CARTAS NO ENTREGADAS
Cómo se puede olvidar al amor de tu vida cuando no puedes dejar de de soñar con ella, cuando cada canción te recuerda a ella, cuando cada película habla de ella, relees los libros que leías con ella y te preguntas ¿por qué los leo?
Hablé con mi mejor amiga de esto y me dijo que lo dejara en manos del destino, que si realmente ella es la mujer de mi vida el destino nos hará coincidir y si no lo hace, es que no lo era. Así que intento dejarlo en manos del destino, no porque me convenciera sino porque no tengo el valor ni la fuerza moral para hacer nada, no tengo ningún derecho.
Siempre me he jactado de hacer y decir lo que realmente quiero en cada momento, de actuar según mi corazón pues pensaba que era lo correcto, sin embargo no me siento orgullosa de ello. A cada decisión que tomo arece que meto la pata más al fondo. No me arrepiento de mis decisiones, no puedo permitírmelo pues como dije las tomé porque pensaba que eran las decisiones correctas, sin embargo, me arrepiento de lo que esas decisiones han supuesto.
La primera vez que rompimos fue culpa suya, no supo quererme y yo no supe decirle como quería que me quisiera, eso y una circunstancia muy grande en mi vida hicieron que la dejara. La segunda vez, fue culpa mía, todo era extraño, era volver al pasado con todo lo bueno y todo lo malo, como si no hubiera pasado nada, como si nunca hubiéramos roto. Pero sí que rompimos y durante ese periodo conocí un amor, un amor no correspondido pero que habría sido la pareja perfecta. Ese amor me valió de escusa para romper por segunda vez.
Me porté mal, muy mal, no quería reconocerlo pero en el fondo le tenía rencor, es muy triste guardar rencor a la persona que amas pero no sabía cómo evitarlo. Tenía tanto miedo, no quería hacerle más daño ni hacérmelo a mí misma y opté por la salida fácil. Pero nada, absolutamente nada en esta vida es fácil.
Y aquí estoy, analizando y reanalizándome, sabiendo que he roto el corazón de la mujer que amo, la mujer de mi vida con la que no puedo vivir, esperando que el destino nos vuelva a unir.
30/01/10
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los fugitivos del deber no encuentran taxi libre para el cielo