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UN RAYO DE LUZ ENTRE LA OSCURIDAD

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Lo abrió Ex-Usuaria el

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carr #21
NIGHTINGALE

Noche, palabra mía henchida de sucesos

La aflicción, el vacío, la muerte, la tiniebla

avivan en tus sílabas sus temores y ansias.

Extenuado nombre, fatigada corola,

para caer de ti como cansino pétalo,

o hundirse en tus confines, abiertos, afilados,

beso ardiente, última sensación,

locura extrema.

Noche, noche, amor mío,

¿es que acaso me atreveré a saltar

traspasada de ti hasta la muerte?

Lengua: nupcial espada.

Apenas te mencione, convocadas estrellas

insistirán solícitas mostrando el desvarío

de tus ojos vibrátiles.

Oh noche, qué incitante, qué turbadora eres;

madre devoradora, acercas tu regazo,

y cómo quiero huir, cómo desertar quiero

de tus lágrimas ávidas, cómo intento esconderme

de tus manos, oh noche, mi tristeza.

Y quizás seas la única, la palabra final

que todo amor explique. Y el estremecimiento.

Y el magnífico instante que ni aún la memoria

más fiel y enamorada consiente en repetir.

Noche, tristeza mía, todavía es posible

que te llame, y me abreve en el láudano amargo

que destilan tus letras. Que a tu herida entregue

y a tu abismo, mi tristeza, mi noche,

todavía es posible.

Oh noche mía, acaso... acaso te amaría.

Ana rossetti

Firma
Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
theface #22
Sé que nunca llegarán a ti estas palabras y por ello las escribo aquí a través de versos ajenos

Para que tú me oigas

mis palabras se adelgazan a veces

como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio

para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.

más que mías son tuyas.

Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.

eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.

Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

antes que tú poblaron la soledad que ocupas,

y están acpstumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte

para que tú ls oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún suele arrastrar.

Huracanes de sueños aún las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.

Llanto de de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

Ámame, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñiendo con tu amor mis palabras.

Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito

para tus blancas manos, suaves como las uvas

P. NERUDA

madison #23
Oda a su aroma

Suave mía, a qué hueles,

a qué fruto

a qué estrella

a qué hoja?

Cerca de tu pequeña oreja

o en tu frente me inclino,

clavo la nariz entre el pelo

y la sonrisa buscando

conociendo la raza de tu aroma:

es suave, pero no es flor,

no es cuchillada de clavel penetrante

o arrebatado aroma de violentos jazmines,

es algo, es tierra,es aire,

maderas o manzanas,

olor de la luz en la piel,

aroma de la hoja

del árbol, de la vida

con polvo de camino y frescura

de matutina sombra en las raíces,

olor de piedra y río,

pero más cerca de un durazno,

de la tibia palpitación secreta de la sangre,

olor a casa pura y a cascada ,

fragancia de paloma y cabellera,

aroma de mi mano

que recorrió la luna de tu cuerpo,

las estrellas de tu piel estrellada,

el oro, el trigo,

el pan de tu contacto,

y allí

en la longitud de tu luz boca,

en tu circunferencia de vasija

en la copa,

en los ojos de tus senos,

entre tus anchos párpados

y en tu boca de espuma,

en todo dejó,

dejó mi mano

olor de tinta y selva

sangre y frutos perdidos,

fragancia de olvidados planetas,

de puros papeles vegetales,

allí mi propio cuerpo

sumergido en la frescura de tu amor,

amada como en un manantial

o en el sonido de un campanario

arriba entre el olor del cielo

y el vuelo de las últimas aves,

amor, olor,

palabra de tu piel,

del idioma de la noche en tu noche,

del día en tu mirada

desde tu corazón

sube tu aroma

como desde la tierra

la luz hasta la cima del cerezo:

en tu piel yo detengo tu latido

y huelo la ola de luz que sube,

la fruta sumergida en su fragancia,

la noche que respiras,

la sangre que recorre tu hermosura

hasta llegar al beso

que me espera en tu boca.

Editado

mali228 #24
I

La luna luminosa

huyó con las Pleyadas;

la noche silenciosa

ya llega a la mitad; la hora pasó, y en vela

sola en mi lecho, en tanto

suelto la rienda al llanto

sin esperar piedad.

II

Amor, que el pecho mío

continamente agita,

es dulce y es impío,

y es más que una avecita

volátil y ligero.

¡Ay! de su dardo fiero,

¿quién consiguió victoria?

Renueva, amada mía,

renueva la memoria

de cuando Atis ardía,

tu dulce amor odiaba

y a Andr6meda estimaba.

III

Desciende, Venus bella,

y en las doradas copas

con el suave néctar,

mezcla purpúreas rosas,

y a mis dulces amigos

que tu deidad adoran,

con divinal bebida

inspira y alboroza.

IV

Será tal vez hallada

simplecilla labriega,

si dulce amor hirióla

con su dorada flecha,

Amor el rapazuelo

de Venus Citerea,

que con su blanda mano

doma las bravas fieras.

Y la joven hermosa

nacida en la floresta,

siendo de amor tocada,

ya suaviza y templa,

las rústicas costumbres,

la esquivez de la selva,

plegando sus vestidos

con gracia y gentileza.

V

De los verdes manzanos

en las frondosas cimas,

con estruendoso ruido

las aguas se deslizan,

las puras frescas aguas

que el peñasco destila;

el delicioso estruendo

de las hojas movidas

del apacible viento

süave sueño inspira,

y con Venus hermosa

soñaba que dormía;

mas de las altas ramas,

del viento sacudida,

una roja manzana

de mi sueño me priva.

VI

Al Olimpo volara

si alitas yo tuviera,

cual cándida paloma,

y a Pafia la risueña

mis cuitas contara,

mis amorosas quejas,

y de allí a las alturas

de los montes viniera,

y enlazaran mis brazos

la causa de mi pena:

que el amor dulce amargo

con fiera violencia

mi corazón impele,

le arrebata y le lleva,

cual viento impetuoso

arranca por las selvas

en los excelsos montes

a las encinas gruesas.

VII

La graciosa doncella

en apartada estanza

pasa su edad florida

de delicias privada;

sus cuidadosos padres

dicen: -Amor la espanta,

allí vive contenta,

que no quiere de Pafia

las süaves caricias-;

mas, ¡ay!, niña cuitada,

que ya siente tu pecho

las amorosas llamas,

triste, cerrada y sola,

niña y enamorada.

VIII

Morirás, bella joven;

ni servirá ser bella,

ni quedará memoria

de ti sobre la tierra,

porque las frescas rosas

no has gozado de Pieria:

y así desconocida

irás a las cavernas

del horroroso Dite,

ni será quien te vea

cuando en las vanas sombras

des fugitivas vueltas.

IX

Alzad, alzad la casa,

artífices, que viene

el esposo gallardo,

que a Marte se parece:

al menos muy más alto,

muy más robusto y fuerte

que los más esforzados

que la ciudad contiene.

Todos de una vez toman

y de sus asas tienen

la gran Carkesia copa,

y libación ofrecen,

felicidad, delicias,

eternos, justos bienes,

al esposo desean,

y el dulce vino beben.

De todas las doncellas,

tu venturosa suerte

la más linda te ha dado,

ni hallarse otra tal puede:

la dulce joven bella,

por quien tú tantas veces

tiernos suspiros dabas,

hoy a tus brazos viene;

no envidies a los dioses,

si tu ventura entiendes.

X

Amor bulle en mi pecho

y sin cesar voltea

mi corazón amante

y acá y allá le lleva;

mis miembros desenlaza

su poderosa diestra,

y en viéndome rendido

ya me desprecia y vuela;

tiene sus lindas alas

cual ave, mas es fiera,

y dulce y apacible,

y de indomable fuerza.

Atis, de tu abandono

al crudo Amor te queja,

que en los ojos me abrasa

de Andrómeda la bella.

XI

Esperio, luz hermosa

de Venus la rosada,

que los tiernos deseos

y enamoradas ansias

benigna satisfaces,

tú conduces a casa

el delicioso fruto

que las almas encanta,

el manchado rebaño

de las ligeras Cabras,

y con su dulce madre

la niña que las guarda.

SAFO

Ex-Usuaria #25
Yo no necesito tiempo

para saber cómo eres:

conocerte es el relámpago.

¿Quien te va a ti a conocer

en lo que callas, o en esas

palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida

que estás viviendo, no sabe

más que alusiones de tí,

pretextos donde te escondes.

Ir siguiendote hacia atrás

en lo que tú has hecho, antes,

sumar acción con sonrisa,

años con nombres, será

ir perdiéndote. Yo no.

Te conocí en la tormenta.

Te conocí, repentina,

en ese desgarramiento brutal

de tinieblas y luz,

donde se revela el fondo

que escapa al día y a la noche.

Te vi, me has visto, y ahora,

desnuda ya del equivoco,

de historia, del pasado,

tú, amazona en la centella,

palpitante de recién

llegada sin esperarte,

eres tan antigua mía,

te conozco tan de tiempo,

que en tu amor cierro los ojos,

y camino sin errar,

a ciegas, sin pedir nada

a esa luz lenta y segura

con que se conocen letras

y formas y se echan cuentas

y se creee que se ve

quién eres tú, mi invisible.

P. SALINAS.

carr #26
Cancion hacia adentro

¡No me recuerdes!

¡Siénteme!

Hay solo un trino entre

tu amor y mi alma.

Mis dos ojos navegan

el mismo azul sin fin

donde tú danzas.

Tu arco iris de sueños en

mí tiene siempre pradera

abierta entre montañas.

Una vez se perdieron mis sollozos,

y los hallé, abrigados,

en tus lágrimas.

¡No me recuerdes!

¡Siénteme!

Un ruiseñor nos tiene

en su garganta.

Los ríos que me traje de mis riscos,

desembocan tan solo por tus playas.

Hay confusión de vuelos en el aire.

¡El viento que nos lleva

en sus sandalias!

¡No me recuerdes!

¡Siénteme!

Mientas menos me pienses,

más me amas.

Julia de Burgos

Firma
Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
mali228 #27
theface Wrote:Para que tú me oigas
mis palabras se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

precioso este poema theface.. me trae mil recuerdos icon_lol.gif besos.. y ánimo icon_wink.gif

mali228 #28
Arco iris

A veces

por supuesto

usted sonríe

y no importa lo linda

o lo fea

lo vieja

o lo joven

lo mucho

o lo poco

que usted realmente

sea

sonríe

cual si fuese

una revelación

y su sonrisa anula

todas las anteriores

caducan al instante

sus rostros como máscaras

sus ojos duros

frágiles

como espejos en óvalo

su boca de morder

su mentón de capricho

sus pómulos fragantes

sus párpados

su miedo

sonríe

y usted nace

asume el mundo

mira

sin mirar

indefensa

desnuda

transparente

y a lo mejor

si la sonrisa viene

de muy

de muy adentro

usted puede llorar

sencillamente

sin desgarrarse

sin deseperarse

sin convocar la muerte

ni sentirse vacía

llorar

sólo llorar

entonces su sonrisa

si todavia existe

se vuelve un arco iris.

Ex-Usuaria #29
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente poque daba
calores de rojo hogar,
y era sol poque alumbraba
y porque hacía llorar...
Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
leo #30
He aquí unos versos de la pura Safo, de rizos de violeta, de sonrisa encantadora, como escribe Alceo.

Se traiciona siempre al original cuando se traducen sus poemas a otro idioma.

Cantado con estrofas ardientes, el amor no es para ella el Amorcillo travieso, sino la gran pasión que consume los corazones. Deseo y ardo, dice. Esta es sus Efectos del amor, en clásica traducción de Menéndez y Pelayo:

Igual parece a los eternos dioses
quien logra verse frente a ti sentado:
¡feliz si goza tu palabra suave,
suave tu risa!
A mí en el pecho el corazón se oprime
sólo en mirarte ni la voz acierta
de mi garganta a prorrumpir; y rota
calla la lengua.
Fuego sutil dentro mi cuerpo todo
presto discurre; los inciertos ojos
vagan sin rumbo; los oídos hacen
ronco zumbido.
Cúbrome toda de sudor helado;
pálida quedo cual marchita hierba:
y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
muerta parezco...

theface #31
Gracias Angelina, theface me lo puse en honor la cara más dulce que he visto, Audrey...

Mali228 ese poema iba dedicado a la persona que me esá robando el corazón y a pesar de estar a mi lado no sé cómo decirle que ha roto cualquier esquema y muchos de los muros que yo misma ha ido construyendo...

...Flotando en este mar de nubes, las miro deseosa de lanzarme a ellas esperando un abrazo como respuesta.

El sol se retira elegantemente regalando sus últimos y ténues destellos, aquí arriba todo resulta mágico. Este paseo me permite divagar más aún si cabe y sueño de nuevo, sueño en acariciar su aparente suavidad, la paz que logra transmitir tanta soledad...El vacío sin más

tf

chana #32
AMORES A DISTANCIA

Cuando mil kilómetros nos separan

-quilómetro más, quilómetro menos-

y nos deseamos

en ciudades diferentes

separadas entre sí

el cordón umbilical es el teléfono

oigo tu voz

me como tus vocales

devoro tus eses y tus eles

me palpita el sexo con tu risa

nos contamos las cosas del día

"me ha entrado un apetito voraz", me dices

y enumeras una lista inverosímil de alimentos

incompatibles entre sí

pimientos verdes y chocolate

empanadillas y lentejas

arroz con leche y pisto.

En cambio yo no he conseguido comer nada

el estómago cerrado como una tapia

la tapia de tu ausencia

el hueso duro de los mil quilómetros de distancia.

Tú engordarás

yo me volveré anoréxica

"un amor romántico", anotarás en tu dietario

"una pasión autodestructiva", sentenciaré yo,

siempre pesimista

y la Telefónica lucrará con nuestras cuentas

la Telefónica aumentará sus ganancias

el cordón umbilical

el hilo estremecedor del cable

o el móvil, señores y señoras,

a veinticinco pesetas el mensaje.

CRISTINA PERI ROSSI

Ex-Usuaria #33
MUERTE DEL SUEÑO

Nunca se entiende un sueño

más que cuando se quiere a un ser humano,

despacio, muy despacio,

y sin mucha esperanza.

Por ti he sabido yo cómo era el rostro

de un sueño: sólo ojos.

La cara de los sueños

mirada pura es, viene derecha,

diciendo: A ti te escojo, a ti, entre todos

como lo dice el rayo o la fortuna.

Un sueño me eligió desde sus ojos,

que me parecerán siempre los tuyos.

Por ti supe también

cómo se peina un sueño.

Con qué cuidado parte sus cabellos

con una raya que recuerda

a la estela que traza sobre el agua

la luna primeriza del estío.

Mi mano, o una sombra de mi mano,

o acaso si una sombra,

la memoria, tan sólo , de mi mano

jamás acarició una cabellera

tan lenta y tan profunda

como la de ese sueño que me diste.

En el pelo, en el pelo de tu sueño

fueron mis pensamientos enredándose,

entrando poco a poco, y se han perdido

tan voluntariamente en él que nunca

los quiero rescatar: su gloria es ésa.

Que estén allí, que duermas

sobre las despeinadas

memorias que mi alma te ha dejado,

entretejidas en su cabellera.

Por ti he cogido a un sueño de las manos.

Por ti mi mano de mortal materia,

ha tocado los dedos

tan trémulos, tan vagos,

como sombras de chopos en el agua,

con los que un sueño roza al mundo

sin que apenas lo sienta

nadie más que la frente consagrada.

Por ti he cogido un sueño de las manos,

o de las que parecen manos, alas.

Las he tenido entre las mías,

un año y otro año y otro año,

como se tienen las de un ser que va a marcharse,

fingiendo que es para decirle adiós,

pero con tal ternura al estrecharlas,

que renuncia a su fuga y nuestro tacto,

de adiós se nos trasmuta en bienvenida.

Por ti aprendí el lenguaje

tan breve y misterioso de los sueños.

Cabría en el cristal

de una gota de agua.

Está hecho de dos letras cuyos trazos

aluden con su recta y con su curva

a la humana pareja, hombre y mujer,

sí dice, sólo sí.

Los sueños nunca dicen otra cosa.

Nos dicen sí o se callan en la muerte.

Por ti he sabido cómo andan los sueños.

Llevan los pies desnudos

y parecen más altos todavía.

El alma por que cruzan se nos queda

como la playa que primero holló

Venus al pisar tierra, concediéndole

las indelebles señas de un mito:

las huellas de los dioses no se borran.

Entre el vasto rumor de los tacones,

que surcan las ciudades colosales,

mi oído a veces percibe

un rumor leve como de hoja seca,

o de planta desnuda: es que te acercas,

por las celestes avenidas solas,

es que vienes a mí, desde mi sueño.

He sabido por ti de qué color

es la sangre de un sueño. Yo la he visto

cuando un día le abriste tú las venas

escapar dulcemente, sin prisa, como el día

más hermoso de abril, que no quisiera

morirse tan temprano y se desangra,

despacio, triste, recordando

la dicha de su vida:

su aurora, su mañana, sin rescate.

Por ti he asistido, porque lo quisiste,

al morirse de un sueño.

Poco a poco se muere

como agoniza el campo en el regazo

crepuscular, por orden de la altura.

Primero, lo que estaba al ras de tierra,

la hierba, la primer oscurecida;

luego, en el árbol, las cimeras hojas,

donde la luz, temblando se resiste,

y al fin el cielo todo, lo supremo.

Los sueños siempre empiezan a morirse

por los pies que no quieren ya llevarlos.

Como el cielo de un sueño está en sus ojos

lo último que se apaga es su mirada.

Y por ti he visto lo que nunca viera:

el cadáver de un sueño.

Lo veo, día a día, al levantarme, aquí, en mi cara.

(has vuelto tu mirar hacia otro rostro.)

me lo siento en las manos,

enormes fosas llenas de su falta.

Está yacente: tumba le es mi pecho.

Me resuena en los pasos

que van, como viviendo hacia su muerte.

Y sé el secreto último:

el cadáver de un sueño es carne viva,

es un hombre de pie, que tuvo un sueño,

y alguien se lo mató. Que vive finge.

Pero ya, antes de ser su propio muerto,

está siendo el cadáver de un sueño.

Por ti sabré, quizá, cómo viviendo

se resucita aún, entre los muertos.

PEDRO SALINAS

carr #34
QUE NO SEA

Que no sea mi vida un manojo de renuncias,

Que no sea una roca inesculpible

Ni un páramo de tierras movedizas

Donde se hunda todo lo que toque

Todo lo que se acerque a mí.

Que no sea mi vida temor de abrirme

Ni arcilla que modele aquel que quiera

Como quiera

Que no sea tampoco un centro, un equilibrio

Huya yo del equilibrio

Al que otros llaman vida

Vida perfecta y exacta

Huya yo

Que no sea mi vida si no es tu vida

Que no sea mi vida si no estás tú

Para agitarla

Si no me muevo siempre

siempre

Como empezando

A.L.

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carr #35
En mi casa, colmena donde la única abeja

volando es el silencio,

la soledad ocupa los sillones

y revuelve las sábanas del lecho

y abre el libro en la página

donde está escrito el nombre de mi duelo.

La soledad me pide, para saciarse, lágrimas

y me espera en el fondo de todos los espejos

y cierra con cuidado las ventanas

para que no entre el cielo.

Soledad, mi enemiga. Se levanta

como una espada a herirme, como soga

a ceñir mi garganta.

Yo no soy la que toma

en su inocencia el agua;

no soy la que amanece con las nubes

ni la hiedra subiendo por las bardas.

Estoy sola: rodeada de paredes

y puertas clausuradas;

sola para partir el pan sobre la mesa,

sola en la hora de encender las lámparas,

sola para decir la oración de la noche

y para recibir la visita del diablo.

A veces mi enemiga se abalanza

con los puños cerrados

y pregunta y pregunta hasta quedarse ronca

y me ata con los garfios de un obstinado diálogo.

Yo callaré algún día; pero antes habré dicho

que el hombre que camina por la calle es mi hermano,

que estoy en donde está

la mujer de atributos vegetales.

Nadie, con mi enemiga, me condene

como a una isla inerte entre los mares.

Nadie mienta diciendo que no luché contra ella

hasta la última gota de mi sangre.

Más allá de mi piel y más adentro

de mis huesos, he amado.

Más allá de mi boca y sus palabras,

del nudo de mi sexo atormentado.

Yo no voy a morir de enfermedad

ni de vejez, de angustia o de cansancio.

Voy a morir de amor, voy a entregarme

al más hondo regazo.

Yo no tendré vergüenza de estas manos vacías

ni de esta celda hermética que se llama Rosario.

En los labios del viento he de llamarme

árbol de muchos pájaros.

Rosario Castellano

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Ex-Usuaria #36
Carr me ha encantado no conocia a Rosario Castelleno.
carr #37
ALMA DESNUDA

Soy un alma desnuda en estos versos,

Alma desnuda que angustiada y sola

Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,

Que puede ser un lirio, una violeta,

Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta

Y ruge cuando está sobre los mares,

Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,

Dioses que no se bajan a cegarla;

Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla

Con sólo un corazón que se partiera

Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera

Dice al inviemo que demora: vuelve,

Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve

En tristezas, clamando por las rosas

Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas

A campo abierto, sin fijar distancia,

Y les dice libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,

De un suspiro, de un verso en que se ruega,

Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega

Y negando lo bueno el bien propicia

Porque es negando como más se entrega,

Alma que suele haber como delicia

Palpar las almas, despreciar la huella,

Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,

Como los vientos vaga, corre y gira;

Alma que sangra y sin cesar delira

Por ser el buque en marcha de la estrella.

Alfonsina Storni

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Ex-Usuaria #38
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul y cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
¡ una perdida estrella !

carr #39
Caminar,

caminar y perderme

Correr,

correr y alejarme

Volar,

volar y ser libre

Soñar,

soñar y alcanzarte

I E

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carr #40
Las dádivas

La mano que se abrió sobre mis días

es una mano grande como el cielo.

Me dio raíz, memoria, y para respirar

una herida que llaman la rosa de los vientos.

Plenitudes de aljibe que rebalsa

y vacío de túnel que eternizan los ecos.

Luz para ciertas horas

y la hora necesaria de oscuridad sin término.

Horizontes, mirada,

la presencia segura de los cuerpos.

El gozo del hallazgo,

el llanto del adiós en el pañuelo.

La vida. Muchas muertes

una por cada amor del que es su centro.

Todo. Y para decirlo

palabras y palabras. Y silencio.

Rosario Castellano

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