sí. ¿Tiene depresión, irritabilidad, angustia, insomnio? Sí. ¿Tiene molestias en las relaciones sexuales? Ni la más puta idea, señor médico virtual, porque mi marido el Zacarías no me ayuda a descubrirlo. ¿Tiene mayor flacidez en las mamas? Sí, parecen dos quesos cremosos. ¿Tiene sequedad vaginal? Tengo. ¿Qué más tiene, señora? ¿Qué más tengo? Tengo 51 años, once meses y 13 días de vida. Tengo ganas de llorar y de que alguien me abrace. Pero son las cinco de la mañana y toda la familia duerme como si en esta casa no pasara nada.

madison #20
Las viejas cartas de amor

Acabo de bajar el baúl con toda la ropa del Nacho y del Caio cuando eran recién nacidos, para ver si hay algo que le pueda servir a mi nietito. ¿Y vieron lo que pasa cuando una empieza a meter mano a los baúles viejos? Te encontrás con todo tu pasado. Y lo que es peor: con las cartas de amor de Zacarías.

Cuando encontré la primera casi me da un patatuz. Era de hace 34 años, una carta hermosa ¡Hasta en la letra me mentía el zaparrastroso!

11 de junio de 1970

Estimada Mirtita: La vi antiyer saliendo de La Favorita, presiosa como siempre. No vea lo que me late el corazon cuando usted pasa. Usted estaba junto con su amiga Carmen, que es conosida del barrio Union en que yo vivo. Y me he tomado el atrevimiento de preguntarle a ella su nombre (el de usted) y sus señas para dejarle esta carta. Quería saber si me hase la gauchada de venirse conmigo el sabado al Cine Argentino, que pasan "Viva la vida" interpretada por Ramón Ortega, y que es una cinta romántica como las que me gustan a mi. Yo soy un muchacho trabajador que se gana la vida en el taller mecanico que esta saliendo a ruta 5, quisas me tenga de vista. Un saludo de quien no desea importunarla,

Zacarias E. Bertotti.

Me acuerdo perfectamente de la tarde que recibí el sobre. Yo venía muy baqueteada por un amor no correspondido, y me emocioné toda cuando empecé a leer. ¡Qué pelotuda: ahora la releo y se nota a la legua que era todo verso! Pero en ese momento me acuerdo que metí la carta en una cajita de música y la leía, la leía, la leía..., y al mismo tiempo trataba de acordarme de todos los empleados del Taller de Chapa y Pintura que estaba frente al regimiento.

Después la llamé a la Carmen, que era prima segunda mía, y le pedí más datos del muchacho éste; me dijo solamente dos cosas: que era buen mozo ("se parece un poco al Néstor Fabián", me falseó la mentirosa, "pero lleno de grasa de auto") y también me dijo que no sea boluda. Que le diga que sí a la salida al cine y me dejara de escorchar suspirando por el Alberto, que era el chico que yo estaba enamorada. Y le hice caso.

La segunda carta que encontré en el baúl es casi de un año después y me sacó enseguida de esos recuerdos iniciales. La letra del esquenún ya era más parecida a la verdadera (sería porque ya había conseguido llevarme a la cama la semana antes). Pero igual se lo notaba enamorado y triste, porque estaba corriendo Carreras de Regularidad y andaba por toda la provincia sin poder vernos:

7 de mayo de 1971

Pimpoyo: Bragado es como Mercedes pero más fea porque no estas vos. Cuento las horas que faltan para volber a mi casa y que estemos juntos y que me digas Zaca-corcho, como me decias el domingo pasado. No puedo dejar de pensar en ese domingo, que fue el dia mas feliz de mi vida. Podria escribir los versos mas tristes esta noche pero estoy reventado de la carrera asi que mejor me voy a torrar. Un beso ahi y otro por alla para que no te olvides que sos mia. Te quiere, tu Terremoto.

Posdata: regreso el día nueve: volcamos en Ayacucho y el Torino fundió motor.

Él me decía Pimpollo, y yo le decía Terremoto. ¡Qué pelandrunes! Estuvimos tres años noviando. Nos casamos de apuro el 10 de octubre del 74 (creo que ya una vez les conté) pero desde que nació el Nacho el Zacarías no me escribió nunca más nada. Igual no había por qué, si ya estábamos viviendo en el mismo techo.

Pero a mí me gustaban mucho esas cartas del principio, llenas de faltas de ortografía, un poco salvajes, y con esa letra horrible. Esas cartas de una época en que los dos éramos otros, aunque tuviéramos los mismo nombres que ahora.

Será por esa sensación que me quedó de revisar el baúl, de acordarme de esos tiempos, que dejé para después la búsqueda de ropa para el nieto y me lo fui a buscar al comedor, sin importarme que estuviera mirado la Copa América.

¿Cuánto falta para que termine? le pregunto.

Ya está. Dos minutos me informa. Qué lindo que es romperte el orto a los uruguayos. Es una sensación acá, en el bajovientre...

¿Y después no querés que vayamos un rato a la cama, Terremoto? le digo mirándolo a los ojos, con la voz más dulce que puedo poner.

El pavote se da vuelta, para ver si hay alguien atrás:

¿Con quién hablás? dice.

Con vos... zaca-corcho...

El Zacarías me mira, yo les juro, con la cara de susto más grande que le vi nunca. Más tarde me confesó que creía que me había dado arterisclorosis como al Nonno el mes pasado, que se me habían aflojado los tornillos. Me confesó que sintió miedo en serio, que no fue joda.

Pero cuando entendió (y tardó un buen rato) aquellos apodos de novios, se acordó todo de golpe. Yo no sé si el 4 a 2 contra Uruguay tuvo algo que ver, o si de verdad lo excitan los viejos sobrenombres que usábamos, pero hacía rato que no juntábamos los pelos con tanto ímpetu. Dios quiera que Bielsa siga teniendo suerte, pensaba yo, mientras mi héroe traspiraba la camiseta.

Pero ustedes ya saben: la felicidad con el Zacarías siempre es breve. Nunca dura mucho, por más que nos esmeremos. Cuando terminamos de juntar los pelos se me pone serio, así como pensativo, prende un Galaxy, me mira y me dice:

¿Vos te das cuenta, gorda, que la próxima vez que hagamos esto vamos a ser dos abuelitos garchando? ¿No es un poco triste la vida del pobre?

Me quedé hecha un ovillo en la cama, con los dos ojos abiertos, pensando que sí, que lo dijo a lo bruto como todo lo que dice, pero que tiene razón el insensible. Dos abuelitos juntando los pelos: eso vamos a ser... Qué asquete.