Es que no tendría que sorprendernos que de la Iglesia salga una cosa como esta. Veámoslo históricamente: al inicio, en la disputa que se planteó sobre cómo construir la Iglesia, allá por la Edad Media, se enfrentaron Dominicos con Franciscanos. Los primeros afirmaban que la Iglesia debía tener Poder Temporal (es decir, político y económico) como algo fundamental, y los Franciscanos decían que no, que había que seguir los preceptos de Cristo. Creo que está claro quién ganó la disputa. En esa historia, luego se sucedieron la Inquisición, que ejecutaba castigos supliciantes, atrocidades y tormentos que ni en nuestras peores pesadillas podríamos imaginar, sobre todo aquél que pensara u opinara diferente a lo que ellos imponían. Montaron hogueras en las que incineraron a miles y millones de personas arbitrariamente, y uno de los incinerados fue el gran pensador Giordano Bruno. Galileo se salvó porque lo hicieron abdicar públicamente de las verdades científicas que había descubierto, sino también le esperaba la hoguera. Es la misma institución que hizo las famosas "Guerras Santas", ¿es que acaso puede existir alguna guerra que sea "santa"? Es la misma institución que aquí en Sudamérica en la época de la Conquista trataba a los indios como animales y como esclavos y les negaba el reconocimiento como "hombres" con sus derechos y dignidades, pues como "no eran cristianos", eran animales. Les arrebataron sus tierras, los persiguieron, los torturaron, los asesinaron, les robaron sus riquezas y hasta su propia libertad y vida. Valga hacer la salvedad de que existió un hombre Bartolomé de las Casas, miembro de esa misma iglesia, que tuvo la valentía de enfrentarse a ella (de más está decir que no lo escucharon, ¿verdad?). Los jesuitas en muchos casos también tuvieron otro comportamiento, pero claro, siempre con la consigna de que los aborígenes de estas nuevas tierras debían adoptar "la nueva fe" y que el fruto del trabajo de esos aborígenes sería de la Iglesia.
Y para ponernos un poco más contemporáneas, en la dictadura militar que se llevó a cabo aquí en la Argentina, toda la cúpula mayor de la Iglesia se mantuvo como aliada incondicional de los dictadores que, en realidad son genocidas, pues desaparicieron gente secuestrándolos de sus casas, de sus trabajos, en la calle, donde fuera que los encontraran. Sólo por pensar diferente se era subversivo y el subversivo debía ser eliminado. La Iglesia aquí en la Argentina avaló el proceso militar que culminó con 30.000 desaparecidos. Entre ellos, muchos chicos jóvenes, y hablo de chicos de 15 y 16 años que, por ejemplo, luchaban por un boleto estudiantil (la llamada por nosotros "noche de los lápices"). Pero aquí también tengo que reconocer que existieron unos pocos valientes, siempre de abajo, curas humildes, que arriesgaron su vida para proteger a gente que era buscada para ser torturada y luego desaparecida... otros pocos se alejaron de la iglesia. Lamentablemente estos hombres son la excepción y no la regla. La regla de lo que es la Iglesia puede probarse en su propia historia: una historia de guerras, de torturas, de asesinatos, de intolerancia, de falta total de respeto por la vida. Entonces, ¿como esta institución puede llegar a comprender el amor? La Iglesia cada vez que nombra valores como el amor, el respeto por la vida, el respeto por la libertad, es sólo un discurso de propaganda política. La Iglesia es sólo un mecanismo de poder que busca mantener cierto orden social... claro, el orden social que ellos quieren imponer, y para nada el orden social más razonable.
Y termino con una anécdota: obviamente como Argentina, cuando viajé a Italia quería conocer la Basílica de San Pedro y el Museo del Vaticano (pues no podía perderme de ver las obras de Miguel Ángel). Pues bien, cuando entramos a la Basílica de San Pedro vi tanto mármol y oro y le dije a mi amigo Gabriel que me acompañaba: Si este es el voto de pobreza, ¿te imaginás el de castidad?
Besos a todas y esperemos que las excepciones que existen en la Iglesia comiencen a ampliarse y puedan lograr algunos cambios, pues realmente es una institución que sostiene cosas que manifiestan un desconocimiento total de la realidad social en la que está inserta y una falta total de respeto por el prójimo. Es lo que nos resta pedir, pues lamentablemente, es muy poco probable que desaparezca como institución.