Me desperté después de una noche intranquila, no sabía bien porque, supuse que como tantas otras noches, simplemente esperaba la llegada del nuevo día y con su llegada hacia más corto el tiempo de espera hasta alcanzar el momento tantas veces deseado y soñado, de estar junto a ella.
El día había amanecido gris, pero no un gris triste, no, lo percibí como un recuerdo, como una fotografía en blanco y negro, con todo el encanto que estas tienen al llenar de luz y sombras los colores. Estaba descalza, con el pijama puesto y los ojos casi cerrados delante de la ventana, al mirar a lo lejos, a la falda de la montañas vi descender unos diminutos copos, ¡copos!, es nieve¡ Dios mío baje corriendo las escaleras y tome el teléfono quería despertarla, que amaneciera con una sonrisa, -que tontería, que hacia yo con el teléfono- volví a mirar a través de la ventana y esos pequeños copos se estaban convirtiendo en muchos, en cientos , en miles, que se amontonaban los unos con los otros y empezaban a dejar escondidos los verdes tonos de la hierba.
Salí corriendo en busca de la cámara, tenia que hacerle ver ese milagro, - ojalá, pudiera despertarla con este encantamiento-.
La nieve como el AMOR, me parecía un milagro, algo casi irreal que en aquellos momentos se estaba convirtiendo en realidad.
Saque una fotografía y la remití a su correo. No podía esperar, cada vez se volvía mas irreal, mas cierto, mas blanco mas luminoso, mas nieve, másamor.
Quería estar tan cerca, que me adentre entre la nieve, entre el amor, para contemplar el impresionante espectáculo, de luz, claridad, serenidad, paz que me estaba llenando el corazón y hasta el alma.
Al fondo en la falda de la montaña, el blanco manto de nieve cubría casas, campos y una tupida masa blanca cubría el firmamento, como si nos hubiera encerrado en una bolo mágica de nieve
Era el paisaje escenario perfecto, la luz, la ambientación, el sonido.su voz.
De repente un rayo de luz, un brazo traidor y fulminador prolongación del dañino sol, se abrió paso entre la cúpula de algodonas que cerraban nuestra redonda bola de nieve, empezando a derretir toda la magia, todo el color, toda la luzqueriendo devolvernos a la realidad, -¿Cuál es la realidad?- . La realidad era que nuevamente el sol quería salir para ocupar su lugar en lo alto de todo, por encima de todo, por encima nuestro.
Todo predio la luz, el color ,el encantamiento y a pesar del calor que desprendía cada vez mas ardiente, más seguroin inmenso frío se apodero de mi corazón y de mi alma, ceso el sonido y se apagaron las luces.
Mientras la nieve iba desapareciendo poco a poco ante mis ojos y el viento frío paralizaba todo mi cuerpo, un fuego abrasador recorría todo mi interior hasta alcanzar los ojos y empujando por ellos un río virulento y una fuerte presión en el pecho impedían que el aire llegara para aliviar aquel desasosiego.
Había llegado la noche y con ella el gélido frío que acompaña a las noches despejadas, sin estrellas, solo la luna, la blanca y rotunda luna llena que apaga el brilla de todas las estrellas.
Me levante incapaz de permanecer por más tiempo en la cama, cansada de dar vueltas y vueltas. El mirar por la ventana, descubrí el paisaje tan ensoñador que con su luz me ofrecía la luna. Su luz se reflejaba en los restos de nieve que el sol no pudo deshacer a lo largo del día. La luz, la paz se volvían a ver desde mi ventana, no había sido un sueño, era real, tan real como el amor que le tenia, tan real que ni el mismo sol había podido hacer desaparecer.
Se, ahora lo se, que se derretirá, antes o después que no es posible la nieve en primavera. Pero ese recuerdo vivirá , vivo en mi, hasta mi último aliento.