GIJÓN
El machismo según los hombres
El machismo está devaluado socialmente, pero sus raíces se hunden profundas en la sociedad hasta desembocar en una galopante violencia de género. El varón dominante se resiste a perder sus privilegios sociales, laborales, sexuales y familiares y los defiende con la fuerza frente a los intentos de igualdad de la mujer. Éstas son algunas conclusiones del informe final del programa europeo «Daphne II», que implicó a 250 hombres de Bolonia (Italia), Katowice (Polonia) y Gijón para hablar de las mujeres y de la violencia de género. El informe pone de manifiesto que los hombres siguen diferenciando a las mujeres «propias» (madre, hermana, esposa e hija), que son sagradas, del resto, que son piezas a conquistar.
Los hombres rechazan de plano la violencia sobre las mujeres y se distancian de los maltratadores, pero ése es un planteamiento más teórico que práctico, según señala el informe final del proyecto europeo «Daphne II», que, a iniciativa de la Oficina de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, implicó a 250 hombres de Bolonia (Italia), Katowice (Polonia) y de Gijón para estudiar «La complicidad masculina y del discurso machista ante la violencia de género».
Grupos de trabajo. La Comisión Europea dio luz verde al proyecto en julio de 2006 y se constituyeron en los tres países grupos de 10-12 hombres, coordinados por un dinamizador, para hablar de la mujer y concluir con el problema de la violencia de género. En Gijón se constituyeron cuatro grupos de prueba y posteriormente cinco más. En los cuatro primeros los hombres estaban agrupados por la edad, y en los cinco últimos por actividad, con grupos de estudiantes de Bachiller, altos funcionarios del Ayuntamiento, sindicalistas de la UGT y usuarios de actividades culturales de La Calzada. Todos los grupos estuvieron coordinados por Fernando González Hermosilla, director del programa, que presentó ayer las conclusiones.
Empleo de la fuerza.[/El informe destaca que el tajante rechazo inicial se torna, primero, en una cierta comprensión hacia el empleo de la fuerza física «porque en un mal minuto se hacen cosas de las que luego uno se arrepiente», y posteriormente en complicidad con el agresor porque «para que un hombre reaccione así algo habrá pasado». Y no se excluyen como maltratadores porque «nunca se sabe hasta dónde se puede llegar en un momento dado».
Alcohol. Puestos a buscar ese «momento dado», aluden al consumo de alcohol, la autodefensa frente a la violencia psíquica de ella, y el permiso tradicional a «educar» a la mujer. En este sentido, un gijonés expuso que ante lo mal que lo estaba pasando por su separación, su padre (de más de 80 años) le aconsejó que matara a la mujer con un hacha.
Defender posiciones. Las causas de la violencia de género más comunes, según los grupos de trabajo, son, por una parte, el que el hombre se queda sin argumentos para defender sus posiciones ante el hecho de que la mujer ya no se calla y recurre a la tradicional dominación del sexo fuerte para imponer sus criterios.
Emancipación de la mujer.El varón, por otra parte, no soporta la emancipación de la mujer ni su equiparación en autonomía y libertad de movimientos; y además no tolera la pérdida de privilegios laborales, sociales, sexuales y familiares que les fueron atribuidos tradicionalmente, y quiere demostrar quién manda.
Varones arruinados. En otras ocasiones la violencia surge porque los hombres sienten que las mujeres les «arruinan» con la separación, puesto que rompen su proyecto de vida basado en que ellos trabajan y las mujeres, aunque trabajen también, satisfacen todas sus necesidades cotidianas, que son en las que ellos tienen verdaderos problemas. «Los hombres luchan en su vida por tener un trabajo, comprarse una casa y tener unos hijos. Y si cuando te separas te quedas sin casa y sin hijos, te vuelves a quedar como en el aire. Algunos incluso no saben llevarlo y llegan a perder hasta el trabajo. Eso es la ruina para el hombre», apuntó un participante.
Principio de igualdad. El varón, precisa el estudio, tiene problemas para asimilar el principio de igualdad y no sabe cómo seguir siendo macho sin utilizar sus atributos tradicionales. ¿Cómo ser cazador sin hacer de la mujer una presa? Y los grupos de trabajo lo reflejaron a la perfección: «O eres superior o te sientes inferior; o estás arriba o te sientes abajo; o dominas o te dominan». Es decir, late en su cultura un rechazo a cualquier intento de igualdad que lo rebaje en su estatus tradicional.
Dominio y sumisión.[/«Cuando cada uno estaba en su sitio, no pasaban estas cosas», alegó un participante. «Hay más asesinatos de mujeres entre los españoles que entre los musulmanes», apuntó un inmigrante. En ambos casos, precisó Fernando González Hermosilla, se alude a la necesidad de conservar los roles tradicionales para evitar que al hombre se le mueva su mundo. «Es un modelo que se basa en un equilibrio inestable entre el dominio del hombre y la sumisión de la mujer, un equilibrio que se quiebra cuando la mujer se rebela y que desencadena la violencia». Y es que, como señaló Hermosilla, «el dominio forma parte de la naturaleza del varón, pero la sumisión ya no es parte de la naturaleza de la mujer, que reclama su propio papel social».
Tetas y culo de la mujer. Los hombres, por lo demás, no variaron mucho su concepto de la mujer. Siguen diferenciando las «suyas» (madre, hermana, esposa e hija), que son sagradas, del resto, que son piezas a conquistar. Y el culo, las tetas y demás partes del cuerpo connotadas sexualmente siguen siendo el principal objeto de comentario. «La seriedad de lo que se dice es inversamente proporcional al número de hombres que estén presentes», apuntó un italiano.
Conclusión. La convivencia en igualdad será muy difícil de conseguir mientras en la socialización de los varones siga siendo una prioridad desmedida su proyecto laboral como soporte de su autorrealización, y la de las mujeres, su proyecto personal como madre, con todas las cargas que conlleva. Así, ellas seguirán cargando con la doble jornada y la doble tarea y se seguirán sintiendo atrapadas en una reivindicación demasiado emocional de sus intereses. Y ellos no sentirán como carencias su incapacidad para satisfacer sus necesidades cotidianas, el poco tiempo que dedican al disfrute de sus hijos y el enriquecimiento que supone superar los prejuicios machistas para dar paso a comportamientos sexuales más satisfactorios.
ASÍ VEN ELLOS A LAS MUJERES
Aspectos Negativos: La ambición y la "dominación" que puede ejercer sobre el hombre.
Es cambiante en su estado de ánimo y muy compleja lo que hace que sea muy difícil de comprender para el varón (¿?)
Aspectos Positivos: Más resistentes a la adversidad, constantes, pacientes, racionales, prágmaticas, reflexivas, estrátegas y psicológicas.
- Estos rasgos femeninos se perciben como cualidades positivas para las mujeres, pero negativas para su relación con los hombres, puesto que les hacen más difícil saber a qué atenerse con ellas y pueden ser motivo de "sorpresas inesperadas" ![]()
Albina FERNÁNDEZ
En fin, a mi me parece tremendo, demoledor... triste y ha conseguido cabrearme, no sé vosotras que opinareis ![]()
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