ana23 escribió:
Yo pediria la pena de muerte y sobre todo JUSTICIA.
El caso, ana23, es que, como decía alguien justo arriba -sorry, no recuerdo el nick-, no se puede inculpar a nadie sin pruebas, sin cuerpo, sin certeza (y aún a veces la certeza es más que incierta). Pero es que, además de eso, me llama la atención la frase que he señalado porque, tal y como yo lo veo, "pena de muerte" y "justicia" son conceptos incompatibles.
Es decir, comprendo la indgnación, el agravio y la impotencia, y los comparto en la medida de mi empatía (podría decir que los comparto, a secas, pero me pareceria un alarde de sentimentalidad artificioso que atentaría contra la familia y amigos de la víctima, que ellos sí que son los que lo sienten de verdad, y no puedo -ni quiero- imaginar cómo), pero de ahí a sacar la conclusión de que le otorguemos al Estado el supremo poder de matar a uno de sus integrantes en nombre de la justicia, hay un abismo. Y además, me da miedito.
Porque, a fin de cuentas, en casos de asesinato o agravios irreparables, la justicia es imposible de aplicar, puesto que hacer justicia consiste precisamete en restituir el daño causado, cosa que, en este tipo de casos, resulta imposible. Así que aquí, lo único que le queda al sistema judicial -que no a la justicia como concepto- es aplicar sanciones, es decir, ponerse, digamos, "punitiva". Pero claro, todo o punitivo, por definición, ya resulta peligroso, porque la punidad como fin último -que sería el caso de la pena de muerte-, no tiene un sentido restaurador, ni si quiera integrador o reparador para que ese daño no vuelva a cometerse, sino que resulta más bien ejemplarizante, además de irreparable -de igual modo que el crimen que está castigando- y, por lo tanto, moralizante. Y aquí es donde está el meollo, a mi modo de ver, del asunto, porque no es tarea de un Estado democrático y laico, ejemplarizar ni moralizar, ni con su código penal, ni con su Constitución ni con cualquier otra cosa que se inventen los señores con toga y/o con corbata. La moral no es cosa de este tipo de Estados, como el nuestro; no es laica ni democrática, la ética, probablemente sí. Es más, la labor del Estado no es, a mi modo de ver -o no debería ser, mejor dicho- la de velar por sus ciudadanos, sino la de favorecer una atmósera social en la que los ciudadanos seamos capaces de velar por nosotros mismos. Y ya es bastante paternalista este Estado nuestro, como para otrogale aún más poderes patocráticos, yo creo...