En breve quiero terminarla (si nadie más se ofrece a hacerlo).
Espero no demorarme ya mucho más.
Sombra, me gustaria leer uno de tus escritos.
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Lo abrió vircoph el
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En breve quiero terminarla (si nadie más se ofrece a hacerlo).
Espero no demorarme ya mucho más.
Sombra, me gustaria leer uno de tus escritos.
vircoph Wrote:Lo se, lunaclara, y lo lamento de todo corazón.
En breve quiero terminarla (si nadie más se ofrece a hacerlo).
Espero no demorarme ya mucho más.Sombra, me gustaria leer uno de tus escritos.
Buenas noches,
todas nosotras tenemos dentro pequeños relatos que forman nuestra existencia,pequeños tristes relatos y alegres y cortas narraciones que se apagan quizá junto con los farolillos de la fiesta.
Uno de mis relatos?
Mmmm.... dame tu correo, y me lo pensaré ;o)
Señoritas,
sed buenas
A sus peis
Sombra
El silencio se hizo entre nosotras, se levantó como un gordo muro de antigua roca y me impidió respirar. Desolada, desconsolada, perdida... No sabia como sentirme. Que ocurria allí? La tarde anterior habia huido de mi como la peste, ahora intentaba abrazarme.. ¿O me lo parecia? De todas formas estaba allí, contradiciendo cualquier anterior movimiento... ¿Que era lo que queria exactamente? ¿Por que huía y luego venia en mi busca?
-Me desconciertas, Nuria.- Confesé.
-¿por que, laura?- Ella parecia triste, afectada.
Yo me acabé de incorporar y apoyé la espalda en la pared, gesto que me dió más seguridad que cualquier otra palabra que pudiera decir o recibir en aquel momento.
-Mira... lo que yo siento ahora no se de donde ha salido, ni porque, ni como ha llegado a mi. Solo se que no me atrevia a reconcoerlo, ni reconocerlo para mi misma y aun no me sietno capaz. Si, ayer te lo dije, tu me lo pediste, pero pese a todo sigo sin creermelo yo misma.
Nuria me miraba confusa. Estaba quieta, a un lado de la cama, mirandome estupefacta. Yo seguí.
-Ayer cuando llegaste tenia mucho miedo. Llevaba tres dias huyendo de ti, de tu contacto, por que sentia que todo iba a ir mal. Ayer practicamente me obligaste a confesartelo. Me costó mucho decirtelo, pq temia que hicieras exactamente lo que hiciste: enfadarte.
-Pero es por eso por que he venido, Laura.. -Nuria parecia triste, afectada, incluso arrepentida. - Cuando llegué a casa no podía creermelo. Lo que me dijiste me trastocó, no lo esperaba, era algo que jamás pensé que podía ocurrir. ¿Que una chica se enamorara de mi? ¿De otra chica? Si te soy sincera me cuesta aceptar esa idea, y sin embargo se que ocurre. Pero que seas tu me hace sentirme impotente, porque yo te quiero y te quiero mucho.
El silencio se volvió a levantar de nuevo. Yo no me atrevia a decir nada. Estaba claro que por mucho que yo la amara, de principio no iba a poder ser correspondida... y me sorprendia ese pensamiento tanto como el echo de estar queriendola como algo más que una amiga. La miré, y sentí como un sentimiento de posesión me invadia. Queria tenerla entre mis brazos, abarzarla y sentirla como lo que deseaba. Pero me daba miedo ese sentimiento.
-No quiero perderte, Laura. - La voz de Nuria me dejó fuera de juego. - No se lo que es querer a alguien de tu mismo sexo. No se siquiera que pensar de ello, pero por delante de todo eres mi amiga. No se que debo hacer, que decir ni como comportarme ahora. Quiero ser tu amiga como siempre lo he sido. - Me miró, con lagrimas en los ojos y el rostro marcado por el miedo. - Siento lo que hice ayer.
Me sentia perdida, pero algo dentro de mi reaccionó antes que yo. La tomé del hombro y la invité a hacercarse. Ella subió a la cama y se recostó en mi, dejandose abrazar tiernemente, mientras lloraba.
En aquella posición sentí que me derretia. Tenia a Nuria exactamente como siempre la habia querido, solo y unicamente para mi. Además, aquel sentimento de posesion, de querer protejerla y de sentirla tan cerca como pudiera tamibne se sentia satisfecho. No queria hacerle daño, pero sentia un amor tan profundo hacia ella que no podia evitar quererla de aquel modo. Y ahora lo reconocia para mi misma: la amaba hasta donde nunca habia amado a nadie.
-Yo tampoco quiero perderte, Nuria. Este sentimiento que me recorre es nuevo y hasta cierto punto lamento que seas precisamente tu quien me lo haga sentir. Si esto tiene que separarlos lamento sentirlo, pq siempre te he querido mucho. Se que no me vas a corresponder y que una relación entre nosotras no es posible, pero no quiero perder tu amistad. ¿Podras seguir siendo la que eres pese a lo que siento por ti?- ella me miró un momento, sin querer moverse. Estar abarzadas siempre nos habia gustado a ambas. - Si, eres una tentación. Por mi mente pasan cosas que nunca me habian pasado, es cierto. Pero no quiero que las cosas cambien. No se como surgió, no se como me enamoré de ti hace tres dias. Pero quiero que las cosas sigan igual.
Ella no dijo nada, dejó de mirarme y se acomodó en mi pecho, abrazandome. Yo tambien la abrazaba, sientiendola tan cerca de mi y notando como aquella sensación me recorria. Habia estado a punto de besarla cuando momentos antes me habia mirado, pero sabia que aquello era el suicidio.
-De acuerdo. -Acabó por aceptar Nuria.- Ahora ya se que te ocurre, se que te tiento más de lo que quisiera y creo que ahora mismo estas pensando en cosas que a mi se me hacen extrañas y que no se como aceptar. Podria hacer muchas cosas para evitarte esto, Laura, entre ellas no estar aqui y ahora. Pero con ello conseguiria tan solo perderte. Yo seré la misma, pero quiero que hablemos. Se que duele, pero no se que haria si tu amor se desbordara, no me veo capaz de estar con una chica y menos si esa chica eres tu. Si estas mal, quiero que hablemos, quiero que la amistad sea más fuerte que tu amor hacia mi. Y quiero que tu tampoco cambies. Estos dias he estado muy preocupada por ti, por tu actitud. Me alegro que me lo hayas contado.
-Y yo de haberlo echo.
Epilogo:
Nuria y Laura jamás estuvieron juntas. Su amistad se tambaleó muchas veces, pues el sentimiento de Laura era muy grande. Nuria desde entonces procuró siempre no tentarla, pero no por ello no estar ahí cuando hacia falta o negandole el cariño que siempre le habia dado. Y aquello confundia a Laura, pese a saber que era pura amistad. Pese a todo, jamás se dejaron de lado.
Con el tiempo, Laura conoció a otras chicas que sentian como ella y se enamoró. Jamás olvidó a Nuria, por quien siempre sintió un extraño sentimiento que sobrepasaba la amistad, pero continuó su vida con personas que realmente la enamoraron. Pero esta, ya es otra historia.
FIN
Venga,que alguien se anime, inicie de nuevo y la gente se anime a decir la suya, va!!
helena Wrote:esta es una de las historias que tengo yo haber si os gusta/quote]
Vale, así escribe Helena. Sin comas. Y poniendo "haber" en vez de "a ver".
Así demuestra cómo escribe cada día. Así demostró que escribía cuando contestó (sobre este tema) a Cruela. Faltas constantes, ni una sola tilde, y cero signos de puntuación (bueno, algún punto tal vez). No lo juzgo (aún), pero es lo que hemos visto.Así que... no me puedo explicar que escriba, por ejemplo, esto:
helena Wrote: Cementerios imperturbables pese al paso del tren, escenarios de batallas donde aún humeaban los cañones, aviones en llamas estrellados contra montañas que surgían en medio de un mar donde barcos partidos por la mitad se hundían eternamente.
Bajé el rostro y me concentré en apartar de mi mente esa visión moribunda. El traqueteo del tren de nuevo le devolvió a la realidad de la nada. ¿Qué realidad?
Eso poco importaba. Sabía que estaba en el compartimento de un tren pasado de época, con incómodos asientos de madera, amarillentas cortinas preservando la intimidad de un par de fantasmas como él y avanzando en medio de la muerte y la nada. Pues no había cielo, no había animales, nada parecía estar vivo.Es tan distinta la Helena escritora de la forera?? O es que como no he leído el post entero me he saltado la parte en la que se desmiente su autoría??
xx, lilitaylor
En honor a la verdad,he meditado muxo antes de responder a éste punto...podría empezar con el consabido "Érase una vez,un montón de forer@s en Ll,devanándose los sesos para entender..." pero sería harto aburrido...verá,en cuanto al punto de "saltarse la parte en la q se desmiente la autoría del texto",no hay tal,por tanto,no la ha saltado...en la página de helena,bajo este enlace http://garaje.ya.com/helenavamp/relatos ... stigio.htm está todo el relato y tampoco aparece detalle de el/la autor/a,aspecto q hasta el mas neófito de los escritores respeta...en fin,si se hace un seguimiento del relato,encontrará un enlace externo(en casi cualquier motor de búsqueda) directo a http://www.dragonmania.com/vampiro y,de allí,a http://www.bibliotecadecartago.net/Bibl ... stigio.pdf ,en cuya base de datos se podrá ver la siguiente informacion:
Descripción: Relato ambientado en el mundo de Wraith
Autor/Traductor: Pavel Ruthven - mailto:sathanel_vempyre_lord@hotmail.com
Versión: No Oficial - PDF
Fecha: 1:08 18/04/03
Llama poderosamente la atención q no se haga mención posterior o aclaratoria en relación a si es un escrito original de este autor o es una traducción...aunq la lógica de la visión antagónica bien pudiera hacernos pensar q tampoco es el verdadero autor (sólo basta fijarse en un detalle tan poco creíble en un seguidor/conocedor del Wraith: confundir el nombre del gran Sathanael...y ,claro,escribir vempyre,en un burdo acercamiento a la palabra Vampire...en fin,fallas básicas en el ritual)...pero no era ese mi punto: el caso es q el relato,a mi juicio,NO es de helena...¿q lo presentó como propio en un post q se asume original? vale...pero,vamos,ya tendrás tiempo de conocer las peculiaridades del aporte helenístico...y hacer caso omiso del mismo,en favor de análisis intelectuales dignos de mejor diana.
Como bien dijo nuestra querida Chikea,ése no es mas q otro misterio,y,me atrevería a agregar,parte de las "leyendas urbanas" de LL.
Pax
p.s.: lamento no haber desarrollado la capacidad de síntesis,como sí lo ha hexo Chikea...
Chikea Wrote:Queridisima Raiza,trankila q esa capacidad de síntesis se desarrolla con l tiempo y con pokas ganas d escribir
Queridisima Chikea...eres la lexe!!!Un besazo
helena Wrote:icon_redface.gif muchas graciasla verdad es quie es una de mis mejores me habeis dejado que no se si ya poner otras ya que esas son mucho peores
Me parece que cuando dice eso queda claro que pretende pasar por el autor, digo.. la autora de la historia (donde tendre la cabeza). Creo que lo mínimo es una disculpa al foro por algo tan vergonzoso, no os parece?
Un besazo
:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:shudder.gifocked:¡¡Manda Wevos!!
No había leído este tema...
Hay q tener jeta, pero mucha muchísima jeta... De verdad, la gente cada vez me sorprende más....
Si vas a intentar colar una, q menos q molestarte en escribir bien en los post, para disimular y eso...
Bueno, aquí os dejo un relato de mi autoría q escribí hace tiempo, pero no me convencía mucho... Lo llevé a una editorial, por si acaso... pero me lo rechazaron, no le veían posibilidades...
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En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho0 tiempo q vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
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barbigirl Wrote:En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho0 tiempo q vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.Entiéndelo Barbi, ya hay muchos Fanfics, y de mucha calidad, inténtalo con algo más original.
Yo una vez escribí uno que era algo así:
Muchas gracias por utilizar las páginas amarillas, en ellas encontrará...
Y un exitazo, oye. No se encuentra en librerías, pero todo el mundo lo tiene
Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesos,
David.
¿Ha alguien se le ocurre un nuevo inicio para una nueva hisotoria?
Digamos que todo el tema clonación esta desviando la intención del post. No hago juicio sobre ello, pero es que tengo ganas de escribir algo antes de ir al camino.
Besos.
melancolía
melancolía
Nubes, lluvia, calor y oscuridad. Una luna llena entrevisible tras marañas hilachadas de oscuro algodón. Levantamos la mirada, parpadeando por las gotas que nos caían en los ojos, y lo único que vislumbramos fue una gran nube enorme y un tibio, tímido, resplandor redondo encima de nuestras cabezas. Del firmamento crujían relámpagos entremezclados con impetuosos bramidos de trueno. En el horizonte se fundían cielo y mar como una catarata chocándole al río.
Una de ellas ya pensaba que era el castigo divino al pecado, al acto impío que acababan de cometer. Esa era la que suscribe. Siendo atea sólo sé del cristianismo lo que cualquier niña que haya pasado su infancia en un colegio de monjas y, por supuesto, había perdido los resquicios de fe que me quedaban a los trece con la virginidad. Pero algo te incrustan las madres, Sor Consuelito, Sor Ángela: esa opresión en el pecho, la sensación de tener que rendirle cuentas a alguien, el sentimiento de culpa... Sesgaba mi aliento; sí, me encontraba culpable, culpable de estar allí, de estar allí con quien estaba. Culpable incluso por sentirme culpable. Paranoias, paranoias.
-Esto nos pasa simplemente por no ver el tiempo, ¡por no comprar ni el puto periódico!
-Pá que luego digas que el Mediterráneo es una sopa -comentó riéndose.
-Tengo frío -una de mis frases típicas, soy una quejica.
Me abrazó, ella siempre con la sangre fría y una carcajada en la boca, así sorteaba todas las trabas que encontraba en su camino.
Sol. Era lo que habíamos visto por la mañana al levantarnos; quedamos y cogimos un bote. Estaba tan hecho polvo que parecía una patera. Queríamos soledad.
Ella sobrellevaba el encubrimiento de nuestros actos con una actitud más que solemne, impávida, con un semblante como la hiel, siempre que nos encontrábamos con gente. En algunos momentos, hasta a mí me convencía de que nuestra relación era un espejismo, fugaz fruto de mi fantasía. No es que lo intentase pero lo conseguía.
Pero no. Ese mismo día remamos buscando algún lugar solitario, desierto, donde poder estar juntas tranquilamente.
Llegamos primero a un peñón cochambroso con pinta de vertedero, lleno de mugre, latas de aceite vacías, botellas de plástico con un amarillo envejecido por el paso de los años... No había mucho más que ver allí, así que seguimos buscando un lugar y mejor limpio.
El viento soplaba irascible pero la inexperiencia nos indujo a no darle importancia. El mar estaba bronco, agitado; nuestro ahínco por encontrar un rincón tranquilo nos llevó lejos de la costa a un pequeño atolón. Vale, es una forma cariñosa de llamarlo. Sólo era un peñasco más, pero por fin limpio, y cumplía el factor primordial: estar situado suficientemente perdido como para evitar miradas y encuentros inoportunos.
El cielo comenzaba a encapotarse a la par que emprendíamos nuestros juegos. Debíamos descargar en unas horas toda la ansiedad, las calenturas que cuece una vida negando instintos por costumbre, por necesidad.
Negación por ti en principio y al fin por los otros, sabiendo que no lo comprenderían; más bien que algunos no lo soportarían. Cuando ya no es un peso para ti tampoco quieres que lo sea para otros, aunque no debiera serlo.
Vives entonces entre deseos amortajados, enrejados antes de nacer, que se diluyen en imaginaciones, divagaciones, encadenándose al interior del aseo de un bar cualquiera. Por ejemplo del bar de siempre, en el que jugabas de pequeña. Allí saciábamos nuestro anhelo al salir con los amigos un jueves, un sábado... Ni que fuéramos cocainómanas, con todos mis respetos, para tener que estar confinadas al cuarto de baño.
En una ciudad sería más sencillo. Madrid o Barcelona, por ejemplo. El anonimato te salva las espaldas, la ciudad te admite como quien eres: un don nadie más, una unidad trabajadora humana pululando por sus calles. En cambio, en un pueblecito costero todo es distinto. Dos mujeres no pueden besarse más que un par de veces seguidas sin levantar sospechas. Y aún así siempre hay alguien aburrido, sin nada mejor que hacer que meterse en la vida de los demás. Por todo esto nos fuimos ese día, escapando de las miradas cotillas, por todo esto nos estaba costando volver.
Un acantilado se ve aun más inmenso desde sus pies. Nos habíamos desviado de la ruta; no alcanzábamos tierra firme y el oleaje era bastante preocupante.
En el segundo peñón fuimos felices un tiempo. El roce de su piel con la mía se fue haciendo denso, la riqueza de las sensaciones crecía a cada presión surgida de las yemas de sus dedos. Sus manos recorrían mi cuerpo con dulzura, cargadas de amor que iba acalorando centímetro a centímetro todo mi ser, erizando mis pelos y mis entrañas. Ardíamos entre las olas y la espuma decoraba sus duros pezones color caramelo, albaricoques con nata que se deslizaban en mi boca, rozaban las comisuras de mis labios, atrapados por una lengua ávida de ellos. Tan sólo era el punto de partida desde el cual resbalar poco a poco surcando el sinuoso camino, por su seno, por su ombligo, parte a parte, escalón a escalón y siempre hacia abajo. Succionar la más jugosa de las carnes con hábil delicadeza, abrazando un bebé. Tragando sal y lo que no es sal. Dos sirenas deslizando sus colas en el atardecer.
Finalmente amainó, encallamos, atamos con una cuerda y a los respectivos hogares, que ya eran horas. Empapadas de lluvia y de mar, de sal y lo que no es sal, riendo como locas al encontrarnos a salvo, burlándonos del miedo y los nervios absurdos que yo, y sólo yo (ella nunca sufrió esos males) había pasado.
Dos años después la dejé por un hombre. Quería tener una pareja que pudiera presentar a mis padres.
Durante un tiempo nos carteamos, no queríamos perder el contacto. Los empleados de correos se convirtieron en el hilo que me conectaba a la vida. El buzón en mi objeto más preciado, cada vez que me acercaba a él mi cuerpo se estremecía y de lo que hubiese dentro dependerían ya mis ánimos para el resto del día. Si había carta hacía sol, sino sería un día nublado. Se me cambiaba el chip como cambian la banda sonora en las películas para acompañar una escena de acción o una escena trágica. Los sobres, las hojas, jugaban con mi serotonina.
Ni siquiera eran cartas de amor, más bien al contrario. Frías e impersonales como las que se intercambia con quien no hay nada que contar o con quien no se tiene confianza, pero suyas al fin y al cabo.
Un buen día no me contestó. El correo se había terminado. Entonces la realidad se me puso delante, los pies en el suelo y la consciencia de su pérdida en la cabeza. No podía permitirlo. Sólo transcurrió una semana agónica, enloquecedora, hasta que decidí hacer algo.
La busqué como pude, localicé a su familia y me dieron una dirección. ¡Vaya! Se había mudado a Barcelona; Madrid y su curro en Telepizza debían haberla quemado del todo.
Sin pensarlo dos veces hice la maleta y un par de excusas:
-Sí cariño, me voy a casa de mi hermana unos días... Sí, necesito relajarme un poco...
Pero no iba a volver. Me hacía ilusión darle una sorpresa, aparecer de repente, de la nada, espontánea e inesperadamente.
Ding, dong. Se abrió la puerta. Me observó con estupor, frotándose los ojos para deshacerse de alguna que otra inoportuna legaña.
-Pasa... yo... eh... estaba durmiendo...
-No te quiero molestar, así que si eso me voy...
-No, no, pasa, siéntate. ¿Quieres algo, un café, unas galletas? -dijo bostezando.
-Bueno, vale, un café
Helena,pero tu de q vas? Ni sikiera te dignas a contestar a los post de antes donde se te pedian explicaciones (y entiendo explicaciones por algo coherente,no a tu peculiar forma de salir de los apuros con una frase q no llega ni a las 2 lineas...) y ahora nos metes 2 historias más?
De verdad que yo no entiendo nada...Me habia propuesto hacer caso omiso pero esto ya se pasa de castaño oscuro...
Indignante.